Cómo ser un auténtico experto en cerveza en seis pasos

Si no eres capaz de distinguir más allá de rubia, negra o tostada, hay más opciones.
Hombre probando distintos tipos de cerveza.
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Hombre probando distintos tipos de cerveza.

Cada vez son más los establecimientos que venden distintas marcas de cervezas, muchas de ellas artesanas. Toda una fiebre por esta bebida que hace que cada vez haya más aficionados a ella que siguen los mismos patrones que con el vino. Incluso se venden kits de cata con distintos tipos o para hacerla artesana.

Por ser con diferencia la bebida alcóholica más consumida en España —que con 52 litros de cervezas per capita al año ocupa el segundo puesto en el ranking de consumo de cerveza de la UE— no se han tomado tan en serio como los clásicos caldos de bodega.

Para no volver a cometer errores de principiante ni para que los términos ale, lager, ipa o stout no te suenen a chino, los expertos dan unas claves para que en la próxima reunión de amigos puedas fardar de experto cervecero:

1. Nada de meterlas en el congelador

Por muy calientes que estén, no es conveniente enfriarlas de golpe con el congelador. De hecho, hay que tener en cuenta el tipo de cerveza que se va a tomar. Tal y como señala Aurora Pérez-Seoane Cuenca, copropietaria de Labirratorium Espacio Cervecero, “si podemos evitar meterlas al congelador mejor, y en caso de hacerlo evitarlo con cervezas de muy buena calidad o sin filtrar (normalmente no meteríamos un buen vino tinto en el congelador, esto es lo mismo)”.

Del mismo modo, Pérez-Seoane recuerda que para las lagers industriales —las más comunes— la temperatura adecuada es entre 0 y 3 ºC y, conforme aumenta la calidad y la densidad, la temperatura sube. “Lagers de mejor calidad o artesanas y otras ales rubias y suaves ya conviene consumirlas a temperaturas algo mayores, entre 3 y 7 ºC”, señala. La especialista apunta que por debajo de los 5ºC se pierden cerca del 95% de los aromas. Las cervezas más oscuras o más alcohólicas deberían ser consumidas a más de 6º C y, según la experta, “algunos estilos llegan a ser consumidos a 13-15 ºC”.

2. Elige bien la copa

Si quieres ser un buen cervecero tienes que elegir también bien el tipo de vaso, Pérez-Seoane recomienda una buena copa de vino para cualquier cerveza “para poder mover bien el líquido y apreciar los aromas”, pero explica que en el caso de las alemanas conviene uno más alto.

“Las cervezas alemanas de trigo generan mucha espuma y se sirven en vasos más altos, para que quepa bien todo el volumen la cerveza con su generosa espuma. Sin embargo, estilos más alcohólicos se suelen servir en copas más anchas y bajas para que se vayan calentando con la mano y apareciendo más aromas”, explica. Además, recuerda que hay copas especiales para catas llamadas Teku.

Cerveza con copa Teku.
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Cerveza con copa Teku.

3. Ni se te ocurra beber a morro del botellín

Para esto hay una explicación física, la cerveza contiene CO2 y, al igual que el vino, necesita oxigenarse. Al beber a morro, tal y como recuerda Pérez-Seoane, consumimos “todo el CO2 presente en el líquido, haciendo que la cerveza nos ‘hinche’ más, por así decir”.

“Si la servimos, parte de ese CO2 se liberará y se formará la espuma, de modo que no beberemos tanto gas y nos sentará mejor”, explica. Por otro lado, la espuma o giste da características importantes de la cerveza como el aroma o la conservación. Tal y como recuerdan los expertos, la espuma es importante porque ayuda a proteger la cerveza de la oxidación y mantiene los aromas.

4. Elige bien qué tipo de cerveza tomar

Hay concretamente tres tipos de cerveza, según la levadura que se utilice. Pérez-Seoane apunta a que esta clasificación responde a la fermentación:

  • Baja fermentación o llamadas lager —“estilos más consumidos mundialmente, rubias y suaves, aunque hay otras más fuertes y oscuras como las bock, doppelbock, schwarzbier, etc”—.
  • Las de alta fermentación, llamadas ale, que “utilizan levaduras que fermentan ya a temperaturas más altas o temperatura ambiente”. La especialista recuerda que sería la ideal para hacer en casa ya que también fermenta más rápido, “en un mes podría estar lista la cerveza”. “Al fermentar producen aromas más afrutados y complejos que las lager. En esta familia hay estilos como las cervezas de trigo weissbier, las belgas de abadía, las negras stout o porter, las pale ale o IPA y muchísimos más”, explica.
  • Las de fermentación espontánea o salvaje, que reciben el nombre de lambic. “Mezclan muchas levaduras presentes en el aire y que al fermentar producen aromas muy complejos y un marcado sabor ácido o asidrado. A veces para que no resulten tan ácidas añaden frutas (cerezas, frambuesas). Estos estilos se suelen elaborar en Bélgica tradicionalmente, como las kriek, gueuze, framboise…”, explica. Estas serían más difíciles o complejas para alguien poco habituado.
Tabla periódica de las cervezas.
Labirratorium
Tabla periódica de las cervezas.

5. Sírvelas bien, no con cuatro dedos de espuma

Lo primero que hay que tener en cuenta es qué tipo de cerveza se está sirviendo, especialmente Pérez-Seoane hace hincapié a si es “filtrada o sin filtrar”. En estas últimas, muchas veces no se sirve el poso, para lo que habría que girar la botella antes de servirla. “En las de trigo, la levadura y proteínas depositadas en la botella ayudan a aportar ese sabor tan caracterísitico de las cervezas de trigo”, explica.

En el caso de las lager filtradas, las más consumidas, la especialista es clara: “Basta con inclinar ligeramente la copa unos 45º, ir sirviendo y enderezando la copa a la vez y terminar subiendo un poco la botella para que rompa la espuma en la cantidad deseada”.

Otro punto a tener en cuenta es la cantidad de espuma, ante lo que Pérez-Seoane apunta a que “normalmente un dedo de espuma estaría bien”.

6. Cómo intentar distinguirlas

Lo más complicado para muchos es saber distinguir qué tipo de cerveza se está bebiendo si realmente es de calidad. Para ello, los especialistas apuntan a que hay que tener en cuenta a los aromas y sabores, pero también a otros aspectos como “el color, el cuerpo, la textura, la carbonatación, la espuma, la sensación alcohólica o la astringencia (sensación de aspereza en la lengua)”.

Para ponerlo un poco más fácil, desde Labirratorium adjuntan esta guía de cata para poder probar distintas cervezas en casa y apreciar sus diferencias.

Ficha de cata de cerveza.
Labirratorium
Ficha de cata de cerveza.

A pesar de que las cervezas tipo lager son las más comunes, también hay distintos tipos. “Los más consumidos provienen del estilo checo Pilsner, con maltas claras tipo “pils” y lúpulos checos como Saaz (suaves y florales y a raíz de este estilo se empezaron a elaborar estilos con maltas claras y poca graduación alcohólica (este estilo fue una innovación en la época, que se solían elaborar cervezas más oscuras)”, apunta.

“Dentro de estos estilos de lager rubia, todos tienen algunas caracterísiticas parecidas (aromas a miga de pan, lúpulos florales o herbáceos, y poco aroma a levadura), y sobre todo cervezas más industriales suelen hacer uso de otros cereales además de la cebada, como el arroz (muy utilizado en las lager asiáticas) o el maíz (muy utilizado en lager americanas)”, explica.

Rueda de sabores.
Labirratorium
Rueda de sabores.
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