De dónde vienen 'el coño de la Bernarda' y otras cinco expresiones populares

De dónde vienen 'el coño de la Bernarda' y otras cinco expresiones populares

El libro 'El listo que todo lo sabe ataca de nuevo. Palabras y palabros' de Alfred López repasa el origen de más de 700 frases y palabras.

Distintas expresiones populares.El HuffPost

El castellano sigue en continua evolución. Palabras propias del mundo youtuber como cringe, banear o hate aumentan su uso cada vez más entre los jóvenes. Aunque hay expresiones que tienen su origen hace siglos y que siguen muy presentes en el lenguaje cotidiano y de nuestro día a día sin que muchos sepan muy bien de dónde provienen

La mayoría ha utilizado el “tener la mosca detrás de la oreja” para expresar que algo no da buena espina o que está alerta o “ha montado un pollo” cuando algo no le ha parecido bien, pero seguramente desconozca su origen.

Alfred López, autor del blog de 20 Minutos Ya está el listo que todo lo sabe, examina en su libro El listo que todo lo sabe ataca de nuevo. Palabras y palabros (Larousse) de dónde vienen más de 700 palabras y expresiones del castellano.

Estas son algunas de ellas:

Todo el mundo ha escuchado alguna vez las expresiones “Esto está como el coño de la Bernarda” o “parece el coño de la Bernarda” para referirse a algo así:

Pero, ¿quién fue Bernarda y qué le pasaba en sus partes íntimas? Según cuenta López, hay varias teorías al respecto. La primera es que se trataba de una santera de la localidad granadina de Atarfe que curaba las enfermedades de quienes introducían su mano en la vagina. Otros, siguiendo esta tendencia, apuntan a que esa Bernarda vivía en la zona de Sierra Morena y que curaba animales y no personas.

Otras teorías apuntan a que Bernarda era la hija de un rey musulmán llamado Aben Humeya o que era una prostituta que se fue a Marruecos para hacer negocio con los soldados españoles en la guerra del Rif (entre 1911 y 1927).

Si alguien te dice esta expresión seguramente necesite apoyo o ayuda, ya que pasa por un mal momento. Ese “mal momento” tiene su origen en una expresión militar. Tal y como señala López en su libro, el término viene del documento que se le daba a los soldados recién licenciados “tras cumplir el periodo de servicio militar obligatorio” que se llamaba canuta, porque antiguamente iba enrollado a un cilindro.

No, no era por imágenes así:

Para algunos de ellos, los quintos —jóvenes que al cumplir la mayoría de edad se iban a hacer la mili— les era difícil incorporarse a la vida civil, por lo que las “pasaban canutas”.

Esta expresión que hace referencia a que algo es muy antiguo, tal y como explica López en su obra, ha generado cierto debate entre lingüistas. El experto señala que hay tres teorías posibles:

La primera hace referencia al bandolero catalán del siglo XVII Perot Rocaguinarda cuyo nombre es aumentativo de pere (pronunciado pera en catalán). La segunda teoría apunta a una referencia a los antiguos interruptores de la luz, que tenían forma de pera y se llamaban así. La tercera y última se relaciona con la perilla, barba desde la punta de la barbilla, que estilaban algunos caballeros medievales.

Por mucho de lo que se pudiera llegar a pensar, la expresión montar un pollo no tiene nada que ver con crías de gallina enfadados. De hecho, como recuerda López, la forma original de la expresión recogida por la RAE era “montar un poyo”.

El motivo es simple, no hace referencia a ningún polluelo sino a un poyo, que es un podio o tribuna portátil. A ella, tal y como cuenta el experto, “se subían los oradores para hablar a los presentes o dar mítines en las plazas públicas”. Estos discursos abordaban en su mayoría consignas políticas o críticas a algún miembro del Gobierno, por lo que solía haber altercados.

En este caso, la mosca tampoco es un animal que te esté molestando y que te haga tener un runrún o una preocupación que te haga estar alerta. Su origen también es militar.

Según explica López, se conocía como mosca a una mecha con la que se encendía el aracabuz (arma antecesora del mosquetón que se utilizó entre los siglos XV y XVII). El soldado que la disparaba se la colocaba tras la oreja para estar preparado ante un ataque y encenderla rápidamente.

 

Este refrán popular que pone de manifiesto la discrección o el pasar desapercibido por la noche tiene su origen en Madrid. Según señala López, no hace referencia al felino sino a cómo se conoce popularmente a los madrileños. “Todo indica que se originó el refrán poco después de trasladar la capitalidad del reino a Madrid, que se convirtió en corte y villa, lo que dio lugar a la cantidad de rufianes y malhechores que por la noche acechaban a la espera de alguna víctima”, explica.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es