David perdió 20.000 euros tras llegar a España en un laboratorio dental y volvió a repartir comida en moto para empezar de cero "Soy testigo de lo duro que es ese trabajo"
Caer mil veces y levantarse de nuevo. De eso se trata la vida.

Emigrar nunca es un proceso fácil. Dejar atrás a la familia, a los amigos y tu zona de confort para empezar de cero a miles de kilómetros de distancia es un reto monumental al que se enfrentan miles de extranjeros que llegan a nuestro país en busca de una oportunidad.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), hay algo más de 9 millones de foráneos residiendo en España, de los cuales una gran parte son ciudadanos venezolanos que intentan abrirse camino.
David Navas es uno de ellos. A través del canal de YouTube que comparte con su pareja, Yelitza Mendes, este emprendedor ha querido relatar a corazón abierto su dura pero inspiradora experiencia montando negocios en la Península Ibérica, demostrando que el éxito rara vez llega a la primera.
'Dental Brothers' y el pozo sin fondo de la burocracia
Navas relata que, junto a dos de sus hermanos, decidió tirarse a la piscina y abrir un laboratorio de protésis dentales; de ahí surgió el nombre de la empresa, Dental Brothers.
Los inicios, como suele ocurrir en el mundo del emprendimiento, no fueron nada sencillos. "Empezamos a conseguir clientes e íbamos poco a poco, pero era muy poco a poco; sabía que para que ese negocio despegara iba a necesitar de cinco años en adelante", explica
El problema principal fue la asfixia económica de los primeros compases. "El problema era que cada mes se iba creando un hueco más y más grande, porque los gastos de un laboratorio dental son enormes", explica.
El venezolano pone énfasis en que el papeleo para que la compañía estuviese en orden a lo que exige la ley fue un desgaste significativo. "Una burocracia tremenda para poder andar con ese negocio. Estuvimos casi dos años en pérdidas", complementa.
Volver a la moto de reparto para empezar de cero
Finalmente, los números no cuadraron y Dental Brothers tuvo que bajar la persiana definitivamente. Este duro golpe obligó a David a tragar saliva, aparcar su faceta de empresario y volver a uno de sus primeros empleos en España: repartidor de comida a domicilio.
"En ese laboratorio dental perdimos alrededor, poco más de 20.000 euros. Para muchos será una cifra tonta; para mí en ese momento era el resultado de muchísimo esfuerzo, de muchísimas horas", relata. Lejos de hundirse, Navas dio una lección de entereza: "Son cosas que pasan; yo intenté tomarlo con la mejor actitud del planeta y me tocó volver a agarrar mi moto y seguir repartiendo comida a domicilio para reunir capital".
David no romantiza la precariedad de este sector: "Soy testigo de lo duro que es ese trabajo". Con el paso de los años, Navas y su pareja lograron encontrar la tan ansiada estabilidad laboral y económica. Incluso llegaron a montar una cafetería juntos que funcionó muy bien durante varios años, y actualmente han echado raíces con sus dos hijos en el municipio alicantino de Elda..
Para terminar, el emprendedor deja una poderosa reflexión para cualquiera que esté dudando si dar el paso: "Los emprendimientos que he realizado siempre me han dejado una enseñanza: nadie te garantiza nada, pero en los tropiezos vas a ir aprendiendo y eso te da crecimiento", concluye.