El atronador abucheo contra Boris Johnson a su llegada a la misa por el jubileo de Isabel II

No, no es amor...
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Con el pr√≠ncipe Carlos a la cabeza, la familia real brit√°nica, el mundo pol√≠tico e invitados se unieron este viernes en la catedral de San Pablo, en Londres, para rendir tributo a los 70 a√Īos de servicio p√ļblico de Isabel II. Debido a sus problemas de movilidad, la reina no pudo asistir a esta ceremonia de Acci√≥n de Gracias en San Pablo, pero el pr√≠ncipe de Gales, heredero de la corona brit√°nica, acompa√Īado por su esposa, la duquesa de Cornualles, represent√≥ a su madre.

Fuera del templo, la guardia real, con sus uniformes rojos y sombreros negros revestidos de piel de oso, y la de caballer√≠a formaron una larga fila para recibir a la familia real. Pero tambi√©n hab√≠a p√ļblico, congregado desde primera hora para ver a la Familia Real. Aplausos, v√≠tores, banderas al aire... una felicidad que se torn√≥ rabia cuando apareci√≥ en escena el primer ministro, el conservador Boris Johnson, junto a su esposa, Carrie. Los abucheos, los pitidos y los gritos se han colado hasta en la retransmisi√≥n de la BBC, que ha contado en directo el momento bochornoso en el que la pareja acced√≠a al edificio.

Estos abucheos demuestran el momento de escasa popularidad del premier, que tiene apenas una popularidad del 28% entre los ciudadanos, de quien un 68% sostiene que est√° haciendo mal su trabajo, seg√ļn el sondeo m√°s reciente de Yougov.

Cada d√≠a son m√°s las voces que se suman reclamando su dimisi√≥n, por m√°s que ostente la mayor√≠a absoluta de la C√°mara, debido a la sucesi√≥n de esc√°ndalos que acumula su legislatura, am√©n de problemas a√Īadidos como su gesti√≥n inicial del coronavirus o el problem√°tico Brexit y sus consecuencias.

La pasada semana se public√≥ la investigaci√≥n que apunta contra el primer ministro y otros altos cargos por autorizar fiestas gubernamentales que infringieron las normas de confinamiento de Reino Unido por el Covid-19. Aunque el mandatario dijo que asum√≠a ‚Äútoda la responsabilidad‚Äô‚Ä≤ por el incumplimiento y que se sent√≠a ‚Äúhumillado‚ÄĚ por el informe, insisti√≥ en que no renunciar√°. ‚ÄúMe siento (...) humillado y he aprendido la lecci√≥n‚ÄĚ, dijo en el Parlamento ante los abucheos de los bancos de la oposici√≥n. No era la primera vez que ped√≠a perd√≥n ni la primera vez que dice que de ah√≠ no pasa la asunci√≥n de responsabilidades.

Las revelaciones de que Johnson y su personal burlaron repetidamente las restricciones que ellos mismos impusieron al pa√≠s en 2020 y 2021 alimentaron la indignaci√≥n en Gran Breta√Īa y llevaron a la oposici√≥n a pedir que el premier renuncie por el esc√°ndalo conocido como ‚Äúpartygate‚ÄĚ.

La mayoría de los legisladores del Partido Conservador, al que pertenece Johnson, lo han apoyado hasta ahora, pero existe una importante división interna en la formación, sobre todo entre los diputados más jóvenes, que no quieren aguantar más al premier que acumula fotos en las portadas de los diarios, bebiendo y de juerga, un día sí y uno no.

Las cosas de Boris Johnson