El mono manchado de pintura de Ralph Lauren y otras prendas que levantaron ampollas

La firma ha sido acusada de romantizar la precariedad.

Pagar 690 euros por un mono de Ralph Lauren. Hasta ahí todo es normal si tenemos en cuenta los precios en los que se mueve la firma estadounidense. Lo que choca es que la prenda vaquera está cubierta de salpicaduras de pintura, como recién salido de un día en una obra.

La imagen del mono ha corrido como la pólvora en las últimas horas en redes sociales, donde ha levantado ampollas entre muchos usuarios, que acusan a la marca de romantizar la precariedad y reírse en la cara de los trabajadores.

El mono no es nuevo, comenzó a venderse en otoño de 2020, y ya entonces llamó la atención por las mismas razones que han vuelto a ponerlo en boca de todos. Actualmente la prenda fabricada en algodón japonés está de rebajas y cuesta 483 euros.

Ralph Lauren se enfrenta a las mismas acusaciones de elitismo y desconexión con la desigualdad social actual a las que ya se enfrentaron otras marcas. Porque este tipo de prendas manchadas, usadas o desgastadas no son nuevas y se pagan a precios muy elevados.

En 2019 Gucci estuvo durante días en el ojo del huracán por poner a la venta unas deportivas con aspecto sucio y desgastado por 690 euros. Se trata del modelo Screener y había una versión todavía más cara. Por 1.200 se podía comprar la misma zapatilla con con cristales y el logo de la firma.

La emblemática marca italiana también recibió un aluvión de críticas en septiembre del pasado año, cuando lanzó unos vaqueros con un estampado que imitaba manchas de hierba. ¿El precio? 680 euros.

Hace tan sólo tres meses Gucci agotaba su último producto polémico: unas medias negras rotas y con carreras que se vendían por 140 euros.

Las firmas no sólo han recibido críticas por poner a la venta prendas con aspecto usado, desgastado o sucio, también por ‘experimentos’ que algunos consideran una tomadura del pelo. Es el caso de Balenciaga, que acaparó un sinfín de titulares cuando lanzó un bolso clavado a la bolsa azul de Ikea. La marca capitaneada por Demna Gvasalia, abonada a la polémica, dejó boquiabierto a medio internet con su ‘camisa-camiseta’ de 950 euros. Se trataba de una camiseta de algodón, con una camisa de cuadros cosida y superpuesta en la parte delantera.

Como muchos apuntaron entonces, algunas marcas buscan precisamente el ‘troleo’ y que se hable de ellas, algo que, a la vista está, consiguen.

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