BLOGS
08/05/2020 12:09 CEST | Actualizado 08/05/2020 12:09 CEST

Emergencia humanitaria compleja y continua: la comunidad gitana

Hay una tendencia preocupante a hablar de los gitanos pero sin los gitanos, hay una tendencia manifiesta a hablar de mujeres gitanas pero sin ellas.

KONTROLAB via Getty Images

Artículo escrito por Mariano Beltrán, psicólogo y activista por los derechos humanos (@MarianoBeltran), junto a María José Jiménez y Carmen Fernández, representantes de la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad (@GitFeministas): 

 

Para poder entender el marco de la situación de la comunidad gitana, no solo en España sino también en Europa, es necesario acudir a esta terminología utilizada desde hace años por las organizaciones europeas y organismos internacionales, entre ellos la ONU.

¿Por qué hablamos de una emergencia compleja y continua en la comunidad gitana?

Este tipo de emergencia suele ser el resultado de una combinación de factores que van, desde la inestabilidad política, fracaso de políticas de desarrollo, desmoronamiento de la economía, desigualdades sociales y pobreza subyacente, que genera grandes impactos sobre la estabilidad cultural, civil, política, económica y social.

Se trata de una emergencia compleja porque comprende tres razones principales: la interrelación de factores políticos, económicos y socioculturales que afectan gravemente todos los órdenes de la vida, por lo que requiere de una respuesta internacional basada en un mandato múltiple que permita actuar en varios frentes, apoyándonos únicamente en aspectos de la vida y dignidad de las personas al no garantizar el Estado, ni ahora ni antes, derechos básicos como la salud, alimentación y educación.

La comunidad gitana ha visto lo débil y frágil que han resultado nuestro Estado y los países europeos a la hora de desarrollar políticas económicas, sociales y culturales para la comunidad gitana. El fracaso estrepitoso y la casi inexistencia de medidas eficaces dirigidas a la comunidad gitana (pero sin la comunidad gitana) han propiciado la creación de zonas étnicas, empobrecidas y marginadas donde los gitanos y las gitanas son los auténticos protagonistas.

Si alguien saca “su vena racista y anti-gitana” al leer esto, podemos explicarle rápidamente por qué decimos que la comunidad gitana en España y Europa sufre una emergencia compleja y continua: además de la total dejación del Estado en el desarrollo de políticas eficaces y eficientes para la comunidad gitana en los años de la democracia en el terreno político, económico, social y cultural, la emergencia se ha agravado al descentralizar por completo el Estado sus obligaciones para con la ciudadanía gitana, dejando en manos del oenegerismo pro gitano (FSG) y la sección de los S.S.(Servicios Sociales) el total control en la atención y desarrollo de medidas de empoderamiento y garantía de derechos. Y esto supone un auténtico “atentado” contra los derechos fundamentales de los gitanos y las gitanas.

Hay una tendencia preocupante a hablar de los gitanos pero sin los gitanos, hay una tendencia manifiesta a hablar de mujeres gitanas pero sin ellas.

La mochila antigitana del pasado, leyes y estructuras que criminalizan, desahucian y matan de hambre al pueblo gitano, renace con el Covid-19 .La sombra de las leyes de vagos y maleantes o de peligrosidad social resurge de nuevo.

La FSG y los planes de desarrollo gitano actualmente existen en prácticamente todas las regiones de España, donde durante más de 50 años han mantenido un monopolio económico absoluto de subvenciones y han  marcado las líneas de éstas, incrementando sus estructuras payas y promocionando de esta manera a sus dirigentes payos como altavoces de la causa gitana. Se atreven a denominarse gitanos y utilizan los instrumentos y medidas que supuestamente deberían de llegar al pueblo gitano para así mantener el monopolio y mercadear con los derechos de los gitanos/as.

Planes de desarrollo gitano sin gitanos, ONGs payas llamándose gitanas. El resultado es este momento terrorífico donde el pasado hace fuerte al antigitanismo del presente, dejándonos sin ninguna posibilidad de futuro. 

Los derechos humanos son de toda la humanidad; parece obvio pero no está de más recordar que hay parte de la población que por pertenecer a determinada raza, etnia, género o cualquier otra cuestión no goza de la posibilidad del disfrute de estos derechos. Por eso es importante reivindicar las realidades relacionadas con la hegemonía y el poder. Esas realidades que deliberadamente tienden a ser despreciadas e instrumentalizadas. 

Las mujeres gitanas tienen voz propia; el feminismo, el empoderamiento feminista hace tiempo que llegó para quedarse, también aquí. Muchas veces los discursos hegemónicos invisibilizan realidades que molestan porque no aseguran las premisas de partida, otras veces directamente el pensamiento hegemónico rechaza cualquier idea que contravenga la premisa de partida. Abocando así, en este caso, a las mujeres gitanas a la disidencia, al exterior, cuando las causas del feminismo deberían, precisamente, atravesar (y querer atravesar) las realidades de las mujeres gitanas.

La mochila anti gitana del pasado, leyes y estructuras que criminalizan, desahucian y matan de hambre al pueblo gitano, renace con el Covid-19.

El relator de Naciones Unidas para las minorías, Fernand de Varennes, ya dejó claro  a principios de 2019 que en España los gitanos y las gitanas sufren una evidente discriminación. Cuestión que aún no se ha resuelto, sobre todo porque hay una tendencia preocupante a hablar de los gitanos pero sin los gitanos, hay una tendencia manifiesta a hablar de mujeres gitanas pero sin ellas. Por eso reivindicamos que derechos humanos, pueblo gitano y mujer conforman una triada indisoluble e interconectada. Los derechos humanos tienen que estar en el centro de cualquier decisión, de cualquier análisis en esta u otras cuestiones, al igual que el feminismo, al igual que la voz de las mujeres gitanas. 

La diversidad étnica, lejos de ser un problema, es un avance, una oportunidad para el progreso y el avance. Una oportunidad para hacer sociedades más ricas, más prósperas, más respetuosas. Las mujeres gitanas son protagonistas de este tiempo, y por tanto la bandera de los derechos humanos es también su bandera, son ellas las que tienen que hablar en su propio nombre y con su propia voz; son las mujeres gitanas las que tienen reivindicar su realidad y son ellas quienes tienen que proponer las soluciones a dichas realidades.

El machismo nos atraviesa a todos. Pero una paya o un payo nunca sentirán las discriminaciones, a veces sutiles y otras no tanto, que sufren las gitanas y los gitanos. Por eso es importante escuchar y pelear por mundos más igualitarios, desde el respeto profundo a la diversidad, con el respeto profundo a las diferentes realidades. Amnistía Internacional ya avisó que los abusos contra los gitanos y gitanas siguen sin ser sancionados en muchas ocasiones y varios organismos internacionales exigen respeto y derechos, siendo conscientes de la diversidad.

Las mujeres gitanas son protagonistas de su propio cambio, de su propia revolución, y todos los defensores de derechos humanos apoyaremos y contribuiremos a su culminación. Las mujeres gitanas son y están, y seguirán contando con el apoyo de los defensores de derechos humanos. 

 

Mariano Beltrán es psicólogo y activista por los derechos humanos (@MarianoBeltran).

María José Jiménez y Carmen Fernández son representantes de la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad (@GitFeministas). 

NUEVOS TIEMPOS