Los 'haters' de la Lotería de Navidad: "El juego es mezquino"

Los 'haters' de la Lotería de Navidad: "El juego es mezquino"

Los españoles que no compran ni un décimo son minoría, pero existen.

El bombo con los números de la Lotería de Navidad.
El bombo con los números de la Lotería de Navidad.Pablo Blazquez Dominguez via Getty Images

La Navidad empieza el día de la Lotería. Es el mantra que se repite en muchos hogares y que da el pistoletazo de salida a las fiestas a dos días de Nochebuena. Más del 70% de los españoles compran habitualmente algún décimo, aunque por edades la cosa empieza a cambiar.

Según datos de una encuesta publicada en 2018, solo un 14,1% de las personas en la franja entre los 24 y los 35 años compra algún décimo para el sorteo de Navidad. Entre los millennials, la Lotería ya no es una tradición sagrada como sí lo es para sus padres y muchos prefieren gastarse el dinero en otras cosas.

“No tengo una razón de peso para no comprarla, es principalmente por el dinero. Es muy cara y como nunca toca…”, reflexiona Ana, de 30 años. Ella no está en contra de este tipo de sorteos, pero reconoce que no le interesa y que nunca ha comprado Lotería de Navidad u otro tipo de lotería. ”Simplemente son 20 euros que ahora no me viene bien gastar y como las probabilidades son tan bajas pues no me merece la pena”, añade. 

Son razones similares a las que expone Paula, de 28 años: “No creo en ello y las posibilidades de que toque son escasas”. “No estoy totalmente en contra de ello, simplemente no creo porque está hecho para que siempre ganen los que ostentan las casas de apuestas”, defiende la joven.

No creo en ello y las posibilidades de que toque son escasas
Paula, 28 años.

Por su parte, Lola, de 29 años, asegura que no siente la necesidad de seguir esta tradición navideña. “Me parece un gasto innecesario solo por la presión social de que todo el mundo tiene que comprar y que considero que esa inversión puede ser más rentable en otro tipo de juegos de azar como el Euromillones. Creo que son 2,50 euros, con lo cual te daría para ocho Euromillones, ocho semanas de Euromillones y claro, con esos botes”, cuenta. 

“No es que esté en contra de estas cosas pero creo que la inversión de 20 euros para ese retorno y esas posibilidades… porque nunca toca”, insiste Lola, que tampoco cree que la Lotería de Navidad sea una forma de banalizar el juego porque no deja de ser una tradición. 

Naywa, de 29 años, tampoco es hater del juego, pero no le interesa comprar Lotería de Navidad. “He ido varias veces al casino a jugar a la ruleta, así que con el juego no tengo ningún problema. Pero porque la acción de jugar es divertida, es decir, ir al casino para mí es una actividad de ocio sin expectativas de ganar nada en absoluto, solo de pasar un buen rato como quien va al cine”, revela.

He ido varias veces al casino a jugar a la ruleta, así que con el juego no tengo ningún problema. Pero porque la acción de jugar es divertida, es decir, ir al casino para mí es una actividad de ocio sin expectativas de ganar nada en absoluto, solo de pasar un buen rato como quien va al cine
Naywa, 29 años.

No es el caso, para ella, del sorteo navideño: “Pienso que la probabilidad de que nos toque premio a todos es muy baja, así que antes de gastar 20 euros y quedarme sin nada, pues prefiero quedármelos para mí. No siento que merezca la pena el riesgo”.

Navegando la presión social

Hasta los menos entusiastas de la Lotería de Navidad tienen algún décimo del número del trabajo, del bar de confianza o el que comparten con su grupo de amigos. Es esa presión social o el miedo a que toque a todos menos a ellos lo que invita a algunos españoles a no afrontar el sorteo con las manos vacías. Son pocos los que resisten.

Cuando escucho que todo el mundo la compra y el típico comentario de ‘verás cuando toque’ pienso ‘mierda, verás como toque y yo no la he comprado’, pero no es tanta presión como para hacerme comprarla
Ana, 30 años.

Ana, que trabaja en una empresa de software, reconoce que sí ha sentido algo de presión al escuchar a sus compañeros de equipo. “Cuando escucho que todo el mundo la compra y el típico comentario de ‘verás cuando toque’ pienso ‘mierda, verás como toque y yo no la he comprado’, pero no es tanta presión como para hacerme comprarla”, reflexiona. 

Es algo similar a lo que cuenta Lola, que trabaja en una consultora. “En el entorno personal no siento presión pero en el laboral sí, te miran como ‘oh, no vas a comprar’, pero me da un poco igual. El único momento en el que me lo pienso es cuando hablan de que tocó a un equipo entero menos a uno que no compró, pero luego en realidad, es que no va a pasar”, insiste.

El juego es mezquino, porque la gente juega por el miedo, no por compartir algo. Es por egoísmo, por decir 'yo no me quedo atrás
Lola, 29 años.

Además, no está de acuerdo con el trasfondo que hay detrás de esa ‘obligación’ de comprar lotería y no lo ve para nada entrañable o navideño. “El juego es mezquino, porque la gente juega por el miedo, no por compartir algo. Es por egoísmo, por decir ’yo no me quedo atrás”, defiende Lola, que asegura que es de las pocas personas de su entorno que no compra ni un solo décimo y que en su familia compran bastantes números.

Para Paula, que siempre ha “evitado comprar lotería”, este año la presión ha surtido efecto y se ha visto obligada a comprar una participación en un décimo. No es el caso de Naywa, que reconoce que no ha tenido “esa presión de cumplir socialmente” y lo más cerca que ha estado de un décimo es para comprar algún encargo de una persona cercana.