Los impuestos, la gran batalla entre Sánchez y Feijóo

El PP se encuentra cómodo en el debate de la bajada de impuestos. Como pez en el agua, dicen en la dirección nacional.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, durante su encuentro en La Moncloa el pasado mes de abril.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, durante su encuentro en La Moncloa el pasado mes de abril.
OSCAR DEL POZO CANAS via Getty Images

No, aún no ha comenzado oficialmente la campaña electoral. Las autonómicas y locales serán en mayo del próximo año y las generales previsiblemente a finales de 2023. Pero el impacto de los anuncios y la vehemencia en los mensajes son la muestra perfecta de la gran batalla que ya están librando Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo por hacerse con el voto. El primero, convencido de que aún puede dar la sorpresa y cambiar la tendencia de las encuestas; el segundo, esperando que pasen los días y se cumpla su sueño de alcanzar La Moncloa.

El mismo día del funeral de Isabel II, cuando más de media España estaba pendiente de si habría o no reencuentro entre don Felipe y su padre, Juanma Moreno reunía a la cúpula de su partido y a un nutrido grupo de empresarios en uno de los mejores hoteles de Madrid. Su objetivo, desgranar lo que su equipo vino a llamar una revolución fiscal, que incluye la eliminación del impuesto de patrimonio. Un anuncio pactado días antes con Feijóo, con quien tiene una enorme sintonía, tanta como para pasar unos días de descanso junto a sus familias en verano.

Empachados ya del boato inglés por las exequias de su monarca, el debate sobre los impuestos marcó rápidamente la agenda política y mediática de la semana. Con una intensidad enorme, como si se descontaran los días para abrir las urnas. El Ejecutivo y las formaciones de izquierda salieron en tromba a criticar a Moreno. Incluso se abrió una brecha en el gabinete gubernamental en el frenesí de las tertulias matutinas del martes. José Luis Escrivá abogó por centralizar de nuevo los tributos, lo que le valió la amonestación de Moncloa.

Más allá del calentón de Escrivá, la polémica sirvió para que los dos bloques, con PSOE y PP diluyendo a sus partidos satélites, exhibieran su modelo fiscal en tiempos de crisis. El mensaje que Feijóo quiere que cale entre los españoles es que el suyo es el partido que baja impuestos. Y encontró en las comunidades donde gobierna el PP su mayor aliado. A Andalucía rápidamente se sumó la Región de Murcia, que avanzó que deflactará el IRPF en 2022. Galicia y Castilla y León no se quedaron atrás y destacaron que reducirán el tipo mínimo al 9%. Eso sí, no entra en los planes de estas tres comunidades suprimir totalmente Patrimonio, la más polémica de las decisiones, aunque el Gobierno gallego avanzó una bonificación del 50%.

“El debate sobre los impuestos marcó rápidamente la agenda política y mediática de la semana. Con una intensidad enorme, como si se descontaran los días para abrir las urnas”

Como en todo, esta ofensiva fiscal también provocó recelos internos. Madrid, abanderada de la bajada de impuestos, dio formalmente la bienvenida a la eliminación del impuesto de patrimonio de Andalucía. Pero en privado algunas voces se quejaron de las formas de Moreno, el nuevo barón de barones, íntimo de Feijóo. “No nos importa competir con Madrid, con Cataluña ni con nadie”, dijeron desde la Junta. “Madrid es mucho Madrid”, avisaron desde Sol. Ayuso, por cierto, no acudió al desayuno informativo de su homólogo andaluz.

Sea como fuere, el PP se encuentra cómodo en el debate de la bajada de impuestos. Como pez en el agua, dicen en la dirección nacional. Y sacan pecho: “Lo que están haciendo nuestras comunidades es lo que haremos al llegar al Gobierno de España”. Además, uno de sus argumentos favoritos estos días ha sido echar mano de la hemeroteca para tratar de contrarrestar las críticas del PSOE: “El primero en eliminar el impuesto de patrimonio fue Zapatero”, rememoraron, obviando que después lo recuperó Rajoy. Bajar impuestos, sean cuales sean y a quienes beneficie, está “en nuestro ADN”, concluyeron los populares.

“Madrid, abanderada de la bajada de impuestos, dio formalmente la bienvenida a la eliminación del impuesto de patrimonio de Andalucía. Pero en privado algunas voces se quejaron de las formas de Moreno”

Sánchez no se amilanó. Si algo está dejando claro es que no piensa tirar la toalla. Según su relato, si el PP está a “beneficiar a los ricos”, lo que hará el Gobierno será equilibrar las cosas y construir un escudo social que beneficie a los más vulnerables. Y por ello, quiso que su principal mensaje en su visita a Nueva York para participar en la Asamblea de la ONU fuera precisamente que abre la puerta a nuevos impuestos a las grandes fortunas. Así lo aseguró en conversación informal con periodistas, robándole otra bandera a su socio de gobierno, Unidas Podemos.

Desde Madrid, María Jesús Montero, la titular de Hacienda, lo explicó: “El Gobierno trabaja, en estos momentos de dificultad, en pedir un esfuerzo a aquellos que consideramos que están en mejores condiciones de hacerlo. Hemos traído los impuestos a enérgicas y banca, y seguimos explorando esa capacidad de mayor aportación”. En teoría, será un tributo temporal y entrará en vigor en 2023.

En este contexto de espadas en alto y consignas electorales, se abrió un resquicio para el entendimiento entre Ejecutivo y PP, precisamente por un impuesto, el de la UE a las enérgicas. Ribera se reunió el jueves con el hombre fuerte en economía de Feijóo, Juan Bravo, para analizar las medidas de ahorro. “Al final nos vamos a hacer amigos”, bromearon. El clima fue bastante cordial, según concedieron ambas partes, y seguirán hablando. Por fin, una línea de comunicación entre tanto reproche y exabrupto, aunque no se concretó ningún pacto.

El despacho se produjo después de que el PP difuminara su “no” rotundo al impuesto a las energéticas si Moncloa lo adapta a lo que plantea la Unión Europea, cosa que no descarta. Si bien, también en esto, Ayuso quiso mostrar su disconformidad y lo consideró “una ocurrencia de última hora”. “Respetamos todas las opiniones y es cierto que habrá que esperar a la propuesta definitiva de la Comisión, pero de entrada nos parece mucho más razonable y lógica que la del Gobierno”, replicaron en Génova. Es decir, Feijóo sí respalda el impuesto de la UE aunque evite a toda costa el choque con Ayuso.

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