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26/04/2019 13:10 CEST | Actualizado 26/04/2019 13:22 CEST

Una juez obliga a una mujer que quería parir en su casa a hacerlo en el hospital

Primeriza, estaba ya de 42 semanas y los médicos temían un “riesgo de hipoxia fetal y muerte fetal intrauterina” si no se hacía en un paritorio.

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Vista general del hospital de Oviedo donde se ha producido el parto. 

Una mujer embarazada de 42 semanas que deseaba dar a luz en su casa ha sido ingresada por orden judicial en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), después de que una juez decretase su detención para practicarle un parto inducido. Al final, ha tenido que ser sometida a una cesárea. El parto tuvo lugar pasadas las dos de la mañana y tanto la madre como la hija se encuentran “bien”, según han indicado a Efe fuentes de su entorno.

Una juez de Oviedo había ordenado el miércoles el ingreso hospitalario obligado de la mujer tras recibir una solicitud del subdirector de Servicios Quirúrgicos y Críticos para la práctica de un parto inducido junto a un informe del Jefe de Sección de Obstetricia donde se advertía de que si el parto no se realizaba en el hospital existiría “riesgo de hipoxia fetal y muerte fetal intrauterina”.

La Policía Local de Oviedo acudía al domicilio de la mujer unas horas más tarde, junto a un equipo médico y una ambulancia medicalizada para cumplir el mandamiento judicial y trasladarla hasta el centro hospitalario.

En un principio, el marido de la embarazada se mostró reacio a su traslado y una matrona particular explicó a los agentes que era innecesario el ingreso porque ella tenía controlados los latidos del feto y ya empezaban las contracciones, si bien, finalmente, la Policía consiguió convencerlos y la mujer fue trasladada esa tarde al centro hospitalario.

“No había riesgo”

Esa misma noche, familiares y miembros de la asociación El parto es nuestro se concentraban ante las puertas del HUCA para protestar por una medida judicial que consideran “arbitraria y desproporcionada”. Su abogada, Francisca Fernández Guillén, rechazó, en declaraciones a Efe, que existiera un riesgo para el bebé y denunció el estrés al que se sometió a una madre primeriza que, según su versión, en todo momento se sometió a los controles de embarazo.

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, también se pronunció sobre este caso y señaló que “modas” como la de parir en el domicilio en lugar de en un hospital o el movimiento antivacunas suponen “un retroceso” respecto a los “importantísimos avances” registrados en las últimas décadas en el ámbito de la salud. 

Las asociaciones que defendían la actitud de esta madre, sin embargo, han iniciado en las redes sociales una campaña como respuesta. 

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