La sentencia les condena a cada uno de ellos a dos años y cuatro meses de cárcel por un delito de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y a otros seis meses de prisión por un delito de abandono de familia, mientras que les absuelve del delito de detención ilegal del que estaban acusados.
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ratifica que el trabajador no es apto para su empleo debido a su cuadro clínico, marcado por problemas mentales severos, que resulta incompatible con las exigencias de su puesto habitual.
La Guardia Civil se encuentra investigando los hechos. La pareja habría llamado a un familiar para alertar, según la alcaldesa de la localidad asturiana.