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Todo lo que NO deberías acercar a tu vagina

"Hasta que no existan estos productos para hombres, voy a seguir pensando que es pura misoginia”.

“El cuerpo femenino se utiliza como arma en casi todas las culturas”.

Es una afirmación contundente, pero no se puede esperar menos de la doctora Jen Gunter. Conocida como la ginecóloga de Twitter, esta canadiense tiene fama de llamar a las cosas por su nombre, ya sea para dar consejos de higiene íntima o para desmentir la última recomendación de Gwyneth Paltrow.

Su trabajo se basa en una filosofía simple: los cuerpos femeninos no son sucios y todo aquel que diga lo contrario solo quiere sacarte el dinero u oprimirte, o ambas cosas.

“Esos expertos en bienestar que venden aceite de serpiente solo buscan obtener beneficios y algunos de verdad piensan que están haciendo algo bueno, pero solo promueven un mensaje patriarcal”, explica Gunter a la edición británica del HuffPost.

“Están diciéndoles a las mujeres que tienen que limpiar las toxinas de su cuerpo y utilizan un lenguaje patriarcal (puro, limpio, natural...), utilizan un envoltorio diferente y lo transmiten como feminismo, pero no es feminismo de verdad. Eso me fascina, pero también me aterroriza.

La industria de la belleza lleva mucho tiempo sacando partido de la vergüenza y las inseguridades de las mujeres, pero la doctora Gunter advierte que la era de las fake news está haciendo que la desinformación se propague más rápido que nunca.

“Están todas esas influencers dándote consejos como si fueran tus mejores amigas, pero lo cierto es que no tienes ni idea de sus conocimientos o sus prejuicios”, señala.

Su nuevo libro, The Vagina Bible, busca empoderar a las mujeres a través de una fuente fiable en temas que van desde el sexo doloroso hasta la cirugía estética íntima. También habla de los muchísimos productos que hay a la venta para la vagina y de por qué no deberías comprarlos. Como adelanto de su libro, la doctora Gunter señala cinco objetos que no deberías llevarte nunca a la vagina.

1. Jabones de higiene íntima y espráis

Los jabones, geles de ducha y espráis que se venden como “productos de higiene íntima” no solo son un gasto innecesario, sino que también pueden dañar tu vulva y tu vagina, según asegura la doctora.

“Muchos de ellos llevan fragancias. La piel de la vagina es más sensible a la irritación y las fragancias son un agente irritante muy habitual”, explica.

“Además, algunas mujeres utilizan estos productos por dentro porque muchas veces no utilizamos el lenguaje correcto, vagina y vulva se emplean como sinónimos y no lo son, y al final ha quedado todo en una zona gris. Si utilizas estos productos por dentro, dañarás tu ecosistema vaginal y a todas las bacterias beneficiosas que tienes ahí”, advierte.

Estos productos también contribuyen a perpetuar la idea misógina de que los genitales de las mujeres huelen mucho, añade.

“Cuando venden jabones con olor a piña colada o a frutas tropicales o lo que sea que estén inventando ahora para que te lo pongas, están perpetuando la idea de que hay algo mal con tu olor natural y humano”, critica la doctora Gunter, quien también señala que esta clase de productos nunca se crean para hombres.

“¿Qué pasa? ¿Acaso el escroto huele a rosas? Porque no es así”.

2. Duchas vaginales

Una ducha vaginal es un tipo de limpieza que se hace del interior de la vagina con agua y otras sustancias que van desde el vinagre hasta el bicarbonato de sodio. Las mezclas que se venden por internet suelen venir en un bote o un envase diseñado para dispararte el contenido dentro de la vagina, algo que la doctora Gunter considera muy mala idea.

“Las duchas vaginales, independientemente del producto utilizado, son a la vagina lo que el tabaco a los pulmones, y así es como deberías empezar a considerarlas. Aunque no aportan ningún beneficio para la salud, la gente las ha incorporado a sus rutinas de vida sana”, se lamenta.

No hay ninguna prueba de que las duchas vaginales sean beneficiosas y sí que hay muchas pruebas de que matan a las bacterias buenas de la vagina y deterioran la mucosa, lo que provoca un desequilibrio del PH vaginal.

“Se sabe que las mujeres que se hacen duchas vaginales tienen un riesgo mucho mayor de contraer el VIH y gonorrea en caso de exposición, ya que han eliminado su primera línea de defensa. Si te haces duchas vaginales, aunque sean solamente con agua, estás aumentando el riesgo de sufrir vaginosis bacteriana”, sostiene.

La doctora describe la vagina como un horno de limpieza automática. “Se limpia sola, no tienes que hacerle nada, ella lo hace por ti”.

3. Supositorios de CBD

La industria global del CBD (cannabidiol) está en alza y la última moda que ha salido es la de los supositorios, una píldora pequeña preparada para meterla en la vagina. Los vendedores afirman que el CBD alivia los dolores de la regla, pero la doctora Gunter pide precaución.

“Hay muy pocos datos que avalen la eficacia del CBD para mitigar el dolor, y cuando no hay datos, es muy fácil abusar. Lo que sí sabemos es que cualquier derivado del cannabis diseñado para introducirse en la vagina no ha sido científicamente testada, de modo que conviene que prestes mucha atención a las advertencias de seguridad de la empresa”, avisa.

“¿Qué pensarías si una parafarmacia te vendiera una pastilla que no ha sido testada en un laboratorio? Con esto es lo mismo, por eso le pido a la gente que lo vea desde esta perspectiva”.

Los pocos datos que tenemos de los productos derivados del cannabis y la vagina sugieren que hay cierta relación con el aumento de infección por hongos, añade la doctora Gunter.

“Existen pruebas realizadas con animales que demuestran que estas duchas pueden afectar a los niveles de azúcar en las células de la vagina, que es de donde se alimentan las bacterias”, explica. Los cambios en la composición bacteriana de la vagina pueden provocar infecciones por hongos (candidiasis).

Algunos productos con CBD contienen THC, el constituyente psicotrópico del cannabis. “El THC se absorbe con facilidad y puede colocarte. Me importa un bledo el consumo recreativo de la marihuana, pero si no sabemos cómo afecta eso al ecosistema vaginal, hay que andar con cuidado”, comenta.

4. Huevos de jade

La empresa Goop de Gwyneth Paltrow recomendaba que las mujeres se introdujeran huevos de jade en la vagina para fortalecer los músculos con la premisa de que mejoraría sus relaciones sexuales y sus menstruaciones. Sin embargo, acabaron pagando 145.000 dólares (132.500 euros) en multas por una condena de protección del consumidor.

Esta empresa sigue vendiendo huevos de jade, aunque ahora no presume en el embalaje de sus supuestos beneficios para la salud.

“Los huevos de jade son una estafa. ¿Por qué ibas a confiar en alguien que intenta venderte algo que está demostrado que es un timo?”, reflexiona. Además, estos huevos están hechos con un material poroso, lo que hace que sean difíciles de limpiar.

“Como no sabemos cómo limpiarlos, no vamos a volver a meternos esas bacterias en la vagina y arriesgarnos a sufrir el síndrome del choque tóxico. Si quieres fortalecer tu suelo pélvico, hay muchos modos de hacerlo. Por ejemplo, puedes hacer ejercicios de Kegel gratis”, propone.

Si insistes en utilizar pesas vaginales, que sean productos que hayan superado controles de calidad médicos y que estén hechos de silicona o plástico para que sean fáciles de limpiar.

“Algunos de esos productos son sugerentes y los puedes incorporar a tu vida sexual. También puedes comprarte un vibrador de gran calidad por menos de lo que cuesta un huevo de jade, y probablemente será más beneficioso para tu salud sexual”, asevera.

5. Toallitas húmedas

Está claro cuál es el objetivo de mercado de las toallitas íntimas. Suelen venir en un envase con decoración floral y existen artículos y blogs que aconsejan a las mujeres llevarse toallitas cuando van de acampada o asisten a festivales. La doctora Gunter lo desaconseja.

“¿Por qué se comercializan estas toallitas para las mujeres y no para los hombres? ¿O es que ellos no tienen culo? Hasta que no existan estos productos para hombres, voy a seguir pensando que es pura misoginia”, asegura.

Gunter argumenta que las mujeres se limpian demasiado porque no dejan de recibir mensajes predatorios sobre su impureza.

“Las toallitas provocan irritación en la piel, incluso dermatitis. Los ginecólogos lo ven a menudo. La piel es una capa protectora y cuanto más la frotes, más la vas a irritar”, argumenta.

¿Qué puedes usar en lugar de todo eso?

“Prácticamente todo lo que se compra sin receta es innecesario. Soy ginecóloga, soy experta en vulvas y no utilizo ninguno de estos productos”, señala Gunter.

En vez de esos productos, lo único que utiliza es un limpiador facial para el cuerpo entero (incluida la vulva), aceite de coco para hidratar la piel y lubricante de base siliconada.

Si te llama la atención un producto en una tienda o por internet, investiga un poco antes de despilfarrar el dinero que tanto sudor te cuesta ganar.

“Nunca deberías fiarte solamente de lo que te dice el vendedor. Pregúntale al ginecólogo, al médico o al dermatólogo. En mi libro abordaré todos los productos íntimos que puedes comprar sin receta”.

The Vagina Bible, escrito por la doctora Jen Gunter, ya a la venta.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.