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25/09/2015 07:35 CEST | Actualizado 24/09/2016 11:12 CEST

Unas elecciones decisivas

iceta2014-09-12-catalunya.jpgPor mucho que los nacionalistas de distinto signo intenten convertir esta campaña en una guerra de banderas, a la hora de la verdad, la derecha catalana y española (CiU y PP) han votado de la mano tanto los grandes retrocesos y recortes en materia de sanidad y educación, así como en la contrarreforma laboral que tanta precariedad y pobreza laboral ha generado.

Foto: EFE

El próximo domingo se celebran en Cataluña unas elecciones decisivas; no plebiscitarias como alguno querrían, pero sí determinantes para el futuro político catalán. Una victoria de la lista independentista (con o sin el apoyo de la CUP) podría incrementar la crispación y el nivel de conflicto, profundizar en la división de la sociedad catalana y bloquear toda posibilidad de negociación con el Gobierno central. En la misma línea, supondría mantener el desgobierno que ha reinado en los últimos años, las mismas sospechas de corrupción que pesan sobre CDC y los recortes y el retroceso social que han protagonizado el Gobierno de Artur Mas con ERC, quienes con esta campaña fraudulenta han conseguido evitar hacer balance y rendir cuentas de su nefasta gestión de gobierno.

En el actual escenario de insatisfacción generalizada de la población catalana con el estado de las cosas, el PSC afronta las elecciones con la voluntad de proponer una vía de diálogo para negociar un nuevo acuerdo con el resto de España basado en el reconocimiento de la singularidad nacional catalana, una mejora de la financiación basada en los principios de equidad y solidaridad, la clarificación de la distribución competencial para evitar invasiones históricas -como en materia de lengua o educación-, que supere el Estado autonómico y avance con estructuras propias de un Estado federal. Es decir, proponemos renovar el pacto constitucional para atender el problema que existe en Cataluña, responder a la crisis de confianza que afecta a nuestras instituciones democráticas, y reforzar los derechos sociales que en pocos años de gobierno del PP se han visto erosionados. De este modo, sería preceptivo un referéndum que debería ser votado por el conjunto de los ciudadanos y que nos permitiría conocer el grado de respaldo de la reforma.

El PSC se plantea priorizar la lucha contra las desigualdades, el desempleo y la pobreza, con una serie de propuestas para recuperar la dignidad de las personas.

Por otro lado, y a la vista del retroceso social vivido en los años de gobierno de Artur Mas (primero con el PP y en un segundo mandato con ERC) por el impacto de la crisis y por la drástica reducción de la inversión social de la Generalitat a niveles de hace diez años, a la vez que se reducían los impuestos de sucesiones y donaciones, el PSC se plantea priorizar la lucha contra las desigualdades, el desempleo y la pobreza, con una serie de propuestas para recuperar la dignidad de las personas. Por un lado, un plan de choque contra el desempleo juvenil, de los mayores de 45 años y de larga duración vinculado a un plan contra la explotación y el fraude laboral para hacer aforar 60.000 empleos hoy sumergidos y que no generan derechos laborales ni prestación por desempleo ni pensión.

Por otro lado, bajo el título "ningún hogar sin familia, ninguna familia sin hogar", nos comprometemos a promover el parque público de vivienda, negociar moratorias con los bancos de desahucios e intentar evitarlos, y expropiar el usufructo de viviendas vacías de titularidad de las grandes entidades financieras para destinar estas viviendas a vivienda sociales. Igualmente, podemos erradicar la pobreza infantil y garantizar al menos una prestación por familia, mediante una reforma de la RMI y una RMC para casos de exclusión laboral. En definitiva, ponemos sobre la mesa de debate un plan de rescate social para recuperar no sólo la dignidad de las personas sino de los servicios públicos y sociales básicos tan erosionados y desatendidos en los últimos años por los Gobiernos catalán y español.

Ante los que intentan construir un muro entre Cataluña y España, nosotros no respondemos construyendo otro frente ni radicalizando a la sociedad; el PSC rechaza los intentos de dividir la sociedad en frentes irreconciliables.

Porque, por mucho que los nacionalistas de distinto signo intenten convertir esta campaña en una guerra de banderas, a la hora de la verdad, la derecha catalana y española (CiU y PP) han votado de la mano tanto los grandes retrocesos y recortes en materia de sanidad y educación, así como en la contrarreforma laboral que tanta precariedad y pobreza laboral ha generado. Y es que mientras se habla de la independencia sí o no, ya se sabe que los recortes y los problemas de corrupción pasa a un segundo plano...

Para dejar esta lógica perversa atrás, aspiramos a una nueva mayoría parlamentaria en Cataluña que vaya del centro a la izquierda y del autonomismo al federalismo, que sea capaz de articular un programa de gobierno basado cuatro ejes prioritarios: recuperación económica y creación de empleo digno, protección y recuperación de los servicios sociales básicos, regeneración democrática y lucha contra el fraude y la apertura de un canal de diálogo para negociar un nuevo acuerdo con el conjunto de España que pueda ser votado.

En definitiva, pensamos que no hay solución unilateral al problema catalán. No creemos en la independencia como solución mágica a todos los problemas sino que planteamos una propuesta de reforma de nuestro pacto constitucional.

Ante los que intentan construir un muro entre Cataluña y España, nosotros no respondemos construyendo otro frente ni radicalizando a la sociedad; el PSC rechaza los intentos de dividir la sociedad en frentes irreconciliables. Tampoco respondemos con inmovilismo, porque no basta con decir que no. El voto del PSC es un voto para salir del lío, por el diálogo, la concordia (y no la confrontación), el acuerdo, la cohesión social y civil del pueblo catalán, para construir puentes con el resto de pueblos de España, y para un gobierno estable y de progreso en Cataluña.

Cataluña tiene que protagonizar su propio cambio y sumarse al que ya ha empezado en España... No perdamos este tren.

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