EE.UU. intercepta otro petrolero iraní y recrudece el pulso en Ormuz mientras Irán acusa a Washington de "piratería"
El bloqueo naval se endurece en pleno estancamiento de las negociaciones y eleva la tensión en una de las rutas clave del petróleo mundial.
La tensión entre Estados Unidos e Irán sigue aumentando en el Golfo Pérsico. Este lunes, Washington confirmó la interceptación de un nuevo petrolero iraní en el marco del bloqueo marítimo que mantiene sobre los puertos del país persa desde mediados de abril.
Según el Comando Central estadounidense (CENTCOM), el destructor USS Rafael Peralta detuvo al buque M/T Stream después de que intentara dirigirse hacia un puerto iraní. La operación forma parte de la estrategia de presión que la Administración de Donald Trump ha desplegado en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
Un bloqueo que ya afecta a decenas de barcos
Aunque no hay cifras oficiales consolidadas, medios locales apuntan a que al menos 39 embarcaciones que navegaban hacia o desde Irán han sido obligadas a detener su actividad desde el inicio del bloqueo el pasado 13 de abril.
En cuanto a incautaciones, el número es más reducido pero significativo: al menos dos cargueros iraníes han sido capturados, además de un petrolero sospechoso de transportar crudo del país.
El movimiento refuerza una estrategia que busca asfixiar económicamente a Teherán en pleno parón de las negociaciones, después de que Irán abandonara las conversaciones previstas en Islamabad el pasado fin de semana.
Washington defiende la medida: "No es un bloqueo total"
El secretario de Estado, Marco Rubio, salió al paso de las críticas y defendió la operación con un matiz clave: "El bloqueo no es un bloqueo contra el transporte marítimo, es un bloqueo contra el transporte iraní".
Rubio justificó la estrategia asegurando que Irán no puede beneficiarse de un sistema que considera "ilegal e injustificado" en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde pasa una parte crucial del suministro mundial de petróleo.
Sus declaraciones llegan en un momento de máxima incertidumbre diplomática, con las negociaciones congeladas y sin fecha para una nueva ronda de contactos.
Irán responde con dureza: "Piratas" y "terroristas"
La reacción de Teherán no se hizo esperar. El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, acusó directamente a Estados Unidos de actuar fuera de la ley internacional:
"Los Estados Unidos están actuando como piratas y terroristas que atacan a buques mercantes mediante la coacción y la intimidación".
El diplomático denunció que Washington está confiscando barcos, deteniendo tripulaciones y poniendo en riesgo la seguridad de la navegación internacional.
Además, Irán calificó la interceptación del M/T Stream como un acto de "piratería y robo armado en alta mar", elevando aún más el tono del conflicto.
Ormuz, en el centro del tablero
El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el epicentro de la crisis. Mientras Irán mantiene su propio control sobre la zona, Washington intensifica su presión para limitar la capacidad de exportación de petróleo del país.
Teherán, por su parte, insiste en que sus medidas buscan equilibrar la seguridad del Estado con la continuidad del tráfico marítimo en un entorno que describe como "volátil y de alto riesgo".
Negociaciones rotas… y sin salida clara
El bloqueo llega en un momento especialmente delicado. Las conversaciones entre ambos países están completamente estancadas tras la retirada de la delegación iraní de Pakistán, lo que ha dejado en el aire cualquier avance diplomático.
Aun así, según informaciones recientes, Irán habría trasladado una nueva propuesta a través de mediadores internacionales: reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra, aplazando para más adelante el debate sobre su programa nuclear.
De momento, no está claro si la Casa Blanca está dispuesta a estudiar esa oferta.
Un pulso que va más allá del mar
El enfrentamiento ya no es solo militar o diplomático. Es también económico y estratégico, con el control de las rutas energéticas como pieza clave. Mientras EE.UU. intensifica su presión y Irán eleva el tono de sus acusaciones, el margen para el acuerdo parece cada vez más estrecho.
Y con cada petrolero interceptado, la sensación es la misma: el conflicto sigue lejos de tocar fondo.