Epstein y Bannon conspiraban para acabar con el papa: "Derribaremos a Francisco"
Los tres millones de documentos liberados en EEUU sobre el pederasta no dejan de dar sorpresas: ahora, se trata de una trama vaticana con el que fuera asesor principal de Trump. Esa no la vimos venir...
El mundo peina y peina los tres millones de documentos sobre el caso de Jeffrey Epstein, desvelados el viernes pasado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en busca de nombres relacionados con su trama de pederastia. Pero, por el camino, también se van descubriendo otras cosas, de amistades no delictivas pero vergonzantes a negocios y presiones y mofas, hasta de sus supuestos amigos, como Donald Trump.
Lo que ha resultado una sorpresa absoluta ha sido descubrir, además, entre todo eso, un intento de conspiración vaticana. Esa no la vimos venir, pero está. Según los papeles, el financiero y el exjefe de campaña del presidente estadounidense, Steve Bannon, intercambiaron mensajes sobre financiar organizaciones católicas para incursionar en el Vaticano, informa EFE. Su objetivo: deponer al mismísimo papa Francisco. Es lo que desvelan unos correos que se incluyen en el último lote desclasificado, que se espera sea el último que vea la luz.
En un intercambio de emails, Bannon le dice a Epstein literalmente: "Derribemos a Francisco", y agrega que también deberían atacar a la exsecretaria de Estado y el expresidente de EEUU, el matrimonio de Hillary y Bill Clinton, además de al presidente de China, Xi Jin Pin, y a la Unión Europea (UE) como institución y como bloque, contra el que el propio Bannon batalla desde hace años, asesorando a partidos antieuropeos de ultraderecha.
Destacan las palabras duras que se leen en la conversación sobre el régimen chino. Tacha a su gente de "campesinos", que habla el "lenguaje de las galletas de la fortuna", que van por la vida "comiendo ratas para desayunar". "Los vamos a romper", prometen.
Además, se ha publicado un vídeo (han surgido 2.000 nuevos vídeos y 180.000 imágenes relacionadas con la investigación) de una larga entrevista entre Bannon y Epstein grabada en 2019, poco antes del arresto del financista, en la que ambos hablan de política, economía y otros temas mientras muestran una relación más cercana de lo que se conocía públicamente, lo que ha reavivado el debate sobre la red de contactos de Epstein con poderosos y figuras mediáticas.
También el dinero
Sin embargo, aparte del deseo de acabar con el que algunos llamaban "papa comunista", también destaca un intercambio que se refería al Instituto para las Obras de Religión, llamado coloquialmente el Banco del Vaticano. En un correo electrónico de 2013 tras el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI, Epstein le dijo a Larry Summers, el economista que fue director del Consejo Económico Nacional hasta 2011 y que había trabajado como presidente de la Universidad de Harvard y en la Administración Clinton, que un cambio de liderazgo en esa entidad podría ser "el cambio más importante en el Vaticano", en lugar de la renuncia del papa alemán.
"El cambio más importante en el Vaticano puede no ser el retiro repentino del Papa Benedicto XVI, sino el cambio de liderazgo en el 'Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano", se lee concretamente, según expone el medio católico Pillar. Debido a su estatus de país soberano, el Vaticano está exento de las normas de transparencia no solo de Italia, sino también de la Unión Europea. Esta condición permite a sus clientes de élite evadir cualquier escrutinio en sus transferencias de dinero, detalló Epstein.
En mayo pasado, el presidente del Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, fue despedido después de que las autoridades italianas abrieran una investigación sobre una extensa trama de sobornos en la que presuntamente estaba involucrado. Posteriormente, durante un registro en su domicilio, se encontraron 47 expedientes, incluyendo documentos comprometedores sobre sus "enemigos internos" en el Vaticano. Contenían instrucciones sobre cómo utilizarlos en caso de que algo le sucediera. Las llamadas interceptadas de Tedeschi revelaron que su preocupación era ser asesinado por conocer los secretos del Vaticano, según el correo electrónico.
A finales de 2012, cooperaba con la investigación italiana en curso. Fue entonces cuando el todopoderoso Colegio Cardenalicio, en uno de los últimos actos del papado de Benedicto XVI, nombró al abogado alemán Ernst von Freyberg presidente del banco. A continuación, se produjo la renuncia extraordinaria del papa Benedicto XVI, detallaba Epstein también, muy interesado en el proceso, al parecer.
Lo que no se sabe ni parece que se sabrá es a qué venía ese interés, si estaba tratando de mover los hilos por su propio interés o como mediador de alguien.
El último escándalo: un exministro de Francia
Además, este viernes se ha sabido que el Gobierno francés ha convocado a Jack Lang, antiguo ministro de Cultura y de Educación, mientras crecen las voces que piden su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe de París, algo que este político socialista descarta pese a verse salpicado por los últimos papeles de Epstein.
Objeto de fuertes críticas desde que se revelaron sus vínculos de relación y negocios con el delincuente sexual, Jack Lang ha sido convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores, a petición de su titular Jean-Noël Barrot, indicó esta noche el propio departamento.
El presidente francés, Emmanuel Macron, consideró por su parte que el exministro de Cultura debería "reflexionar sobre la institución" del Instituto del Mundo Árabe, según dijeron fuentes cercanas al jefe de Estado a medios franceses, dado que las peticiones de dimisión se han multiplicado en los últimos días.
Citado en múltiples correos electrónicos presentes en los tres millones de nuevos documentos hechos públicos el 30 de enero por el Departamento de Justicia estadounidense, Lang afirmó no haber tenido "nunca" conocimiento de los antecedentes penales del empresario en el momento de su relación, pese a que cuando se conocieron ya había sido condenado por prostitución de menores.
Lang, de 86 años, insistió esta semana en que "ni un céntimo" del dinero de Epstein acabó en su "bolsillo" ni en el de su hija Caroline, que el lunes sí anunció que dimitía como delegada general del Sindicato de la Producción Independiente.
Interrogado sobre el hecho de que su nombre, como el de su hija, figuraban en los estatutos una sociedad domiciliada en un paraíso fiscal creada por Epstein, y que tenía 1,4 millones de euros aseguró que se enteró con la publicación de esta nueva serie de documentos sobre el magnate, que se suicidó en prisión en 2019. Sí que estaba al corriente de que Epstein había puesto cerca de 58.000 dólares en una asociación creada por el entorno de Lang para hacer una película sobre su labor en los gobiernos del presidente socialista francés François Mitterrand en los años 1980 y 1990.
De hecho, admitió que fue él quien pidió al productor y financiero que pusiera dinero para esa película, que está "casi terminada". A su juicio, ni eso ni su "ingenuidad" sobre Epstein justifican su dimisión del Instituto del Mundo Árabe, un organismo oficial francés que busca promocionar la cultura de los países del mundo árabe.