Sasha, profesora ucraniana en Kiev: "Hablamos de los bombardeos nocturnos como de algo normal y banal, como si fueran una de las pocas cosas estables de nuestras vidas"
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Sasha, profesora ucraniana en Kiev: "Hablamos de los bombardeos nocturnos como de algo normal y banal, como si fueran una de las pocas cosas estables de nuestras vidas"

"Casi nunca hablamos de los bombardeos. Es como si fueran algo cotidiano".

Un niño ucraniano contemplando un vehículo quemado por los bombardeos en Ucrania, en el día a día para gran parte de la población.Global Images Ukraine via Getty

La guerra en Ucrania no solo se mide en frentes y mapas. También en la cabeza de quienes la viven cada día. En Kiev, Sasha, profesora de francés, lo resume con crudeza: "Hablamos de los bombardeos nocturnos como si fueran algo normal". No es una metáfora. Es rutina.

Tras más de cuatro años desde el inicio del conflicto a gran escala, el desgaste psicológico es evidente. Según una encuesta del portal médico oficial Helsi, apenas el 5% de los ucranianos considera que tiene buena salud mental. El resto convive con ansiedad, fatiga o depresión.

Un invierno que marcó un punto de inflexión

Sasha describe el último invierno como el peor de su vida. Temperaturas de hasta -20 °C, cortes de electricidad, falta de calefacción y ataques constantes. Todo al mismo tiempo.

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Ese contexto tiene consecuencias directas. En su caso: migrañas casi diarias, diagnóstico de ansiedad y depresión, pruebas médicas continuas, incluida medición de cortisol (la hormona del estrés). No es un caso aislado. En su entorno, hablar de salud mental ya no es tabú. Es necesario.

Durante sus clases, sus alumnos cuentan cómo organizan videollamadas con terapeutas, acuden a grupos de apoyo o buscan soluciones para reducir la ansiedad, incluso convertir a sus mascotas en animales de asistencia emocional.

Vivir con miedo… pero seguir con la rutina

El impacto psicológico no siempre se traduce en aislamiento. A veces ocurre lo contrario. Una de sus alumnas se apunta a actividades para no estar sola. Otra no puede dejar a su perro en casa por miedo a un ataque o incendio provocado por bombardeos a infraestructuras.

Y luego está el caso de su amiga, que huyó a Viena con su bebé. Al volver, sufrió ataques de pánico y depresión. La constante es que el miedo no desaparece, solo cambia de forma.

La normalización de lo insoportable

Quizá el dato más inquietante no es clínico, sino social. Sasha lo explica así en declaraciones publicadas en el diario francés Le Monde: "Casi nunca hablamos de los bombardeos. Es como si fueran algo cotidiano". Cuando pasea con su hijo, Sasha se pregunta si los demás sienten lo mismo: apatía, cansancio, miedo. La respuesta, según los estudios, es sí.

Niños en el centro del conflicto

Más allá del desgaste emocional, hay otro frente especialmente sensible: la infancia. Diversos organismos internacionales han denunciado la deportación de menores ucranianos a territorio ruso. La Corte Penal Internacional emitió en 2023 una orden de arresto contra Vladimir Putin por la "deportación ilegal de niños".

Las cifras oficiales del gobierno ucraniano hablan de 20.000 niños deportados, 1,6 millones bajo control ruso y solo 2.053 han regresado. El presidente Volodymyr Zelensky ha insistido en que su retorno es clave para cualquier acuerdo de paz.

El impacto invisible de la guerra

Sasha no solo observa. También siente que el tiempo pasa más rápido en guerra. Cuenta que su madre, tras volver de Francia, dijo sentirse más envejecida. Ella también lo percibe. No es una sensación aislada: el estrés crónico acelera el desgaste físico, según múltiples estudios médicos

Aun así, intenta aferrarse a pequeñas rutinas: el sol por la mañana, una ducha caliente, un café. Son gestos simples, pero funcionan.

Pese a todo, hay una idea que se repite entre quienes viven allí: las guerras terminan. Pero no hay calendario. Mientras tanto, la vida sigue en una especie de equilibrio extraño. Entre la normalidad y el trauma. Entre el miedo y la rutina. Sasha lo resume sin dramatismo, casi con resignación: "Solo hay que resistir".

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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