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Un relator de la ONU apunta que Ucrania está obligada a no enviar a los soldados norcoreanos atrapados a lugar con riesgo de tortura

Un relator de la ONU apunta que Ucrania está obligada a no enviar a los soldados norcoreanos atrapados a lugar con riesgo de tortura

Seúl se ha ofrecido como solución ante un asunto que trae de cabeza a la Organización de Naciones Unidas.

Edificio de la ONU
Edificio de la ONUGetty Images

El futuro de dos soldados norcoreanos capturados por Ucrania en el marco de la guerra con Rusia se ha convertido en un asunto que trasciende lo militar y entra de lleno en el terreno del derecho internacional. La relatora especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, Elizabeth Salmon, subrayó que corresponde a Ucrania decidir qué hacer con ellos, aunque advirtió que cualquier resolución debe respetar las obligaciones internacionales, especialmente la prohibición de enviarlos a un lugar donde puedan sufrir tortura.

Los dos jóvenes militares fueron detenidos en enero del año pasado en la región rusa de Kursk, entonces zona de intensos combates. Desde entonces permanecen bajo custodia ucraniana. El caso adquirió una dimensión adicional cuando, a través de medios surcoreanos, ambos expresaron su deseo de trasladarse a Corea del Sur. Seúl, por su parte, manifestó públicamente que está dispuesto a recibirlos si Kiev así lo decide.

La decisión recae en Kiev

En declaraciones a la agencia surcoreana Yonhap, Salmon fue clara: la competencia para determinar el destino de los prisioneros no es de Corea del Sur ni de los propios soldados, sino de Ucrania como Estado que los mantiene bajo custodia.

"Según la ley, Ucrania debe decidir qué hacer", explicó. Aunque los prisioneros puedan manifestar preferencias, la responsabilidad última recae en las autoridades ucranianas, que deben actuar conforme al derecho internacional humanitario y a los estándares de derechos humanos.

La relatora insistió en que el elemento clave es el respeto al principio de no devolución (non-refoulement), una norma fundamental que impide transferir a una persona a un país donde existan razones fundadas para creer que podría ser víctima de tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

En este sentido, recordó:

  • Ucrania tiene obligaciones legales internacionales vigentes incluso en contexto de guerra
  • Cualquier decisión debe priorizar la seguridad y la integridad física de los detenidos
  • El principio de no devolución es vinculante y no admite excepciones arbitrarias

"No debemos olvidar que Ucrania tiene obligaciones legales internacionales", remarcó Salmon, subrayando que la protección contra la tortura es una de las piedras angulares del sistema internacional de derechos humanos.

Corea del Sur, dispuesta a recibirlos

Durante su visita oficial de cinco días a Seúl, Salmon sostuvo reuniones con autoridades surcoreanas, incluidos viceministros de Exteriores y de Unificación, además de desertores norcoreanos y representantes de organizaciones civiles. En esos encuentros, confirmó que el Gobierno surcoreano está abierto a acoger a los dos soldados si finalmente Ucrania opta por esa vía.

"Están abiertos y dispuestos a recibir a estas dos personas si desean venir y si Ucrania finalmente decide enviarlas", señaló la experta de la ONU, valorando positivamente esa disposición. A su juicio, la postura de Seúl amplía las opciones y puede ofrecer una salida compatible con la protección de los derechos fundamentales de los militares.

No obstante, insistió en que la decisión definitiva aún no ha sido tomada y que la comunidad internacional debe esperar a que Kiev adopte lo que considere la mejor solución dentro del marco jurídico aplicable. Naciones Unidas, añadió, está preparada para brindar apoyo técnico si fuese necesario.

El contexto geopolítico añade complejidad al caso. Desde finales de 2024, Corea del Norte ha enviado más de 10.000 efectivos y armamento convencional para respaldar la ofensiva rusa. Se estima que miles de esos soldados han muerto en combate. La captura de militares norcoreanos por fuerzas ucranianas introdujo así un elemento inédito en la guerra, al involucrar directamente a un tercer país bajo fuertes sanciones internacionales.

Preocupación por la exposición mediática

Más allá del debate sobre la repatriación, Salmon expresó inquietud por la difusión pública de imágenes y datos personales de los dos soldados. Fotografías y videos circularon ampliamente en medios de comunicación, algo que, según la relatora, puede agravar su situación.

"Estoy muy preocupada por esto. Debemos preservar su privacidad, porque viven en una situación muy difícil", afirmó. Considera que, independientemente de su condición de combatientes, merecen un trato respetuoso y la protección de su identidad mientras permanezcan detenidos.

La exposición mediática, advirtió, no solo afecta su dignidad, sino que podría tener consecuencias para ellos o sus familias. Por ello, instó a que se extreme la cautela en el manejo de información personal.

Salmon, cuarta persona en ocupar la relatoría especial sobre derechos humanos en Corea del Norte, incorporará las conclusiones de su visita a Corea del Sur en su próximo informe anual. El documento será presentado en marzo ante el Consejo de Derechos Humanos y en septiembre ante la Asamblea General de la ONU.

Mientras tanto, el caso de los dos soldados norcoreanos se mantiene como una prueba concreta de cómo los conflictos armados contemporáneos ponen a prueba no solo las estrategias militares, sino también la vigencia efectiva del derecho internacional y la protección de la dignidad humana.