Uno de cada cuatro estadounidenses cree que el atentado contra Trump fue un montaje
La desconfianza total en EE.UU. ya alcanza incluso a los disparos contra un presidente.

Estados Unidos ya no discute solo sobre política. Discute sobre la propia realidad. Una nueva encuesta publicada este lunes revela que uno de cada cuatro estadounidenses cree que el intento de asesinato contra Donald Trump durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca fue "un montaje".
El dato, que parece sacado de una novela distópica o de un episodio de Black Mirror, refleja hasta qué punto la polarización y las teorías de la conspiración han contaminado el debate público estadounidense.
Según el sondeo elaborado por YouGov para NewsGuard, el 45% de los encuestados considera que el ataque fue real, mientras que el 24% cree directamente que fue "escenificado". El 32% restante asegura no tener claro qué ocurrió realmente.
La fractura política también aparece en los resultados. Entre los votantes demócratas, el porcentaje que piensa que el atentado fue "un montaje" asciende hasta el 34%. Entre los independientes baja al 23%, mientras que entre los republicanos solo lo cree el 13%.
Un ataque real que muchos ponen en duda
El supuesto intento de magnicidio ocurrió el pasado 25 de abril en Washington.
Según la investigación, Cole Allen, un hombre de 31 años residente en California, intentó irrumpir armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos en el hotel donde Trump participaba en una gala junto a miembros de su Gobierno.
El sospechoso fue reducido por los agentes de seguridad tras un intercambio de disparos que obligó a evacuar al presidente. No hubo víctimas.
Este lunes, Allen compareció ante un tribunal federal del Distrito de Columbia y se declaró no culpable de los cuatro cargos que se le imputan, entre ellos el de intento de asesinato del presidente, un delito que podría acarrearle cadena perpetua.
Pero incluso con una investigación abierta y un acusado formalmente procesado, buena parte de la sociedad estadounidense sigue sospechando.
Solo el 38% cree que los tres atentados fueron reales
La encuesta va todavía más allá. Preguntados sobre los tres intentos de asesinato sufridos por Trump durante los últimos dos años, únicamente el 38% de los estadounidenses cree que todos fueron auténticos.
Además del ataque de abril en Washington, el presidente republicano sobrevivió a otro atentado durante un mitin de campaña en Pensilvania en julio de 2024 -cuando una bala llegó a rozarle una oreja- y a un tercer incidente en septiembre de ese mismo año cerca de un campo de golf en Florida.
La repetición de episodios violentos alrededor de Trump ha alimentado una espiral de teorías conspirativas en redes sociales y plataformas digitales, donde miles de usuarios llevan meses cuestionando tanto los ataques como la respuesta de las autoridades.
La Casa Blanca responde: "Es de idiotas"
La reacción de la Casa Blanca fue inmediata y especialmente dura.
"Quien crea que el presidente Trump orquestó sus propios intentos de asesinato es un completo idiota", declaró el portavoz Davis Ingle en un comunicado recogido por The Washington Post.
La Administración intenta así frenar una ola de desinformación que ya afecta incluso a hechos investigados judicialmente.
Sin embargo, expertos en desinformación llevan tiempo alertando de que Estados Unidos ha entrado en una fase de desconfianza estructural donde cualquier acontecimiento -desde unas elecciones hasta un atentado- termina convertido en objeto de sospecha partidista.
Una sociedad donde ya nadie cree del todo en nada
La encuesta de NewsGuard retrata un fenómeno cada vez más extendido en Estados Unidos: la desaparición de consensos mínimos sobre la realidad.
No se trata únicamente de Trump. El clima de sospecha permanente afecta a medios de comunicación, instituciones, tribunales, procesos electorales y organismos públicos.
Y ahora también a los intentos de asesinato contra un presidente.
El dato más llamativo quizá no sea que el 24% crea en un montaje. Lo verdaderamente revelador es que casi un tercio de los estadounidenses reconoce directamente que ya no sabe qué creer.
