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22/03/2014 10:02 CET | Actualizado 21/05/2014 11:12 CEST

Huevos duros, el ingrediente imprescindible en toda Marcha de la Dignidad

Este plato está dedicado a todos aquellos que se sientes identificados con las marchas, a aquellos que han marchado desde el principio o se han unido al final: Huevos Duros 22M, Huevos Molotov, para arrojar directamente al paladar e incendiarlo de placer.

Llegados a un punto en que España se ha convertido en el país de la OCDE donde más han aumentado las desigualdades sociales, y a pesar de ello el Gobierno proclama el fin de la crisis y el inicio de la recuperación con un descaro que resulta insultante para una clase media empobrecida y millones de personas condenadas a la miseria, las Marchas de la Dignidad se convierten en una respuesta imprescindible y concluyente para demostrar que los únicos brotes verdes que de verdad han germinado son los que muestra la realidad: que quienes han padecido y soportado el peso de este saqueo económico y social han sido los ciudadanos, directamente en sus bolsillos o a través de los servicios públicos que poco a poco están siendo desmantelados.

Marchas de la Dignidad. Dignidad. Una palabra que abarca tantos significados que en muchas ocasiones nos pasan inadvertidos: decencia, mesura, vergüenza, honestidad, honradez... lo único que posee el que no tiene poder, lo que le sobra; lo que les falta a quienes nos han traído hasta aquí. Se tiene o no se tiene. Ni se da, ni se exige.

Casi al final de la película de Novecento, cuando Alfredo (Robert de Niro), el patrón, es apresado y Olmo (Gerard Depardieu), campesino y partisano, su antagonista, convoca un tribunal popular para juzgarlo, este último, mirando a la cámara, dice: "Los fascistas no son como los hongos, que nacen así en una noche, no. Han sido los patronos los que han plantado los fascistas, los han querido, los han pagado. Y con los fascistas, los patronos han ganado cada vez más, hasta no saber dónde meter el dinero (...) Pero siempre pagamos nosotros. ¿Quién paga? El proletario, los campesinos, los obreros, los pobres".

Unas palabras tan de actualidad, una realidad tan aceptada, que da igual el contexto histórico en que las sitúes, tan solo has de cambiar el modo de vestir. Tantos paralelismos entre Novecento y el momento que vivimos para explicar los mismos conflictos, que provoca desasosiego: patronos o empresarios frente a campesinos o asalariados, fascismo o neoliberalismo frente a comunismo o socialismo, norte frente a sur... pasividad o acción.

Hay muchas razones que justifican las Marchas de la Dignidad, tantas como sorprendentes las que puedan manejar los medios de comunicación generalistas para casi silenciarlas o decir muy poco: si no hay noticia no existe; tantas como personas participan en ellas o las animan. Pero por encima de todas está la que las fundamenta: la dignidad del ciudadano.

Este plato está dedicado a todos aquellos que se sientes identificados con las mismas, a aquellos que han marchado desde el principio o se han unido al final: Huevos Duros 22M, Huevos Molotov, para arrojar directamente al paladar e incendiarlo de placer. Huevos duros con brotes verdes de los de verdad y cargados de esperanza, la esperanza que nace en primavera. Unos huevos que no pueden faltar en toda Marcha de la Dignidad, porque los huevos son para las ocasiones y esta lo es. Una jornada reivindicativa y festiva, una jornada para lucirlos y compartirlos codo con codo, para degustarlos y disfrutarlos.

Espero que te gusten... y que se les atraganten.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 9 huevos
  • 4 cucharadas de Mayonesa
  • 1 ó ½ cucharadita de pasta de wasabi (según el punto picante que quieras darle)
  • Sal y pimienta
  • Harina
  • Pan rallado
  • Aceite
  • Un puñado de brotes verdes (canónigos, savia roja, espinacas...)
  • 8 cortadas de pan de cereales con semillas.

ELABORACIÓN

  1. Lavamos los huevos y cocemos en agua hirviendo. Dejamos enfriar y pelamos bien cuidando que no quede ningún trocito de cáscara (lavar en agua). Con un cuchillo cortamos una lámina no muy gruesa de la parte más ancha del huevo para poder colocarlos de pie posteriormente. Salpimentamos y reservamos.
  2. Mezclamos bien la mayonesa con el wasabi para obtener una mayonesa de wasabi.
  3. Ponemos 3 platos, uno con harina, otro con huevo batido y el último con pan rallado y pasamos en ese orden los huevos para rebozarlos. Los freímos en abundante aceite hasta dorarlos bien cuidando que no se quemen. Ya tenemos nuestros huevos duros 22M.
  4. Emplatado: corta unas láminas de pan de semillas, coloca una cucharadita de mayonesa de wasabi, unos brotes de ensalada y sobre los mismos, de pie, un huevo duro 22M...
  5. Umm, una pura delicia. Repetirás.

NOTA

Si no encuentras la pasta de wasabi (se vende en tiendas especializadas y en la sección internacional de los supermercados. También puedes encontrarlo en polvo, al que añadirás una cucharada de agua para obtener una pasta de wasabi) puedes sustituirla por una cucharada de ajoaceite, le da un sabor más bizarro pero también están muy buenos, aunque te recomiendo que pruebes la mezcla con el wasabi: le da un punto de sabor picante muy sutil y especial.

Servidos con ensalada variada se convierten en un segundo muy completo.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Holy City, Joan As Police Woman.

Para la degustación: Loser, Beck.

VINO RECOMENDADO

Sebirán T, 13. DO Utiel-Requena.

Un buen cosechero de bodega degustado en bota al aire libre, acompaña también a la perfección.

DÓNDE COMER

A pie de carretera o de calle, bien escoltado de compañeros y amigos con quien compartirlos y comidos con la mano desde la misma fiambrera.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Andar, andar mucho, un paso detrás del otro, sin prisa pero sin pausa, en compañía y con optimismo, hasta llegar a nuestro destino.