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08/02/2014 09:39 CET | Actualizado 10/04/2014 11:12 CEST

Marea Blanca con canelones

En reconocimiento a vuestro trabajo y sacrificio os dedicamos este plato, un regalo con mensaje. Una bechamel blanca y sin mácula, que cubre con su suave manto, como una delicada y protectora marea blanca, unos canelones de acelga con pasas y gambas. Verde esperanza, y no precisamente Aguirre.

El resultado no puede ser más claro: la Sanidad pública gana por goleada a la Comunidad de Madrid. Ignacio González, el Ronaldo local, ha sido incapaz de romper la defensa de un equipo que ha demostrado ante su afición que defiende sus colores como nadie. La Marea Blanca, como viene siendo conocida la Sanidad pública por el color de su vestimenta y el rodillo que imprime en cada uno de las manifestaciones disputadas, ha conseguido lo que en un principio parecía imposible, confirmando un nuevo escenario que empieza a ser habitual: no hay adversario pequeño cuando se planta cara con el coraje, el tesón y el sacrificio necesarios.

El paisaje de una liga a priori dominada por un todopoderoso equipo está cambiando, desdibujando un futuro en el que solo el musculoso juego de los equipos de gobierno parecía prevalecer. Ejemplos como los de Gamonal en Burgos y el de los Manifestantes contrarios al Gobierno en Kiev, se unen a esta realidad con victorias contundentes. No son los únicos, pero sí los más llamativos. Hasta los Bomberos de Madrid, obligados a jugar en terrenos de juego que no son de su competencia, como los desahucios, se han plantado y dicho ¡Basta ya!

La Sanidad Pública ha sido capaz de frenar el avance imparable de una Comunidad de Madrid insensible y sin escrúpulos, en un encuentro bronco y osco cuyo triunfo será difícil de olvidar por una afición entregada y agradecida. Nunca hubo una hinchada tan identificada con un equipo y con su estilo de juego como con esta Marea Blanca enardecida y entusiasmada con los resultados obtenidos.

El controvertido Ignacio González, punta de lanza del equipo y famoso por su facilidad para el recorte (a pesar de la victoria de la Marea Blanca, su juego puede suponerle a las arcas públicas el desembolso de indemnizaciones multimillonarias para afrontar posibles reclamaciones de las gestoras privadas comprometidas de antemano, como Sanitas, Ribera Salud e Hima San Pablo, lo que, de ser así, augurarían futuros recortes en sanidad u otros sectores públicos) y capaz de quebrar el ánimo a sus adversarios de manera despiadada y con una soberbia que acentúa su arrogancia habitual, no ha podido hacer nada ante la defensa numantina de la Marea Blanca.

Así lo verificó en la rueda de prensa que tuvo lugar tras el encuentro, donde, sin admitir los méritos del adversario y su afición, como era de esperar, reconoció veladamente su incapacidad para vencerlo, justificando incluso la dureza mostrada en su juego en la mayoría de lances del encuentro. "Era ya una cuestión personal", parecía decir con su actitud prepotente, mientras sonreía con ironía.

Demostraciones como las ofrecidas por la Marea Blanca son los que levantan el ánimo a la afición. Una afición rendida ante el tesón y la fuerza de voluntad de un equipo al que da las gracias, pues con su ejemplo ha sido capaz de prender la mecha del entusiasmo. Una afición aletargada y casi resignada hasta entonces, que con los éxitos conseguidos en las últimas jornadas, comienza a creer en sí misma y en su capacidad para plantar cara con confianza y sin fisuras a la soberbia de equipos de gobierno hasta ahora endiosados y todopoderosos.

Todos nos sentimos Marea Blanca. Marea blanca o lila o morada o roja, qué más da, del color que sea, pero marea. Marea de marear, marea de arrollar, marea negra para quien tenga que serlo. Porque querer no es sólo poder, el Poder lo da el querer.

Gracias, gracias de corazón por vuestro ejemplo. Y en reconocimiento a vuestro trabajo y sacrificio os dedicamos este plato, un regalo con mensaje: Marea Blanca con canelones. Una bechamel blanca y sin mácula, que cubre con su suave manto, como una delicada y protectora marea blanca, unos canelones de acelga con pasas y gambas. Un relleno primorosamente envuelto y preservado de color verde. Verde esperanza, y no precisamente Aguirre. Verde espinaca, porque hay que estar tan fuerte como Popeye para mantenerse en la lucha y atento siempre a los reveses del juego sucio. Y con pasas, porque preservan y potencian la memoria, y no podemos olvidar lo que nos están haciendo, lo que tenemos y lo que perdimos, y mucho menos contra quién nos la estamos jugando.

Que los disfrutes.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 500gr de acelgas (o espinacas)
  • 500gr de gambas
  • Un puñado de pasas
  • Un puñado de piñones
  • 1 cebolleta
  • 1 paquete de láminas precocidas de canelón
  • 1 lata de paté de anchoa (100gr)
  • Pimienta, nuez moscada y sal
  • Aceite
  • 25gr de mantequilla
  • 2 cucharadas de harina
  • 500cl de leche
  • Parmesano rallado

ELABORACIÓN

  1. Pon las láminas de canelón en una fuente con agua caliente durante el tiempo que indique en el paquete hasta que se hidraten y ablanden (20'-25').
  2. Mientras, cuece las acelgas o espinacas en agua hirviendo con sal. Yo las he utilizado congeladas, por lo que con 7'-8', una vez ha arrancado de nuevo a hervir, ha sido suficiente. Escúrrelas muy bien y reserva.
  3. Pon las pasas en un vaso con agua y mételo al microondas a potencia máxima durante 2' aproximadamente. Retira del agua y reserva.
  4. Limpia las gambas, pélalas y córtalas en trocitos.
  5. Corta la cebolla muy fina y sofríela. Cuando veas que casi está añade los trocitos de gamba, los piñones y las pasas y saltéalo. Posteriormente incorpora las acelgas y el paté de anchoa. Remueve bien y reserva.
  6. Pon la mantequilla y una cucharada de aceite en la sartén a derretir, incorpora la harina remueve bien y ve añadiendo la leche poco a poco para que no se forman grumos. Salpimienta y añade un poco de nuez moscada y deja cocer removiendo de tanto en tanto hasta obtener una bechamel con la textura deseada.
  7. Añade al relleno un par de cucharadas de bechamel para que quede más suave si lo deseas.
  8. Coloca las placas de canelón sobre un paño para que absorba el exceso de humedad. Pon en cada uno de ellos un par de cucharadas de relleno y con cuidado lo envuelves. Si eres o has sido fumador habitual de cigarros de liar o de la risa lo tendrás hecho en un momento y si no es así, tranquilo, es muy fácil (de no serlo ni habría tanto fumador ni tanto entusiasta de los canelones, como es evidente).
  9. Ponlos en una bandeja y cúbrelos total y delicadamente con la "marea blanca de bechamel", como si se tratase de un metafórico manto protector contra el delirio recortador del gobierno.
  10. Espolvorea el parmesano rallado por encima e introduce en el horno hasta que se doren...
  11. Umm, ¡Mamma mia, ma che cosa fai! Para bailar un chotis mientras disfrutas con su delicada untuosidad deshaciéndose poco a poco en tu boca.

NOTA

A esta receta las espinacas le van muy bien, dándole un tono de verde más subido y muy bonito. Puedes sustituir el paté de anchoa por otro de cangrejo o atún e incluso las gambas por pescado o atún de lata. Admite multitud de variables adaptables a tu gusto e igual de satisfactorias.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: Do you want to, Franz Ferdinand

Para degustar: Lonely Boy, The Black Keys

VINO RECOMENDADO

Señorio de Guadianeja Petit Verdot T11, DO La Mancha.

DÓNDE COMER

Es día de fiesta, día ganador y de triunfo, así que comeremos en casa, con ropa cómoda apropiada para los aspavientos, rodeado de amigos, entre risas y comentando anécdotas más o menos indignadas de los lances disputados los días precedentes en una liga que nunca quisiste jugar y que ganaste.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

Un partido de fútbol, siquiera una pachanga, aunque sea en el banquillo, pero esta vez de los de verdad y por propia voluntad.

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