Mantis realiza 100.000 entregas y recibe un coche de lujo como recompensa: "Es surrealista"
“Quiero ser el mejor conductor de la historia”, asegura.

Un repartidor que se hace conocer en redes como Mantis celebró un hito poco habitual en el mundo del reparto a domicilio: superar las 100.000 entregas y recibir como recompensa un coche de lujo. El logro, que lo sitúa entre los conductores más constantes de la plataforma, fue compartido en redes sociales, donde el propio Mantis expresó su sorpresa y orgullo por haber alcanzado una cifra que muy pocos repartidores consiguen a lo largo de su carrera.
El chico trabaja para DoorDash, un servicio de reparto estadounidense donde los clientes piden comida o productos que luego son recogidos y entregados por los llamados "dashers". Estos conductores son contratistas independientes que utilizan sus propios vehículos o bicicletas. Por su excepcional desempeño, la plataforma de pronósticos Kalshi regaló a Mantis un nuevo Cadillac Escalade, un vehículo deportivo de lujo.
En el clip, el repartidor muestra la llave y su nuevo coche, y confiesa su ambición: “Quiero ser el mejor conductor de DoorDash de la historia”. “Es simplemente surrealista”, dice mientras estrena su primera entrega desde el interior del SUV rojo. Además del regalo, Kalshi le propuso un nuevo reto al joven: alcanzar las 200.000 entregas para 2028, tal y como recoge SupercarBlondie. Una increíble cifra para la que el nuevo Cadillac puede serle de mucha ayuda.
Un gesto de reconocimiento
Aunque el obsequio del vehículo no procede directamente de la plataforma de reparto para la que trabaja Mantis, la propia DoorDash ya le había reconocido anteriormente su logro de las 100.000 entregas con un jersey Nike Tech Fleece hecho a medida. Ese detalle simbólico marcó, en su momento, un punto de inflexión en su trayectoria como repartidor y evidenció la visibilidad que había alcanzado dentro de la comunidad de conductores más activos de la aplicación.
Kalshi, que se define como una plataforma regulada de mercados predictivos, explicó que la entrega del Escalade quería ser un gesto para reconocer la capacidad de lucha y esfuerzo del repartidor y, al mismo tiempo, hacer más visible el mercado que habían abierto sobre su posible futuro número de entregas. En redes el gesto generó una mezcla de aplausos y preguntas sobre las condiciones laborales de los repartidores y la naturaleza de este tipo de incentivos externos.
El caso de Mantis llega en un contexto mediático donde los regalos empresariales llamativos suelen viralizarse. Algo parecido le ocurrió a Cloe, una joven que ganó un Range Rover Evoque blanco en un sorteo navideño organizado por su empresa donde apenas llevaba unos meses trabajando. Ese episodio fue reseñado como muestra de “generosidad empresarial” que, al igual que ahora, rápidamente se convirtió en tema de conversación en redes.
