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17/03/2013 10:02 CET | Actualizado 16/05/2013 11:12 CEST

Estrategias mundiales para el planeta y el espacio: ¿son la solución?

Las estrategias mundiales para el planeta son altamente necesarias. Combatir los desastres, preservar la naturaleza, llevar a cabo una ordenación racional y sostenible de los recursos del mundo, son algunos actos y políticas que debemos desarrollar globalmente.

Desde hace décadas es bien conocido el proceso de la globalización. Poco a poco las fronteras entre países se van diluyendo, y las comunicaciones, así como los flujos económicos y de mercado, crean un sistema altamente conectado, que podría ser considerado en ocasiones como un sistema único.

Cualquier política que contribuya desde cualquier nación a actuar sobre el medio ambiente, de una manera u otra acabará afectando a otros países, pues el agua, la atmósfera, la fauna... están en continuo movimiento y no entienden de fronteras. Cuando hablamos del cambio climático entendemos a la perfección que todos los Estados y todos los ciudadanos tienen un papel que cumplir y que si uno no lo hace, tendrá repercusiones a nivel mundial que todos pagaremos.

Los riesgos naturales, como vimos con el tsunami de Japón del 11 de marzo de 2011 o el de Sumatra en 2004, no entienden de fronteras. De una forma u otra los riesgos se convierten en un problema global y en la mayor parte de los casos se hace necesaria una estrategia global para combatirlos, ya que sus efectos se extienden por miles de kilómetros. El tsunami de 2004 en Sumatra se podrían haber salvado miles de vidas con un sistema de alarma y del mismo modo, en cualquier tipo de desastre la cooperación internacional se hace fundamental.

Las estrategias mundiales para el planeta son altamente necesarias. Combatir los desastres, preservar la naturaleza, llevar a cabo una ordenación racional y sostenible de los recursos del mundo, son algunos actos y políticas que debemos desarrollar globalmente.

Poco a poco el Geoísmo se va haciendo más necesario. La planificación geoística es un proyecto de planificación sostenible del territorio desde lo global a lo local, con una visión mundial e integrada de toda la Tierra. Pretende diseñar una estrategia territorial planetaria capaz de contribuir a afrontar retos como el cambio climático, la disminución de los bosques tropicales, preservar los espacios naturales, la sobreexplotación de los océanos, el aumento de las desigualdades, las crecientes migraciones internacionales, problemas demográficos, etc.

Los países más desarrollados tienen la obligación de ayudar a la preservación de la naturaleza en las zonas más atrasadas y crear formas y mecanismos capaces de llevar a cabo este tipo de estrategias sin perjudicar a la población que pueda beneficiarse de ellas. Del mismo modo, entre todas las naciones se han de cumplir una serie de objetivos globales, de consumo, económicos, etc., que no impliquen la exportación de vulnerabilidad o decrecimiento de terceros.

Tenemos que tener también en cuenta la utilización del Espacio y el necesario desarrollo de una estrategia para su utilización: el llamado Cosmoísmo. Resolver problemas como el de la basura espacial o la saturación de la órbita geoestacionaria se hacen especialmente necesarios. No debemos olvidar, sin embargo, el principio de retorno máximo para la Humanidad en forma de conocimientos como en aspectos prácticos, pero siempre de forma eficiente.

Tal y como describe Antonio Lamela, el Comoísmo es una perspectiva que incita al mejor aprovechamiento del Cosmos, multiplicando los beneficios de la exploración espacial. Además de resolver algunos de los problemas anteriores, se puede desarrollar una nueva familia de satélites que ofrezcan información medioambiental global, evitar el uso militar del Espacio, y crear sistemas de control y salvaguarda contra posibles meteoritos (algo que no es tan improbable, como pudimos ver el 15 de febrero en Rusia).

En ámbitos como la naturaleza abiótica o inerte (como la geológica), se aprobó en octubre de 2011 en Pribam (República Checa) la Declaración Internacional de Geoética (nacida en 1991 mediante la unión de Geología y Ética). Su objetivo es desarrollar una apropiada actitud ética hacia el conjunto de las Geociencias y realizar un análisis crítico de los dilemas que puedan darse y de la forma de resolverlos. Poco a poco ha ido sumando agrupaciones científicas y de expertos de todo el mundo. La geoética plantea, por ejemplo, de la necesidad de hacer frente a riesgos y catástrofes naturales como los ocurridos recientemente, para prevenirlos o mitigarlos.

Para la consecución de todos estos objetivos se hace muy necesario que exista además de un nutrido grupo de profesionales, poderes públicos y ciudadanos dispuestos a contribuir al buen desarrollo de la naturaleza mundial y de la Humanidad, sin enfrentar los intereses de ambas y sin comprometer las necesidades del futuro.

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