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25/07/2014 07:33 CEST | Actualizado 23/09/2014 11:12 CEST

Los festivales (clásicos) son para el verano

olmedoEl verano parece la estación ideal para los festivales, si la música tiene sus FIB 2014, Arenal Sound, Primavera Sound, BBK Live, Low Cost, etc. el teatro, sobre todo el clásico, tiene festivales que permiten ver lo que uno se ha perdido, lo que nunca ha visto, lo que no volverá a disfrutar...

Fuenteovejuna, de Lope de de Vega, interpretada por la compañía Ksec-Act y dirigida por Kei Jinguji, se representa en Olmedo Clasic.

Decía Adolfo Marsillach allá por el lejano 1996 en Una noche con los clásicos que los ciclos teatrales iban de Festival de Almagro en Festival de Almagro. Y no le faltaba razón al sabio.

El verano parece la estación ideal para los festivales, si la música tiene sus FIB 2014, Arenal Sound, Primavera Sound, BBK Live, Low Cost, Neox Rocks, BBF, etc. el teatro, sobre todo el clásico, tiene festivales que permiten ver lo que uno se ha perdido, lo que nunca ha visto, lo que no volverá a disfrutar... y hacerlo mientras disfruta de lo mejor de la cocina y caldos de la zona, que no es poco.

Alrededor de su Corral de Comedias, la villa manchega de Almagro tiene el que es el decano de los festivales de teatro clásico españoles, posible madre y motor de todos los restantes y, sin duda, una de las principales causas de la pervivencia de nuestros escritores clásicos. Tiene la eterna decisión aplazada de hacer de él un festival de renombre europeo, pero es fuerte, imprescindible y, sin duda, la mano que ha mecido la cuna de este buen momento de representaciones clásicas. Pero más allá del festival de Almagro, o el de Mérida, los únicos con una entidad presupuestaria propia en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, encontramos una buena cantidad de festivales pequeños y que de manera casi heroica sobreviven entre el desinterés institucional y el éxito de público. Me voy a centrar en dos muy concretos: Almería, que no tiene lugar en verano, y Olmedo, que está ahora mismo en la palestra.

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería nacieron hace más de 30 años en el Departamento de Literatura de la entonces Universidad Laboral y hoy IES Sol de Portocarrero; y nacieron por la cabezonería de un heroico grupo de profesores del Departamento encabezado por Antonio Serrano que sabían que el teatro es para verlo y no solo para leerlo. Las conferencias y representaciones se hacían en un principio en el propio instituto, llevando a compañías de aficionados. Poco a poco el festival fue expandiéndose. Primero a la propia ciudad, y luego por la provincia. En la actualidad hay ocho municipios integrados en esta red del Siglo de Oro con secciones, conferencias, representaciones, exposiciones, conciertos, recitales, homenajes, teatro en la calle y actas de las conferencias y mesas redondas. Si bien corrieron el riesgo de desaparecer por el desinterés de las autoridades autonómicas, provinciales y municipales, con un movimiento que partió de los profesionales se pudo rectificar. Tras salvar la situación ganaron el Premio Max de la Crítica 2013.

Olmedo Clásico es uno de esos festivales que lleva años luchando por un espacio en el selecto grupo de festivales de verano aprovechando el marchamo que les ofrece que tengan lugar en la villa de Olmedo, sí, avezado lector, de donde era El caballero. Este año se celebran desde el 18 al 27 de julio. Once son los espectáculos programados con un surtido elenco de lo más interesante de esta temporada: La cortesía de España de Lope de Vega de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico; la divertida En un lugar del Quijote de la CNTC y Ron Lalá, Sonetos entre todos de Pie Izquierdo Teatro, que dirige Esther Pérez Arribas; La boba para otros y discreta para sí, de Lope de Vega de Lafinea Teatro; La Estrella de Sevilla de la compañía andaluza Teatro Clásico de Sevilla y con dirección de Alfonso Zurro; La hermosa jarifa en versión y dirección de Borja Rodríguez; el espectacular Otelo de William Shakespeare, en versión de Yolanda Pallín y dirección de Eduardo Vasco para Noviembre Teatro; y el espectáculo Clásicos Cómicos, Entremeses de Burlas, a cargo de Teatro Corsario, dirigido por Jesús Peña. Destacan tres presencias internacionales, procedentes de Colombia, Cuba y Japón. La compañía cubana Mephisto Teatro, con El burgués gentilhombre, de Molière, bajo la dirección de Liuba Cid; la compañía colombiana Laboratorio Escénico Univalle que presenta El coloquio de los perros, espectáculo sobre la novela de Miguel de Cervantes que dirigen Ma Zhenghong y Alejandro González Puche. Entre lo más destacado de este año de Olmedo Clásico está sin duda el estreno y única función en Europa de El caballero de Olmedo a cargo de la compañía japonesa KSEC-ACT; la versión de la comedia de Lope es de Yoichi Tajiri y la dirección de Kei Jinguji.

El lector puede disfrutar de su versión de Fuenteovejuna aquí:

El caballero es un encargo que les hizo Olmedo Clásico hace dos años y seguro que es una propuesta bien interesante desde postulados de teatro de vanguardia. La compañía lleva 30 años haciendo clásicos españoles y ya ha venido con 5 o 6 montajes a España, que han triunfado.

En términos generales el sello distintivo de las Jornadas es que se desarrollan con mesas redondas en las que confluyen representantes de distintas esferas de lo teatral y se centren en espectáculos concretos y actuales. El acto principal de las jornadas se produce cuando escribo estas líneas: el homenaje a José Luis Alonso de Santos. Junto a la presencia del dramaturgo se ha procurado publicar una obra del mismo en una colección dedicada al teatro clásico y presentar en las Jornadas una comedia inédita, la que hubiera cerrado la trilogía del Siglo de Oro que abrió Viva el Duque nuestro dueño, también es un punto singular.

En los felices años noventa y primeros dos mil, cuando éramos ricos y todo era sólido, la puesta en escena de nuestros clásicos venía con un impulso sugerido o dictado por las instituciones oficiales. Significativamente derivaban de los gestores de lo público un número creciente de festivales de teatro dedicados a nuestros clásicos a lo largo de la geografía española (Almagro, Alcalá de Henares, Ciudad Rodrigo, Cáceres, El Escorial, Alcántara). En casi todas las autonomías españolas había dos o tres importantes festivales de clásico, y casi todos ellos poseedores de una cierta entidad. Son muy distintos entre sí, poseen muy diferentes presupuestos, gozan de tiempo y estructura desiguales. Pero contribuyen determinantemente a este auge del teatro clásico. En la actualidad son alrededor de 15 los festivales en actividad, y esta cifra nos hubiera parecido sorprendente hace tan solo unos años. Esperamos que sigan mucho tiempo, merecen la pena.