Joan Tahull, sociólogo: "Los animales se han convertido en calmantes existenciales capaces de mitigar la soledad en un entorno de interacciones sociales efímeras"
Las mascotas han pasado a desempeñar un papel clave en la vida cotidiana.
Durante mucho tiempo, las mascotas fueron vistas simplemente como animales de compañía, presencias discretas en el hogar. Hoy, sin embargo, su papel ha cambiado profundamente y se han convertido en apoyo emocional en nuestro día a día. En un contexto donde las familias son más pequeñas y las relaciones más fugaces, perros, gatos y otros animales ocupan un lugar cada vez más central, no solo en la casa, sino también en la vida afectiva de las personas.
En las últimas décadas, la estructura de los hogares ha evolucionado hacia modelos más reducidos e individualizados, donde las redes de apoyo tradicionales han perdido peso. En ese escenario, las mascotas han pasado a cubrir un vacío emocional cada vez más evidente, ofreciendo compañía constante y afecto sin condiciones, así como aportando estabilidad, bienestar y una sensación de vínculo en medio de rutinas cada vez más solitarias.
En este contexto, el sociólogo Joan Tahull pone palabras a este fenómeno al señalar que “los animales se han convertido en calmantes existenciales capaces de mitigar la soledad en un entorno de interacciones sociales efímeras”, según recoge La Vanguardia. Con ello, explica cómo las mascotas han pasado a desempeñar un papel clave en la vida cotidiana, ofreciendo una forma de compañía que no depende de la inmediatez ni de las exigencias propias de las relaciones humanas.
Los datos respaldan la teoría
El diagnóstico llega en un momento en el que, según datos de Instituto Nacional de Estadística, en España los hogares unipersonales representaban en torno al 28,2% del total al sumar los de una persona menor de 65 años (16,27%) y los de 65 o más (11,90%). A eso se suma que los hogares de dos personas seguían siendo el grupo más numeroso, con un 21,86%, mientras que los de tres integrantes o menos concentraban una parte muy elevada de la vida doméstica.
En paralelo, la presencia de animales de compañía no ha parado de crecer. La Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) contabilizaba a mediados de 2023 más de 10,1 millones de perros registrados, además de 967.834 gatos y 52.055 hurones, una cifra que refleja hasta qué punto el animal ha pasado de ser un acompañante ocasional a ocupar un lugar central en muchos hogares.
Joan Tahull interpreta este auge como algo más profundo que una moda. Defiende que la mascota no solo hace compañía, sino que también compensa la pérdida de redes fuertes, la reducción del tamaño familiar y la escasez de relaciones profundas. Por ello, cada vez más personas buscan en un perro, un gato o incluso un pequeño animal doméstico una forma de cuidado emocional casi inmediata.