La prueba del pulgar para saber si un juguete es seguro para tu perro, según un veterinario
Los juguetes demasiado duros pueden provocar fracturas dentales.

Pocas imágenes son tan reconocibles como la de un perro corriendo feliz detrás de una pelota de tenis en el parque. Salta, la atrapa y vuelve moviendo la cola, como si no hubiera mayor preocupación en el mundo. Es una escena entrañable, cotidiana y, a simple vista, completamente inofensiva. Pero lo que muchos dueños no saben es que ese juego tan habitual puede esconder riesgos para la salud de sus mascotas si no se toman ciertas precauciones.
Los veterinarios llevan tiempo alertando de que no todo es tan inocente como parece. El problema no está en lanzar la pelota, sino en lo que ocurre después: cuando el perro la retiene y la mastica durante minutos u horas. La superficie de estas pelotas, pensada para el deporte, puede volverse abrasiva al mezclarse con polvo o arena, actuando como una lija sobre los dientes. Ese desgaste, silencioso y progresivo, puede dejar los dientes más planos, más cortos y más sensibles.
Este fenómeno, que puede acabar derivando en problemas dentales serios que muchos dueños no detectan hasta que ya es tarde, es conocido por los especialistas como “boca de pelota de tenis”. La Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA) advierte además que los juguetes demasiado duros pueden provocar fracturas dentales, mientras que los veterinarios recomiendan una regla sencilla antes de comprar un juguete para masticar: la prueba del pulgar.

¿En qué consiste?
"Los dueños asumen que las pelotas de tenis son seguras porque se venden en todas partes y a menudo se promocionan para perros", explica el doctor Ezra Ameis, propietario de la clínica veterinaria Paw Priority, en declaraciones recogidas por AOL. La realidad es que su uso continuado, especialmente como objeto de masticación, puede provocar un desgaste dental progresivo que muchos propietarios no detectan hasta que el daño ya es significativo.
Por ello, Ameis propone una prueba sencilla para comprobar si una pelota o un juguete cualquiera es seguro para que un perro lo muerda durante horas. “Si puedes presionar con la uña del pulgar y tiene cierta flexibilidad, suele ser una buena señal. Si es tan duro que no querrías que te golpeara la rodilla, probablemente sea demasiado duro para los dientes de tu perro”, asegura el experto.
Esto es verdaderamente importante porque la American Kennel Club advierte que el riesgo no se limita a la boca, sino que las pelotas pueden romperse o atascarse y convertirse en un peligro de atragantamiento, especialmente en perros de mandíbula potente. Como alternativa, recomiendan juguetes de goma flexible, diseñados para perros, y productos con el sello de aceptación de la VOHC, la entidad que certifica artículos con respaldo para la salud oral.
Aun así, los especialistas insisten en diferenciar entre “jugar a traer” y “masticar sin control”, ya que el problema no es perseguir la pelota en sí, sino que esta se convierta en un objeto de uso constante entre los dientes. Por eso, reglas sencillas como la prueba del pulgar pueden marcar la diferencia y evitar que una rutina tan cotidiana termine pasando factura a la salud de los perros.
