Instala pinchos metálicos en la salida de su parking porque los conductores ignoran una señal: ya ha reventado más de 10 ruedas y el ayuntamiento dice que es terreno privado
Los ciudadanos utilizaban este acceso de forma habitual en sentido contrario.

La instalación de una barrera de contención en la salida de un aparcamiento en la zona comercial de Roquebrune-sur-Argens, en Francia, destinada a impedir que los vehículos salgan en sentido contrario, ha generado una gran polémica. Esta medida, que ya ha provocado varios pinchazos, es considerada demasiado drástica por comerciantes y conductores, según ha publicado Frans3.
La zona comercial de Roquebrune-sur-Argens se ha convertido en un entorno hostil para los conductores distraídos porque, durante las últimas semanas, el propietario de este centro ha instalado una barrera para evitar la entrada de vehículos todoterreno en la salida del aparcamiento que da a la panadería Les Blés d'Argens y a la tienda Bleu Sellerie. Esto se debe a que, a pesar de la señalización, este acceso se utilizaba habitualmente en sentido contrario.
“Muchos coches iban en sentido contrario. Así que era inevitable que algún día alguien resultara atropellado”, explica Greg, un artesano que trabaja en la zona comercial. Ahora bien, este error supone un pinchazo. De hecho, estas gradas están equipadas con púas rígidas que les impiden circular en sentido contrario. "Un hombre que prestó atención pinchó las ruedas delanteras y traseras. No se dio cuenta enseguida. Había venido a aparcar allí porque iba a comprar su baguette. Cuando salió, pensó que había sido otra persona quien le había pinchado las ruedas", cuenta Franck Delage, un artesano que lleva ocho años trabajando en la zona.
Este incidente dista mucho de ser aislado. Desde que se instaló el dispositivo, se han pinchado alrededor de 10 neumáticos. Si bien no se niega el mal comportamiento de algunos conductores, algunos comerciantes consideran que la respuesta es excesiva. "Me parece un poco exagerado", afirma Megan Novelli, otra vecina de la zona. “Podríamos haber colocado otras señales de advertencia o una barrera que se abriera al salir. Creo que el costo no es el mismo que el del dispositivo para desinflar neumáticos, pero habría causado menos daños”. Los precios de este tipo de dispositivos oscilan entre 125 y 400 euros, mientras que una barrera elevable puede costar más de 1.000 euros.
Algunos automovilistas también están descontentos con esta nueva instalación. Muchos de ellos se han puesto en contacto con el ayuntamiento a través de las redes sociales. En respuesta, el municipio reitera que no es responsable de la instalación y especifica que se encuentra en terreno privado. "Por lo tanto, el municipio no es responsable de su implementación ni de su gestión. Instamos a todos a extremar las precauciones en esta zona", escribe.
Pero, ¿qué dice la ley? ¿Es legítima la instalación de esta rastra? "Si se coloca en un camino que utilizan usuarios, como peatones, ciclistas o automovilistas, la señalización debe ser clara y visible, sobre todo de noche. De lo contrario, la jurisprudencia considera que la rastra constituye un obstáculo en una posición anómala", responde el abogado Thibault Pozzo di Borgo, del Colegio de Abogados de Niza, especializado en urbanismo.
Antes de iniciar un proceso legal potencialmente arriesgado, largo y costoso, aconseja evaluar cuidadosamente la magnitud de los daños. Pero, hasta el momento, no se ha presentado ninguna demanda.
