Los científicos no dan crédito: macacos japoneses juegan a un videojuego durante casi 100 partidas seguidas sin recibir ninguna recompensa
Los investigadores están completamente sorprendidos tras el comportamiento de los primates.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza al pensar en un macaco? Hay quienes lo asocian con la evolución de la especie humana. Cabe mencionar que los seres humanos no se desarrollaron directamente de los macacos; esta es una percepción errónea habitual en nuestra sociedad.
Para aclarar dicho asunto, es fundamental tener claro que los monos y la humanidad comparten un ancestro en común, el cual vivió hace millones de años, eventualmente separándose en ramas evolutivas distintas.
No obstante, la estrecha similitud genética, anatómica y fisiológica de los macacos con nuestra especie los hace un objeto de estudio frecuente para los científicos. De hecho, un grupo de investigadores pertenecientes a la Universidad de Kioto, en Japón, están sumamente asombrados tras un reciente análisis que se realizó a los primates.
La investigación de los científicos nipones
Conforme a un artículo publicado por el diario británico Independent, los expertos notaron cómo unos monos, de manera voluntaria y sin recibir ningún tipo de incentivo alimenticio, jugaron un videojuego durante un extenso lapso de tiempo.
Los especialistas plantean la hipótesis de que la curiosidad tiende a inclinarse hacia estímulos moderadamente complejos o inciertos, evitando al mismo tiempo las situaciones demasiado simples o complicadas, una conducta que se alinea con la de los seres humanos.
Esta teoría es denominada popularmente como el “principio de Ricitos de Oro”; también caracteriza la curiosidad humana. No obstante, escasos trabajos científicos han explorado este impulso en animales. Ello también le da aún más relevancia a la investigación.
“Originalmente estudié el comportamiento lúdico en monos salvajes, por lo que desde hace tiempo quería crear situaciones en el laboratorio donde el comportamiento lúdico de los monos pudiera surgir de forma natural”, detalla Sakumi Iki, uno de los autores del estudio.
“En las tareas cognitivas típicas, a los monos se les suele dar comida como recompensa para mantenerlos motivados, así que no estaba muy seguro de que participarían en el juego sin recompensas. Sin embargo, sorprendentemente, algunos monos trabajaron en este juego durante casi 100 intentos, incluso sin recibir ninguna recompensa”, concluye.
