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Los mejores exploradores de la Antártida tienen bigotes: así usan a las focas para espiar el glaciar del Juicio Final

Los mejores exploradores de la Antártida tienen bigotes: así usan a las focas para espiar el glaciar del Juicio Final

Del hazmerreír de la comunidad científica a convertirse en una fuente vital para los investigadores: estos mamíferos acuáticos proporcionan datos clave donde el ser humano no puede llegar.

Foca de Weddell.
Foca de Weddell.GETTY

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando te mencionan la Antártida? Probablemente el frío extremo, el hielo infinito y animales icónicos como los pingüinos o las focas. Sin embargo, más allá de esta imagen de postal, el continente blanco se ha transformado en un laboratorio crucial para el futuro del planeta.

Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos, los estudios de campo se han vuelto cada vez más sofisticados, y diversos grupos de investigadores viajan periódicamente al Polo Sur con un objetivo claro: recolectar datos que permitan entender mejor el ecosistema de la Antártida y su impacto en el clima global.

El mejor explorador de la Antártida

En este contexto de innovación, un artículo recientemente publicado por The New York Times destaca la relevancia que ha cobrado un aliado inesperado: la foca de Weddell

El monitoreo y análisis de datos obtenidos gracias a unas etiquetas o sensores instalados en la cabeza de estos animales ha revolucionado la forma en que obtenemos información del océano profundo

Cada uno de estos dispositivos tiene unas dimensiones y un peso equivalentes a unos tres smartphones (unos 600 gramos), con una pequeña antena que sobresale para transmitir la información.

La gran ventaja de estos "ayudantes" biológicos es su capacidad de inmersión. Las focas de Weddell pueden sumergirse hasta unos 1.000 metros de profundidad, lo que les permite tomar mediciones en capas del océano donde los científicos tendrían que invertir una enorme cantidad de tiempo y recursos para bajar y subir instrumentos mecánicos, según detalla el medio estadounidense. 

Además, esta recopilación de datos cobra una trascendencia vital durante la época invernal, momento en el que las gruesas capas de hielo marino hacen que el continente sea prácticamente inaccesible para los barcos de investigación, dejando a las focas como los únicos testigos de lo que ocurre bajo la superficie.

Curiosamente, la consideración de los datos arrojados por las focas no siempre fue bien recibida; hasta hace poco, esta metodología no era interpretada con la seriedad necesaria por parte de la comunidad científica. Sin embargo, el panorama ha cambiado drásticamente y ahora es uno de los métodos más implementados y respetados en la oceanografía moderna.

Lars Boehme, especialista en tecnología transmitida por animales en la Universidad de St. Andrews en Escocia, sentencia el cambio de paradigma: "Son datos valiosos y necesarios que realmente ayudan a comprender el océano y el clima de una forma que antes era imposible".

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Soy redactor de actualidad en el HuffPost, escribo sobre acontecimientos de interés público que van surgiendo semanalmente.

  

Sobre qué temas escribo

Me apasiona el ámbito deportivo, aunque mi contenido es totalmente variado y va girando en torno a la coyuntura nacional e internacional.

 

Mi trayectoria

Nací en Bogotá, Colombia y estudié comunicación social en la Pontificia Universidad Javeriana. Realicé un máster de marketing deportivo en la Escuela Universitaria Real Madrid. Antes de incorporarme al El Huffpost, trabajé como redactor en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia

 


 

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