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Sueltan miles de avispas parásitas para frenar una plaga de orugas urticantes que arrasa las plantas tropicales

Sueltan miles de avispas parásitas para frenar una plaga de orugas urticantes que arrasa las plantas tropicales

El simple contacto puede provocar irritación, picor, inflamación y molestias que pueden prolongarse durante varios días.

Esta fotografía de insectos captura la oruga de la polilla esfinge de Carolina (Manduca sexta), comúnmente conocida como gusano del tabaco.
Esta fotografía de insectos captura la oruga de la polilla esfinge de Carolina (Manduca sexta), comúnmente conocida como gusano del tabaco.YIMING CHEN

Las autoridades agrícolas de Hawái han intensificado la lucha contra una especie invasora que vuelve a extenderse por varias zonas del archipiélago. Ante el aumento de los avistamientos de orugas urticantes en los últimos meses, los técnicos están recurriendo a un aliado poco habitual: miles de avispas parásitas capaces de atacar de forma natural a esta plaga.

La preocupación crece especialmente en algunas áreas de Oahu y Maui, donde se han detectado nuevos focos de estos insectos. La especie, originaria del sudeste asiático, llegó a Hawái hace más de dos décadas y desde entonces ha logrado establecerse en todas las islas principales.

Además de los daños que causa en jardines, viveros y explotaciones agrícolas, la oruga representa un problema para la población debido a sus espinas venenosas. El simple contacto puede provocar irritación, picor, inflamación y molestias que pueden prolongarse durante varios días.

Las plantas tropicales figuran entre las más afectadas. Palmeras, plataneros y otras especies ornamentales sirven de alimento a estas larvas, que pueden deteriorar rápidamente el follaje cuando sus poblaciones aumentan.

Para intentar contener su expansión, los especialistas están realizando liberaciones controladas de una avispa procedente de Taiwán que actúa como enemiga natural de la oruga. A diferencia de otras especies, esta avispa no supone un riesgo para las personas y se utiliza como herramienta de control biológico para reducir la presencia de la plaga sin recurrir a tratamientos químicos.

El programa no es nuevo, pero ha cobrado protagonismo ante el reciente repunte de la infestación. En los últimos meses, varias comunidades han solicitado ayuda para aplicar estas medidas y proteger sus espacios verdes.

Mientras tanto, los residentes siguen vigilando sus propiedades para detectar señales de la presencia de las orugas. Los expertos recomiendan revisar periódicamente las plantas susceptibles de ser atacadas y comunicar cualquier nuevo hallazgo a las autoridades competentes.

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