Alec, trabajador agrícola, conduce su tractor por su barrio repartiendo frutas y verduras: "Queremos estar ahí para la gente"
"La gente se pone muy contenta cuando pasamos”.
En pleno invierno, cuando la nieve cubre las calles y salir de casa se convierte en una pequeña odisea, un tractor avanza lentamente por el barrio neerlandés de De Steenheuvel, en Groessen, despertando la curiosidad de los vecinos.
No transporta maquinaria ni materiales de obra, sino bolsas de manzanas y montones de col rizada. Al volante va Alec Wolters, trabajador agrícola y miembro de la familia propietaria de la granja frutícola De Stokhorst, con la misión de acercar frutas y verduras frescas a quienes más lo necesitan. “Queremos estar ahí para la gente”, resume según recoge un medio local.
Llega hasta la puerta de casa
La escena no es habitual. Un pequeño tractor avanza con cuidado sobre el pavimento nevado, mientras sus ruedas crujen al paso. Enganchado a la parte trasera, un carro transporta unas veinte bolsas llenas de manzanas y una auténtica montaña de col rizada. En el último remolque viajan el padre de Alec, Theo Wolters, propietario de la granja, y la novia del joven conductor.
Se trata del llamado “tren de recolección”, una iniciativa que De Stokhorst solo pone en marcha en condiciones climáticas extremas, cuando el hielo y la nieve dificultan los desplazamientos. “Si no hay transporte público, De Stokhorst reparte”, explica Theo Wolters con naturalidad.
Un gesto pensado para los más vulnerables
Esta iniciativa no busca sustituir la venta habitual, sino ofrecer un servicio adicional, especialmente dirigido a personas mayores y vecinos con movilidad reducida. Según Theo, hacía años que no activaban este sistema, pero este invierno lo ha hecho necesario. “Nos damos cuenta de que la gente se pone muy contenta cuando pasamos”, asegura.
Para la familia Wolters, este gesto encaja plenamente con su manera de entender el trabajo agrícola. “No se trata solo de vender frutas y verduras. Queremos estar ahí para la gente, formar parte del barrio”, afirma.
No se detienen
Mientras el tractor reparte alimentos por el barrio, el trabajo en la granja continúa. Incluso con alertas meteorológicas activas, la actividad no se detiene. “Muchos supermercados tienen poco stock, pero nuestros estantes están llenos”, asegura Theo Wolters.
Eso sí, el frío obliga a extremar precauciones. Las plantas de fresas se mantienen en el interior y los plátanos se protegen para que no se estropeen. “Trabajar con la naturaleza implica adaptarse constantemente”, añade.
Para los vecinos de Groessen, ver a Alec conduciendo su tractor cargado de alimentos es mucho más que una curiosidad. Es un gesto de cercanía, de comunidad y una forma de entender que el trabajo agrícola va más allá del negocio.