Wout, conductor de autobús, salva a dos jóvenes ciclistas varados en la nieve: "Quieres que tus hijos o nietos lleguen sanos y salvos a casa"
La nieve y el hielo hacían imposible circular con seguridad.

En medio de una fuerte nevada que paralizó el transporte público en varias zonas de Flevoland, en los Países Bajos, un gesto de humanidad logró convertir una noche peligrosa y complicada en una historia con final feliz. Las condiciones meteorológicas eran adversas y la nieve dificultaba seriamente la movilidad, especialmente en las carreteras y vías menos transitadas.
Ante esta situación, Wout van Veen, un conductor de autobús de 66 años y vecino de Ermelo, no dudó ni un segundo al ver a dos adolescentes empujando sus bicicletas en pleno dique entre Zeewolde y Harderwijk. Los jóvenes estaban agotados, helados y prácticamente atrapados por la nieve, sin apenas margen para continuar con seguridad.
La reacción de Wout fue inmediata y detuvo el autobús para ayudarlos y garantizar que pudieran ponerse a salvo. “Quieres que tus hijos o nietos lleguen sanos y salvos a casa”, explicó en una publicación de LinkedIn, resumiendo así los motivos que le llevaron a intervenir y a priorizar la seguridad de los adolescentes en una situación de riesgo.
Carreteras cubiertas de hielo
El domingo, Wout comenzó su turno a las cuatro de la tarde, realizando varios trayectos por Flevoland para la compañía EBS/RRReis, donde trabaja desde hace algo más de un año. A medida que avanzaba la noche, las condiciones meteorológicas empeoraron rápidamente. Alrededor de las ocho y media, el centro de control decidió suspender el tráfico de autobuses ya que la nieve intensa y carreteras heladas hacía demasiado peligroso continuar.
Sobre las diez de la noche llegó un nuevo aviso de que allí donde fuera posible, los conductores podían volver a circular con extrema precaución. Wout retomó entonces la línea hacia Zeewolde, avanzando lentamente, a no más de 30 kilómetros por hora.
Un autobús vacío y dos figuras en la nieve
En el trayecto de ida, Wout ya había visto a dos personas caminando con bicicletas. Sin embargo, fue en el viaje de vuelta, con el autobús completamente vacío, cuando volvió a encontrárselas en el dique. “Iba prácticamente a paso de caminata y vi dos figuras humanas a lo lejos”, recuerda según recoge el medio AD.
Reconoció la ropa y comprendió que eran las mismas personas. “Estaban destrozados, apretados y con frío”. Encendió las luces de emergencia, abrió la ventanilla y gritó: “¿A dónde tenéis que ir?”. Desde la nieve los chicos respondieron: "Harderwijk".
Un rescate improvisado, pero decisivo
Wout les permitió subir al autobús con todo y bicicletas, fuera de parada y sin cobrarles. “Estaban completamente fríos y muy felices”, cuenta. Colocaron las bicis en la parte trasera y se sentaron en los asientos delanteros. Durante el trayecto, pudieron entrar en calor y charlar tranquilamente.
Los adolescentes se bajaron en Harderwijk y según contó Wout en su publicación de LinkedIn la despedida fue cálida y sincera: “Me dieron un apretón de manos increíble y me dijeron ‘muchas gracias’”.
