Von der Leyen culpa a los países del exceso de burocracia en la UE: "Es hora de hacer una limpieza profunda en casa"
"Las empresas nos dicen que gastan casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo; eso no puede ser".

Mientras que los hegemones, EEUU y China apuestan por la innovación y la facilitación de emprendimiento e investigación, la Unión Europea solo ha destacado hasta ahora por su afán regulatorio y burocrático. Podrían ser palabras de los más críticos y euroescépticos, pero son de la presidenta del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen. Pero no culpa a las políticas comunitarias, sino a los países miembros, instándoles a un cambio drástico.
El mensaje lo ha lanzado en el Parlamento Europeo: Bruselas no es la única responsable de la maraña regulatoria que asfixia a las empresas. "Es hora de hacer una limpieza regulatoria profunda a todos los niveles", afirmó este miércoles.
Su intervención llega en la víspera de un retiro informal de líderes de la UE centrado en competitividad, en un contexto de creciente presión empresarial y tensiones transatlánticas.
"Gastan casi tanto en burocracia como en I+D"
Von der Leyen se mostró contundente: "Las empresas nos dicen que gastan casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo; eso no puede ser", señaló. Desde el inicio de su segundo mandato, la Comisión ha impulsado una agenda de simplificación normativa en respuesta a las quejas de los Estados miembros y del sector privado.
Pero la presidenta subrayó que el problema no es solo europeo. "También debemos analizar el nivel nacional: hay demasiada sobrerregulación", afirmó, refiriéndose a capas adicionales de legislación que los países añaden a las normas comunitarias, fragmentando el mercado único.
Choque con Roma y Berlín
La intervención de Von der Leyen llega después de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el canciller alemán, Fiedrich Merz, publicaran un documento conjunto en el que atribuían buena parte del estancamiento económico europeo a la regulación de Bruselas.
La presidenta respondió sin mencionarlos directamente, pero dejando claro el punto: si se quiere simplificar de verdad, los gobiernos nacionales también deben eliminar trabas internas.
Ejemplos concretos: camiones y residuos
Von der Leyen ilustró la fragmentación con un ejemplo práctico: los distintos límites de peso para camiones en Francia y Bélgica, dos países vecinos. La Comisión propuso armonizar la normativa, pero "casi dos años después sigue en debate", lamentó.
Otro caso es el transporte de residuos dentro de la UE. Según explicó, puede tardar meses en obtenerse el visto bueno de las autoridades, debido a diferencias normativas nacionales. Para la presidenta, estas divergencias contradicen la lógica del mercado único.
Europa con el "freno de mano puesto"
En medio de tensiones con Washington por aranceles industriales y regulación digital, Von der Leyen recordó que la UE tiene tres veces más barreras comerciales internas que EEUU.
"Tenemos la segunda economía más grande del mundo, pero la manejamos con el freno de mano puesto", afirmó. El mensaje de base es que, sin integración real y simplificación normativa, Europa pierde terreno frente a potencias como EEUU y China.
La presidenta anunció que presentará una hoja de ruta de competitividad para completar el mercado único antes de 2028. El plan incluirá compromisos legislativos con horizonte en 2027 y será debatido en una cumbre específica en marzo. "El tiempo es esencial", advirtió. "Necesitamos que todos hagan su parte".
Un debate abierto sobre el modelo europeo
El discurso pone sobre la mesa un debate de fondo: ¿hasta qué punto la regulación europea protege estándares sociales y ambientales, y en qué medida frena la competitividad? Mientras algunos gobiernos piden menos reglas, la Comisión intenta equilibrar simplificación con objetivos climáticos y sociales.
Von der Leyen ha dejado claro que la responsabilidad es compartida. La burocracia no es solo "cosa de Bruselas". Y si Europa quiere competir en igualdad de condiciones, la limpieza normativa deberá empezar tanto en las instituciones comunitarias como en las capitales nacionales.
