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Rosalía levita entre el lujo con el misticismo de Santa Teresa de Jesús en el vídeo de 'Sauvignon Blanc'

Rosalía levita entre el lujo con el misticismo de Santa Teresa de Jesús en el vídeo de 'Sauvignon Blanc' 

Se trata de un vídeo cargado de simbología dirigido por Noah Dillon.

Rosalía levitando en el 'clip' de 'Sauvignon Blanc'.
Rosalía levitando en el 'clip' de 'Sauvignon Blanc'.YouTube

Frente a la inmensidad del desierto, con la mística y el éxtasis de Santa Teresa de Jesús, Rosalía ha presentado su videoclip de la canción Sauvignon Blanc. Se trata del décimotercer track de Lux, y el tercer sencillo del disco con vídeo tras la sencillez de La Perla y el impactante y cargado de simbología Berghain.

En el videoclip, dirigido por Noah Dillon, Rosalía aparece tirada en el desierto, sola y desprendida de todo, a pesar de su collar, una especie de rosario de perlas y un Rolls Royce en el que se entreven los encuentros con su amante en plano subjetivo del espectador y que se frena ante ella. Cómo no, con una copa de sauvignon blanc.

Ahí es cuando el vídeo muestra una de las escenas que probablemente más se recuerden de los 2:48 minutos del clip. Desde el suelo, con el in crescendo de la canción, Rosalía empieza a levitar hasta situarse en los brazos de un amante invisible, que podría recordar, siguiendo con la simbología religiosa, a los episodios relataba Santa Teresa de Jesús en su biografía en la que describía sus episodios de éxtasis.

“Ya no quiero perlas ni caviar, tu amor será mi capital”, dice la canción, en una referencia a Santa Teresa de Jesús y su doctrina del desasimiento, abandonar lo material para alcanzar lo esencial. En esta santa fue en la que se inspiró para esta canción, tal y como contó en el podcast Popcast.

“Si canto en español en Sauvignon Blanc es porque hay inspiración en Santa Teresa de Jesús. Y el hecho de que ella decidió despojarse de todo lo material… y buscar otro tipo de vida y otro camino”, declaró entonces.

Precisamente la escena final del videoclip, con el cuerpo terrenal en llamas y el coche ardiendo podría representar la transverberación también descrita en los episodios de la santa y que ha sido plasmada en numerosas representaciones artísticas: un ángel le atravesó el corazón con un dardo de fuego.

"A través de Sauvignon Blanc, ROSALÍA explora la idea de renunciar a las cosas materiales en favor de una conexión más profunda y significativa, en la que la intimidad emocional y espiritual se convierte en la verdadera moneda de cambio", señalan desde Sony, donde recuerdan que el clip "refleja este sentimiento: sencillo, crudo y con un escaso desierto como telón de fondo, mientras somos testigos de la tranquila historia de amor de Rosalía con una pareja invisible".

A pesar de que se haya convertido en uno de los sencillos del disco, el camino hasta llegar a la canción no fue fácil. Ella misma contó que no sabía pronunciar correctamente este tipo de vino, proveniente de la uva del mismo nombre. "Me gustó mucho aprender que tú no dices 'sauvignon blanC’. Yo lo decía mal antes de este disco”, señaló en una entrevista con Billboard.

Fueron precisamente Gaspard Augé y Xavier de Rosnay, del dúo francés de música electrónica Justice quienes la avisaron del fallo en la dicción y tuvo que regrabar la canción, aunque admite que este fallo-error es un proceso que ha seguido en todo el disco. "Eso ha pasado durante todo el proyecto. Gracias a Dios he tenido gente que me ha ayudado a darme cuenta de que no estaba pronunciando cosas bien”, recordó en la mencionada charla.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

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Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
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Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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