Peter Singer, filósofo: "Si alguien es vegano al 90% y el 10% restante come carne, habrá logrado un cambio del 90%"
"Lo que debemos hacer es reducir el consumo de carne lo máximo posible", asegura.

Reducir el consumo de carne ya no es una decisión que solo toman quienes siguen una dieta vegetariana o vegana. Cada vez más personas optan por comerla con menos frecuencia, ya sea por motivos de salud, por el impacto ambiental de la ganadería o por una creciente preocupación por el bienestar animal. Y, según muchos expertos, incluso los pequeños cambios pueden tener un efecto significativo cuando se multiplican a gran escala.
En ese contexto se enmarca la reflexión del filósofo australiano Peter Singer, uno de los mayores referentes mundiales en ética y derechos de los animales. El autor de Liberación animal, obra considerada clave para el movimiento animalista, sostiene que el objetivo no debe ser alcanzar una perfección absoluta, sino reducir al máximo el consumo de productos procedentes de la ganadería industrial para disminuir su impacto.
El filósofo defiende que no hace falta seguir una dieta vegana de forma estricta para contribuir al cambio. "Si alguien es vegano al 90% y el 10% restante come carne, habrá logrado un cambio del 90%", asegura en una entrevista con El País, reivindicando que lo verdaderamente importante es reducir el consumo de carne y, con ello, el número de animales criados en sistemas industriales.
Todavía falta conciencia colectiva
Peter Singer compara esta transformación con la evolución social que experimentó el tabaco durante las últimas décadas. "Cuando era joven todo el mundo fumaba en las fiestas, ahora los fumadores son vistos como los raros", explica. A su juicio, del mismo modo que fumar pasó de ser un hábito normalizado a convertirse en una práctica cada vez menos aceptada, el consumo habitual de carne podría seguir un camino similar si aumenta la conciencia colectiva y se alcanza una masa crítica de personas que opten por alternativas vegetales.
A su vez, rechaza la idea de que una alimentación basada en plantas sea necesariamente más cara. Aunque reconoce que los productos de origen animal obtenidos con mayores estándares de bienestar suelen tener precios elevados, sostiene que fuentes de proteína vegetal como las lentejas o las judías siguen siendo opciones asequibles y recuerda que, durante siglos, la carne fue un alimento reservado para ocasiones especiales.
Además del sufrimiento animal, el filósofo insiste en que la ganadería intensiva supone un importante desperdicio de recursos. "Desperdiciamos dos tercios de todo el alimento que añadimos a la agricultura intensiva", argumenta, reivindicando que es más eficiente dedicar las grandes cantidades de cereales y soja a la alimentación humana en vez de alimentar animales para después consumir su carne.
Lejos de plantear un cambio radical e inmediato, Peter apuesta por una estrategia progresiva. "Lo que debemos hacer es reducir el consumo de carne lo máximo posible, así es como llegaremos a algún lugar", concluye, con la idea de consumirla solo en ocasiones puntuales y siempre que proceda de sistemas no industriales. En su opinión, los pequeños cambios adoptados por millones de personas pueden tener un impacto enorme.
