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"Entendían que estábamos en la época de la colonización": el nuevo frente de Julio Iglesias, demandado por despido improcedente a tres trabajadores

"Entendían que estábamos en la época de la colonización": el nuevo frente de Julio Iglesias, demandado por despido improcedente a tres trabajadores

Llevaban 21 y 9 años trabajando para Iglesias y fueron despedidos sin recibir finiquito.

Julio Iglesias en una imagen de archivo 1981.
Julio Iglesias en una imagen de archivo 1981.Cover/Getty Images

Julio Iglesias sigue haciendo frente a los casos de agresión sexual por parte de dos de sus exempleadas. El cantante ha pedido a la Fiscalía personarse ante la denuncia presentada por las trabajadoras por parte de la ONG Women's Link y Amnistía Internacional, aunque esta lo ha rechazado. Pero esta, que él mismo ha negado a través de un comunicado, no es la única causa judicial a la que se enfrenta.

Ahora tres extrabajadores de Iglesias en su finca Villa Corales 5 de Punta Cana han denunciado a Iglesias por vulneración de los derechos laborales y por despido improcedente, ya que, tal y como alegan a Eldiario.es y Univisión Noticias. Estos fueron despedidos, según la denuncia, sin la liquidación ni la indemnización correspondientes.

Aunque ha saltado la noticia ahora, se trata de un proceso judicial que lleva abierto desde el año 2020, pero que aún no ha concluido. En una primera instancia, el juzgado de Trabajo de La Altagracia condenó al cantante a pagar a los denunciantes una cantidad mucho menor que la que les correspondía, por lo que alegaron.

En los juzgados de Trabajo de San Pedro de Macorís condenaron a Iglesias a pagarle las prestaciones laborales, los salarios impagados desde que se iniciara el proceso y a indemnizarles por no haberles inscrito en la Seguridad Social, lo que supondría 320.000 pesos dominicanos (5.000 euros al cambio en el momento de la acción judicial). Sin embargo, todavía sigue abierto.

Dos de los denunciantes que recogen los citados medios son los hermanos Villanueva, Rogelio y Eleuterio, quienes sufrieron las consecuencias de su despido improcedente en la pandemia del covid-19, cuando fueron despedidos después de 21 y 9 años trabajando para Iglesias sin recibir finiquito.

La calificación de "trabajadores domésticos" usada por Iglesias y las implicaciones legales que tiene en República Dominicana

Los trabajadores que han denunciado a Iglesias realizaban labores de chófer, carpinetería, soldadura o pintura, aunque estaban catalogados como "personal doméstico", algo que en el país, según estos medios, disponen de menos derechos laborales. 

"Julio Iglesias y su familia entendían que estábamos en la época de la colonización porque han llamado criados y domésticos a dos empleados que trabajan en su empresa como albañiles, como carpinteros, como pintores o como chóferes", reclama en Eldiario.es y Univisión Eloy Bello Pérez, abogado de los trabajadores que han denunciado al artista.

Villanueva reclama que, gracias a esta calificación de "trabajadores domésticos", no tienen derecho a indemnización por despido improcedente de 23 días por año trabajado a partir de 5 años de antigüedad, tal y como recoge el Artículo 80.4 del Código de Trabajo de la República Dominicana.

Julio Iglesias en la piscina en una imagen de archivo.
  Julio Iglesias en la piscina en una imagen de archivo.Getty Images

"El empleado doméstico es el que barre, el que tiende la cama, el que cocina. Y nosotros no éramos empleados de eso", recalca Villanueva y recuerda que Villa Corales 5 es "una empresa" y no un domicilio particular al uso.

La tesis que quiere desmontar el abogado es que estos dos y más empleados involucrados fuesen trabajadores domésticos, que según la normativa dominicana no tienen derecho a la indemnización por despido improcedente, de 23 días por año trabajado a partir de los cinco años. Y para ello se basa en que Villa Corales 5 no es una casa, sino “una empresa” en la que se encuentra también un estudio de grabación.

Según Villanueva, Iglesias "utiliza la estrategia de violar los derechos de los trabajadores" y se aprovecha de que ellos no demandan "por miedo" a la influencia que puede tener Iglesias a futuros trabajos, como "no poder trabajar más en la zona de Bávaro".

El abogado de los trabajadores asegura que seguirá luchando por una indemnización justa y no la recibida ya que, según él, esta equivalía a "cinco o seis botellas de vino de su cava".

El maltrato sufrido por los trabajadores a nivel laboral

Los exempleados denunciantes también han recalcado las malas formas e incluso el maltrato que vivían por parte de Iglesias. Evenson Lindor denuncia al citado medio las condiciones que le exigía Iglesias a nivel laboral, como la limpieza continua de algas de su playa privada a él solo cuando estaba en otras labores a pleno sol reparando el tejado.

"Bájate, tienes que meterte al mar, maricón", recuerda que le dijo su jefe ante su reticencia ante un cambio brusco de temperatura. "¿Tú quieres trabajar aquí?", dice que le preguntó a lo que Lindor contestó que sí. "Necesito el dinero, tengo dos hijos", recuerda que dijo antes de ceder.

En otras ocasiones, Lindor asegura que al cuestionarle sus formas o sus exigencias, Iglesias le amenazó con un despido, que finalmente se cumplió. “¿Tú quieres salir a la calle a comer mierda?”, recuerda que le dijo, aunque asegura que "siempre le habla así a la gente" en el país.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

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Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
Aunque no siempre haya relación con la industria cultural, también he cubierto temas relacionados con el Feminismo y el colectivo LGTBIQ+.

 

He podido contar en primera persona con supervivientes del “Stonewall español” que es el Pasaje Begoña, denunciar la situación que viven los menores trans o hablar sobre qué significa la manosfera antes de que llegara a Netflix ‘Adolescencia’.

 

Mi trayectoria

Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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