Ni una adaptación fiel ni una reinterpretación rompedora: la 'Cumbres borrascosas' de Margot Robbie y Jacob Elordi es un romance superficial con envoltorio pop
La comentadísima adaptación de Emerald Fennell del clásico de Emily Brontë llega este viernes a los cines en víspera de San Valentín con expectativas de ser un taquillazo.

“Quería hacer algo que fuera como el libro que yo experimenté cuando tenía catorce años”. Con estas palabras Emerald Fennell ha defendido en los últimos meses su adaptación de Cumbres borrascosas que ha hecho correr ríos de tinta. La película todavía no se había estrenado y decenas de personas ya habían denunciado que esta adaptación poco tenía que ver con la novela de Emily Brontë.
La realidad es que Fennell nunca quiso llevar a la pantalla de forma fiel el libro, sino que pretendía reinterpretar la historia de amor, violencia y abuso entre Cathy y Heathcliff con Margot Robbie y Jacob Elordi encarnando a los protagonistas. Teniendo en cuenta ese contexto, es poco recomendable sentarse en la sala de cine esperando encontrar el espíritu de la novela.
En la Cumbres borrascosas de Emerald Fennell no se aborda la segunda mitad del libro y se prescinde de personajes como Hindley, el hermano de Cathy. El Heathcliff de Jacob Elordi también supone una ruptura total con la historia original ya que en la novela de Brontë el protagonista se describe como una persona de color, de etnia gitana y de clase baja, rasgos fundamentales por las que su relación con Catherine es imposible.
Fennell decide centrarse en la clase como el principal impedimento para la historia de amor destructiva y tóxica de los protagonistas, sin ahondar demasiado en la conexión y en la fundación de esas emociones que los llevan a torturarse mutuamente durante años. El romance se aborda más como una historia de amor tóxica e imposible que va evolucionando a lo largo de los años.
En la película se suceden los montajes sin diálogo y acompañados por la banda sonora de Charli XCX en diferentes etapas. Desde la juventud de Cathy y Heathcliff, los primeros años de matrimonio de Catherine con Linton o los apasionados reencuentros entre los tortuosos protagonistas después de años sin verse. La cinta no toca la parte final del libro, ignorando el trauma generacional y las consecuencias de la muerte de Cathy.
Menos erotismo del que prometían las promociones
Los espectadores que hayan visto Saltburn recordarán la archicomentada escena de Jacob Elordi en la bañera. Fennell aseguró que en Cumbres borrascosas habría algunas escenas con ese espíritu y la película se ha promocionado con un importante componente erótico. Basta con ver los teasers o las redes sociales de la cinta.

También se ha jugado con la química de Margot Robbie y Jacob Elordi, que llevan meses promocionando la película y comentando que se vieron envueltos en una “obsesión mutua” durante el rodaje de la cinta.
Cumbres borrascosas incluye una escena en una roca que intenta despertar algo de emoción en el espectador, además de escenas en las que Cathy y Heathcliff se entregan a la pasión en el jardín, la habitación de Catherine, en medio del campo o en un carruaje. El sexo está ahí, pero está lejos de ruborizar al espectador o de ser la versión góticovictoriana de 50 sombras de Grey que vaticinaban algunos.
La realidad es que es un romance que recuerda a los fan fiction adolescentes tan populares en internet que se ha promocionado como 'la mayor historia de amor' de todos los tiempos en vísperas de San Valentín.
Sets y decorados extravagantes y anacrónicos de manera intencionada
Es evidente que la cinta de Emerald Fennell es una adaptación libre desde el primer momento gracias a la estética que se ve en pantalla. Visualmente, la película es apabullante con colores vibrantes y contraste, tanto en los sets construidos para la ocasión como en la manera de trabajar con la luz en exteriores.
A través de la estética hay guiños a películas como Lo que el viento se llevó y el cielo que parece arder cuando Heathcliff abandona la casa familiar. En la imagen del cartel promocional ya se veía una clara inspiración en la película protagonizada por Vivien Leigh, que vuelve a a utilizarse como referencia en una escena previa a la boda de Cathy, cuando Nelly le ajusta el corsé.

Los corsés y todo el vestuario que luce en pantalla el personaje de Margot Robbie también han sido objeto de escrutinio, especialmente desde que se publicó la primera imagen del vestido de novia de Cathy. Es anacrónico, sí, pero esa era la intención de la diseñadora de vestuario de la cinta, Jacqueline Durran.
La célebre figurinista es la mujer detrás del fenómeno cultural que tiñó el verano de rosa con Barbie y responsable de otras cintas de época como Orgullo y Prejuicio, Mujercitas o Expiación y el icónico vestido verde de Keira Knightley. En una entrevista con la edición estadounidense de Vogue, Durran aseguró que para el look nupcial de Cathy quisieron combinar la moda de la época victoriana con los años 50, basándose en diseñadores desde Charles James hasta Winterhalter.

Esa unión entre las siluetas del siglo XIX y de los años 50 están presentes en la mayoría de los looks de Robbie, pero también cierto aire de inspiración ochentera. De hecho, en el moodboard para crear el vestuario de la película, están algunos diseños de Thierry Mugler o las gafas de sol de Elton John. Cathy incluso luce un gorro de pelo al más puro estilo zarina y brillantes adhesivos en las mejillas que bien podrían estar en un concierto del Eras tour de Taylor Swit.
Incluso se han hecho varias piezas en un tejido sintético que da la sensación de emular al látex. Primero para una falda roja, un color presente durante toda la película asociado a la pasión y completamente ligado al personaje de Robbie, y más especialmente un vestido negro que la actriz viste durante la noche. “Fue emocionante mezclar la silueta de un vestido victoriano con un tejido completamente moderno. Este vestido negro se diseñó particularmente para vestirse a luna. Cuando Linus (director de fotografía) iluminó la escena, la luz rebotó de tal manera que parecía que ella misma está destilando esa luz de la luna”, comentó a Vogue Durran.

Además del rojo, las cruces con gran ornamentación también están por todas partes en el vestuario, algo que la figurinista defiende como ineludible en una historia “gótica y opulenta”.
La Charli XCX más cruda
Originalmente, Emerald Fennell solo pretendía que Charli XCX escribiera una canción después de leer el guión de la película. Después de hacerlo, la cantante respondió con una llamada telefónica a la cineasta preguntando si podía hacer un disco entero. El resto es historia y la británica firma la banda sonora de esta nueva adaptación.
La película arranca con una de las inquietantes canciones de la intérprete de Brat, que ha definido el sonido de la cinta como "crudo, salvaje, sexual, gótico y británico". Para The Guardian, la banda sonora de la artista es "el equivalente acústico a verse sorprendido por un temporal en los páramos de Yorkshire".
Lo que está claro es que la música de la cantante añade una inquietante capa más de profundidad a esta historia tóxica y de violencia que, como el resto de la cinta, esta banda sonora tampoco es convencional. También es evidente que, guste más o menos, Cumbres borrascosas apunta a taquillazo.
