Mónica Hacha, nutricionista: la mayonesa de bote puede ser "un alimento superprocesado" si lleva almidones añadidos pero muy pocos saben leer la etiqueta
Para la experta, el problema no es el procesado en sí, sino su grado y finalidad.

La dietista, nutricionista y tecnóloga de los alimentos Mónica Hacha ha lanzado una advertencia sobre uno de los productos más habituales en la cocina: la mayonesa envasada. Según explica, este alimento puede pasar de ser una opción aceptable a convertirse en un ultraprocesado dependiendo de su lista de ingredientes.
En un vídeo reciente, Hacha insiste en la importancia de diferenciar entre alimentos mínimamente procesados —que pueden formar parte de una dieta saludable— y aquellos que, pese a su apariencia, esconden formulaciones más complejas.
Para la experta, el problema no es el procesado en sí, sino su grado y finalidad. Algunos productos requieren intervención industrial para facilitar su conservación o consumo, lo que no los convierte automáticamente en perjudiciales.
Sin embargo, advierte de que muchos consumidores no saben identificar cuándo un alimento deja de ser una opción saludable. "Mirad el listado de ingredientes, mirad lo que estáis comprando, lo reconoceis a primera vista, reconoceis todo lo que tiene", explica.
En ese sentido, pone como ejemplo la mayonesa. En su versión básica, debería elaborarse con pocos ingredientes: huevo o leche (como base emulsionante), aceite, sal y un ácido como vinagre o limón. Pero la realidad en los supermercados es distinta.
"Hay algunas mayonesas en las cuales nos encontramos un listado enorme de ingredientes con almedones añadidos para conseguir mantener esa textura. Y en ese caso pasaríamos de un alimento mínimamente procesado a un alimento súper procesado", señala.
Procesados sí, pero con criterio
Hacha defiende que no todos los productos procesados deben evitarse. De hecho, algunos pueden facilitar una alimentación equilibrada, especialmente cuando el tiempo escasea.
Alimentos como legumbres en conserva, verduras cortadas o pescados enlatados pueden ser aliados si mantienen ingredientes simples y reconocibles. Lo mismo ocurre con productos como yogures, quesos o pan de calidad, siempre que su elaboración sea básica.
La experta recuerda que intentar seguir una dieta basada exclusivamente en productos frescos puede resultar poco realista si no se dispone de tiempo para cocinar. En ese contexto, los alimentos mínimamente procesados ayudan a mantener hábitos saludables.
Cuidado con los "falsos saludables"
Más allá de la mayonesa, Hacha advierte sobre otros productos que suelen percibirse como saludables —como gazpachos, hummus, guacamole o cremas envasadas— pero que pueden incluir ingredientes innecesarios.
El criterio, insiste, es claro: identificar si esos ingredientes adicionales serían utilizados en una cocina doméstica.
Si aparecen almidones, estabilizantes, emulgentes o potenciadores del sabor, el producto se aleja del concepto de mínimo procesado. Aunque algunos factores, como la sal, pueden compensarse en el conjunto de la dieta, otros —como la calidad de las grasas— requieren mayor atención.
