Karlos Arguiñano (77 años), cocinero, sobre una de las costumbres más peligrosas en cocina: "Es una marranada"
Estilo de vida
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Karlos Arguiñano (77 años), cocinero, sobre una de las costumbres más peligrosas en cocina: "Es una marranada"

La solución es sencilla y está al alcance de cualquiera.

El cocinero Karlos ArguiñanoRubén Blyth

Karlos Arguiñano lleva décadas enseñando a cocinar a millones de españoles a través de sus libros y programas. Saltó a la fama gracias a su cocina sencilla, tradicional y de calidad que lleva mostrando en televisión durante más de tres décadas. 

También aprovecha sus programas para dar consejos prácticos sobre alimentación, higiene y sostenibilidad. Y en concreto, hay una costumbre doméstica que el cocinero vasco no soporta. Se trata del mal hábito de tirar el aceite usado por el fregadero. 

El chef, que continúa al frente de Cocina Abierta en Antena 3 a sus 77 años, se mostró especialmente contundente al hablar de esta práctica durante la presentación de su libro 545 recetas para triunfar, centrado en la cocina saludable.

Un gesto cotidiano con enormes consecuencias

"El 90% de la gente tira el aceite usado por el fregadero. Va a haber algunos que continúen haciendo esto y que les va a dar igual, pero es una auténtica marranada", criticó Arguiñano. El cocinero recomienda guardar el aceite usado en un recipiente de vidrio o plástico cerrado para reciclarlo posteriormente. 

"Enviamos nuestro colesterol a todas las cañerías de nuestra casa", advirtió. Pero más allá del reproche del chef, los expertos llevan años alertando del enorme impacto ambiental y económico que tiene arrojar aceite por el desagüe. Según distintas estimaciones, un solo litro de aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, aunque algunas organizaciones elevan incluso más la cifra.

El problema, según los expertos, comienza en casa cuando el aceite se enfría, se solidifica y se adhiere a las paredes de las tuberías, donde acaba atrapando restos de comida y formando grandes acumulaciones de grasa.

Estas obstrucciones generan atascos severos, malos olores y averías tanto en viviendas particulares como en la red pública de saneamiento. Además, los residuos grasos sirven de alimento para insectos y roedores, favoreciendo la aparición de plagas en el alcantarillado.

El daño no termina ahí ya que cuando el aceite llega a ríos o mares, crea una película superficial que dificulta el intercambio de oxígeno y perjudica gravemente a la fauna y flora acuática. También complica enormemente el funcionamiento de las depuradoras de aguas residuales, aumentando los costes de mantenimiento que finalmente repercuten en los ciudadanos.

Reciclar es la solución

Arguiñano insiste en que la solución es sencilla y está al alcance de cualquiera. Lo recomendable es dejar enfriar el aceite tras cocinar y guardarlo en una botella o recipiente reutilizado con tapón. 

Una vez lleno, debe depositarse en los contenedores específicos para aceite usado o llevarse a un punto limpio. En muchas ciudades españolas existen ya redes de recogida especializadas, con contenedores específicos destinados a este residuo.

También existen productos solidificantes que convierten el aceite caliente en una masa sólida para poder tirarlo al contenedor de restos sin riesgo de vertidos. Y, en el caso de pequeñas cantidades, lo más aconsejable es absorberlas con papel de cocina antes de lavar la sartén o la olla.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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