Kike Clavería, arquitecto y experto en Feng Shui: "Vivimos rodeados de objetivos, pantallas y ruido visual constante, y eso obliga al cerebro a mantenerse activo"
No existe un único modelo perfecto de hogar.
Nuestra casa es más que un simple lugar donde dormimos o pasamos el tiempo libre. Es nuestro refugio, el lugar donde nos sentimos seguros y protegidos. Además, es un reflejo de nuestra personalidad ya que la decoración el orden —o el desorden— muestran nuestros gustos y cómo vivimos.
Pero para el arquitecto y experto en Feng Shui Kike Clavería, el hogar también tiene un impacto directo en cómo nos sentimos, cómo descansamos e incluso en la forma en la que nos relacionamos con quienes convivimos.
Clavería, autor del libro El poder de crear tu hogar, lleva más de 17 años diseñando y reformando viviendas y negocios bajo los principios del Feng Shui, una disciplina china milenaria que busca armonizar los espacios para favorecer el bienestar físico y emocional de las personas.
El punto donde empieza todo
Según explica, el problema de muchas viviendas actuales no está necesariamente en el tamaño o en la decoración, sino en el exceso de estímulos y en una distribución poco pensada para el descanso y la convivencia. "Vivimos rodeados de objetivos, pantallas y ruido visual constante, y eso obliga al cerebro a mantenerse activo incluso cuando debería relajarse", señala.
Después de visitar miles de viviendas, Clavería asegura haber detectado un patrón muy común. Al parecer y según cuenta el caos siempre empieza en la entrada de casa. Percheros llenos de abrigos, zapatos acumulados, bicicletas o bolsas terminan convirtiendo ese espacio en una zona saturada.
Para el experto, esto no es solo una cuestión estética. "Si no hay entrada de energía, afecta negativamente a toda la casa", explica. Desde la perspectiva del Feng Shui, la entrada representa el acceso del "chi" o energía vital al hogar, por lo que mantenerla despejada y ordenada resulta fundamental.
El exceso de estímulos dentro del hogar
El Feng Shui, que significa "viento y agua", se basa precisamente en la idea de que los espacios influyen en el estado emocional y físico de quienes los habitan. Esta técnica, con más de 3.500 años de antigüedad, estudia cómo la distribución, los materiales, la orientación o el orden pueden favorecer una vida más equilibrada y saludable.
Otro de los aspectos que más preocupa al arquitecto Clavería es la sobrecarga visual que existe en muchas viviendas modernas. Especialmente en espacios como el salón o el dormitorio, donde cada vez es más habitual convivir con múltiples pantallas, decoración excesiva y objetos acumulados.
"El exceso de elementos no solo afecta a la energía del espacio, sino también a nuestro cerebro", afirma. Según el arquitecto, esta saturación genera una sensación permanente de alerta que puede influir en el estrés, el descanso e incluso en la convivencia familiar.
Las tres reglas de oro para vivir mejor en casa
Aunque el Feng Shui suele asociarse a fórmulas complejas o reglas estrictas, Clavería defiende una visión mucho más sencilla y práctica. Para él, existen tres pilares fundamentales que pueden transformar cualquier vivienda: desapego, orden y limpieza.
"Cuidar tu espacio es un acto de amor hacia ti mismo y hacia tu familia", asegura. El experto también subraya que no existe un único modelo perfecto de hogar. Cada vivienda debe adaptarse a las personas que viven en ella, a sus necesidades y a su manera de convivir.