Una ciudad británica declara la guerra a los centros de datos que alimentan a la IA: "Nada de combustibles fósiles ni usar más agua de la que se consume en una oficina normal"
Ciudades como Dublín o Ámsterdam ya han limitado o endurecido las condiciones para nuevos centros de datos debido a la presión que ejercen sobre las infraestructuras urbanas.

Edimburgo estudia convertirse en la primera ciudad británica en bloquear temporalmente la construcción de grandes centros de datos ante el temor por su enorme consumo energético y su impacto climático. El ayuntamiento de la capital escocesa analiza si tiene competencias legales para imponer una moratoria a nuevas instalaciones tecnológicas después de la fuerte oposición vecinal a dos megaproyectos previstos en las afueras de la ciudad.
La polémica comenzó tras conocerse que uno de los complejos proyectados podría llegar a consumir tanta electricidad como todos los hogares de Edimburgo y Glasgow juntos. Los centros de datos, fundamentales para sostener servicios de inteligencia artificial, redes sociales o plataformas de vídeo, necesitan enormes cantidades de energía para alimentar y refrigerar miles de servidores funcionando las 24 horas del día.
La concejala ecologista Alys Mumford, una de las impulsoras de la iniciativa, reclamó normas mucho más estrictas para definir qué puede considerarse un centro de datos "verde". "Eso significaría no usar combustibles fósiles en absoluto y no utilizar agua más allá del uso normal de una oficina", afirmó, tal y como recoge el diario local inews.
El debate amenaza con chocar directamente con la estrategia del Gobierno británico, según cuenta, que quiere convertir al país en una "superpotencia de la IA" mediante la creación de nuevas zonas destinadas a atraer inversiones tecnológicas y grandes infraestructuras digitales.
Sin embargo, cada vez más grupos ecologistas y vecinos alertan de que el crecimiento acelerado de estos centros podría poner bajo presión las redes eléctricas y los recursos hídricos locales. Según cálculos de organizaciones ambientales escocesas, los proyectos actualmente planteados en Escocia requerirían más electricidad que la demanda máxima invernal de todo el país.
Solo los dos complejos previstos en el oeste de Edimburgo superarían conjuntamente los 400 megavatios de consumo, una cifra equivalente al gasto energético de más de un millón de hogares. Además del consumo eléctrico, otro de los puntos más controvertidos son los generadores diésel de emergencia incluidos en algunos proyectos. Y es que, según denuncia algunos activistas locales estas instalaciones contradicen el discurso sostenible de las empresas tecnológicas.
"No es un centro de datos ecológico"
"No es un centro de datos ecológico", aseguró al mismo diario citado Victoria Plutshack, experta climática y residente en Edimburgo, quien también alertó sobre el posible deterioro de la calidad del aire por el uso de generadores de respaldo.
Los promotores de los proyectos defienden, por su parte, que las futuras instalaciones incorporarán energías renovables, mejoras de biodiversidad y sistemas para reutilizar el calor generado por los servidores en beneficio de comunidades cercanas.
Ciudades como Dublín o Ámsterdam ya han limitado o endurecido las condiciones para nuevos centros de datos debido a la presión que ejercen sobre las infraestructuras urbanas.
