Sarah Gerson, psicóloga: "Los niños que juegan con muñecos aprenden a imaginar los pensamientos y sentimientos de otras personas. Los que juegan con tablets tienden a jugar solos"
El tipo de juego que acompaña a la infancia tiene una importancia especial.

En un momento en el que las pantallas forman parte del día a día desde edades cada vez más tempranas, el tipo de juego que acompaña a la infancia cobra una importancia especial. Frente al uso individual de dispositivos digitales, los juguetes tradicionales siguen ofreciendo un espacio donde los niños no solo se entretienen, sino que también aprenden a relacionarse, imaginar y comprender mejor a los demás.
En este contexto, la psicóloga Sarah Gerson ha estudiado cómo el tipo de juego influye en el desarrollo social de los más pequeños, observando que las actividades simbólicas fomentan habilidades clave para relacionarse con otros. Sus conclusiones apuntan a que no todos los entornos de juego estimulan de la misma manera la empatía, la comunicación o la capacidad de interpretar lo que ocurre en la mente de los demás.
A partir de estas observaciones, Sarah subraya una diferencia clara en la forma en que los niños interactúan según el juego que tengan delante. “Los niños que juegan con muñecos aprenden a imaginar los pensamientos y sentimientos de otras personas. Los que juegan con tablets tienden a jugar solos”, asegura en declaraciones recogidas por The Guardian. Esta distinción no solo afecta a la manera de jugar, sino también a cómo desarrollan habilidades sociales fundamentales desde edades tempranas.

Tradición vs. Modernidad
La investigación llevada a cabo por la psicóloga se basó en un ensayo con 73 niños de entre 4 y 8 años que dividió en dos grupos: uno que recibió muñecas Barbie y Ken con accesorios, y otro que jugó con una tablet con juegos preinstalados. A lo largo del estudio, se evaluó su comportamiento tanto en casa como en sesiones controladas, prestando especial atención a su capacidad para comprender las creencias y emociones de otras personas.
Los resultados muestran que quienes jugaron con muñecos desarrollaron en mayor medida habilidades relacionadas con la empatía y el razonamiento social, especialmente en tareas que implican entender que otros pueden tener puntos de vista distintos al propio. Una capacidad clave en el desarrollo de las relaciones y la convivencia desde las primeras etapas de la infancia, ya que sienta las bases para una mejor comunicación, resolución de conflictos y comprensión emocional en el futuro.

Según los diarios que completaron las familias, los niños que usaban muñecas tendían a jugar con más frecuencia acompañados por hermanos, padres o amigos, mientras que quienes recibieron la tablet se inclinaban más a jugar solos. Los investigadores también observaron un mayor uso de lenguaje sobre estados internos, como pensamientos, deseos o sentimientos, durante el juego con muñecas que durante el juego con tablets.
El estudio ha reabierto el debate sobre el peso de las pantallas en la infancia en un contexto en el que su uso comienza cada vez a edades más tempranas. Aunque los expertos insisten en que la tecnología no es negativa por sí misma, sí subrayan la importancia de equilibrarla con formas de juego más sociales y creativas, que permitan a los niños desarrollar habilidades emocionales y relacionales esenciales para su vida cotidiana.
