Xavier Bonal, experto en desigualdad educativa: "Quieren llevar al hijo a la escuela pública porque consideran cool el hecho de ser diverso"
"Cuando empieza la secundaria, muchos padres consideran que ese entorno puede ser un riesgo y optan por la concertada".
La educación pública como valor… hasta cierto punto. Ese es uno de los dilemas que atraviesa hoy a buena parte de las clases medias en España, según explica Xavier Bonal, catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en desigualdad educativa, en una entrevista en el podcast Carne Cruda.
Su análisis pone nombre a una contradicción cada vez más visible a la que los expertos bautizan como "perplejidad moral". El concepto, tomado del filósofo Adam Swift, describe el conflicto entre los valores progresistas, como la defensa de la educación pública y la diversidad y el deseo individual de garantizar las mejores oportunidades para los hijos.
Y, según asegura Bonal, ese conflicto no solo existe, sino que está moldeando decisiones educativas clave: "Hay muchos sectores que han estado convencidos cada vez más de querer llevar al hijo a la escuela pública porque consideran cool el hecho de ser diverso. Sobre todo en barrios muy gentrificados. Es algo que estamos estudiando".
"Aterrizo en ese entorno y me gusta la idea de que en la escuela haya una diversidad, pero una diversidad controlada eh, que no se desmadre, que no se convierta en gueto. Esto es muy común", explica el experto.
Una cuestión de recursos… y de valores
Bonal expone que, especialmente en los barrios de contextos urbanos gentrificados ha crecido una tendencia entre familias de clase media a elegir la escuela pública como una opción casi identitaria. La diversidad, en este contexto, se convierte en un valor "atractivo". Pero esa apuesta tiene límites.
"En la práctica, esto se traduce en familias que apuestan por la escuela pública en etapas como primaria, donde la diversidad se percibe como enriquecedora, pero que cambian de estrategia cuando llega secundaria", señala Bonal, especificando que es un momento educativo clave en el que aumenta la presión académica y la preocupación por el futuro de los primogénitos.
"Cuando empieza la secundaria, muchos padres consideran que ese entorno puede ser un riesgo y optan por la concertada", matiza, añadiendo que “es ahí donde aparece la ‘perplejidad moral’”: la necesidad de justificarse a uno mismo una decisión que, en el fondo, contradice los valores defendidos.
"La perplejidad moral es autoconvencerse de que haces lo correcto mientras te vas al mercado educativo", subraya el catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Los "padres helicóptero" y la hipervigilancia
Además, este fenómeno, según Bonal, va de la mano con otro concepto clave: el de los "padres helicóptero". Se trata de familias que no solo eligen centro educativo con gran cuidado, sino que además supervisan de forma constante todo lo que ocurre en él.
"Vigilan la escuela como si fuera una manifestación", afirma gráficamente. Esta actitud responde, en parte, a un modelo de crianza cada vez más intensivo, en el que los padres invierten tiempo, recursos y energía en controlar al máximo el entorno educativo de sus hijos.
El resultado es paradójico. Por un lado, estas familias aportan capital cultural y recursos a centros que antes estaban más segregados. Pero, por otro, generan tensiones internas y refuerzan dinámicas de desigualdad.
"Hay una gran inversión de recursos, pero también una inversión de valores", subraya. Es decir, las decisiones educativas no son solo económicas, sino también ideológicas: reflejan cómo cada familia interpreta el equilibrio entre lo colectivo y lo individual.
El sistema se adapta (y se aprovecha)
Para el sociólogo, el sistema educativo no solo refleja estas dinámicas, sino que en parte las reproduce y las aprovecha. La coexistencia de diferentes modelos (público, concertado y privado) facilita que las familias puedan moverse según sus intereses, reforzando la segregación.
En este contexto, la "perplejidad moral" no es una excepción, sino una constante. Una tensión silenciosa que atraviesa decisiones cotidianas y que, según Bonal, ayuda a entender por qué, pese al discurso igualitario, las desigualdades educativas siguen reproduciéndose.
Al final, la pregunta no es solo qué escuela elegir, sino qué tipo de sociedad se está construyendo con cada elección. "Qué difícil es ser de izquierdas, eh", bromea entre risas el especialista en desigualdad.