Carmen Esteban, psicóloga infantil: "Las rabietas a partir de los 18 o 24 meses no son un problema, son la mejor oportunidad para empezar a enseñar autocuidado"
Esta experta resalta que "los pensamientos constituyen nuestro diálogo interno y, si aprendemos a atenderlo, podemos prevenir muchos problemas de salud mental".

Defiende que hay que enseñar a los niños a hablarse bien a sí mismos, porque aprender a escucharse es importante, según asegura la psicóloga infantil Carmen Esteban. "Porque de ese modo aprenden a escucharse. Los pensamientos constituyen nuestro diálogo interno y, si aprendemos a atenderlo, podemos prevenir y detectar muchos problemas de salud mental", asegura esta experta e instagramer (@mipsicóloga infantil), que acaba de publicar el libro Me hablo bonito (editorial Carambuco), según ha señalado en EL PAÍS.
Esta psicóloga detalla que los niños tienen "problemas de autoestima, de dependencia en las relaciones, a la automatización de diálogos internos negativos, a una mayor vulnerabilidad frente a dificultades de salud mental, así como una mayor dificultad para tolerar los conflictos o los errores". Además recalca que en los pequeños "también pueden aparecer rasgos de perfeccionismo o de autoexigencia, que en algunos casos derivan en problemas de ansiedad y frustración".
Y Esteban señala que precisamente la etapa de la vida de los niños en la que empizan a ser conscientes de que son seres independientes, es el mejor momento para empezar a enseñarse a escucharse sí mismos, es decir, a lo que esta experta llama "a autocuidarse": "Resulta especialmente relevante cuando los niños empiezan a darse cuenta de que son seres independientes, a partir de los 18 o 24 meses. Es la etapa de las rabietas, del 'no' constante, cuando se inicia el autoconcepto y la conciencia de uno mismo, y por eso constituye una buena oportunidad para trabajar el autocuidado. En cualquier caso, nunca es tarde para aprender a hablarse bonito: el diálogo interno también puede trabajarse en la edad adulta", añade.
El cómo llevar a cabo estas enseñanzas es la clave y lo más complicado, lógicamente. Pero esta psicóloga infantil dice que, básicamente se trata de ayudarles "a reconocer sus propias necesidades físicas, emocionales y sociales, para que tengan la oportunidad de aprender las habilidades de identificarlas y atenderlas".
Y da tres pautas para ponerlo en práctica: En primer lugar, con la educación emocional: "Es esencial enseñarles a identificar y a gestionar sus emociones y, para ello, resulta fundamental validarlas. Por ejemplo, si están nerviosos por un examen o piensan que les va a salir mal, podemos decirles: 'Es normal que estés preocupado, porque es importante para ti'". En segundo lugar, también es importante, prosigue esta experta, "permitirles tomar pequeñas decisiones, para que entiendan que su opinión es válida y relevante, lo que no significa dejarles hacer lo que quieran, pero sí pueden decidir el color de su vaso, un plan para el fin de semana o qué película de dibujos ver", explica.
Finalmente, señala que debemos mostrarles que es necesario ponerse límites a uno mismo: "Si les enseñamos que existen, aprenderán a establecerlos por sí mismos. Saber decir 'no' es clave para que los niños aprendan a respetarse: si aprenden a hacerlo con los demás, también aprenderán a hacerlo consigo mismos", concluye.
