"El ayuno no siempre es la solución mágica para todos los problemas": Mónica Acha, nutricionista, aclara cuándo el ayuno intermitente ayuda al hígado graso y cuándo puede empeorarlo
La especialista desmonta los bulos de las redes sociales y aclara cuándo esta famosa práctica ayuda a combatir el hígado graso y en qué casos puede empeorarlo.

El cuidado personal y el bienestar han cobrado un protagonismo absoluto en nuestra sociedad. Hoy en día, somos mucho más conscientes de nuestro estado de salud y buscamos continuamente alternativas para optimizarlo, hasta el punto de que la nutrición y el fitness acaparan buena parte de nuestras conversaciones diarias
Sin embargo, vivir en un mundo hiperconectado tiene una peligrosa cara B. Las redes sociales se han convertido en un auténtico nido de bulos y desinformación donde proliferan los supuestos "gurús" de la salud. Estos contenidos fraudulentos generan una ola de confusión que, en muchas ocasiones, puede llegar a poner en grave riesgo la salud de quienes los siguen a pies juntillas.
Para arrojar luz frente a tanta dieta de moda, la nutricionista Mónica Acha ha utilizado su canal de YouTube para analizar una de las tendencias estrella de los últimos años: el ayuno intermitente. La experta ha querido dejar claro cuándo esta práctica es realmente beneficiosa y bajo qué circunstancias puede resultar nociva.
El peligro de la 'panacea' tradicional
En primer lugar, Acha reconoce y denuncia la brutal avalancha de desinformación que existe al respecto. “Cuando hablamos de ayuno intermitente, últimamente parece que es como la panacea para tratar de revertir cualquier problema de salud”, apunta.
Frente a este fanatismo, la especialista se muestra tajante y advierte de que este patrón alimentario no es universalmente favorable, ya que la nutrición debe ser siempre un proceso individualizado. “El ayuno no siempre es la solución mágica para todos los problemas”, recalca.
Hígado graso y ayuno: cuidado con las verdades a medias
Para ilustrar este problema, la experta pone el foco en el hígado graso, una patología caracterizada por la acumulación anómala de grasa en las células hepáticas que afecta directamente al correcto funcionamiento de nuestro metabolismo.
En redes sociales, muchos aseguran que someterse a un ayuno intermitente es el método definitivo para fulminar esta enfermedad. Acha avisa de que esta afirmación es una verdad a medias muy peligrosa, ya que el éxito depende del cuadro clínico de cada paciente.
“Las personas que no tienen resistencia a la insulina y que no tienen pérdida de masa muscular, en esos casos el ayuno intermitente sí puede resultar muy interesante”, detalla la experta.
Por último, Acha lanza una sugerencia fundamental para los pacientes con hígado graso que quieran intentarlo: el ayuno debe introducirse siempre de manera muy progresiva y bajo supervisión, para evitar someter a un hígado ya dañado a un estrés metabólico innecesario.
