Trump activa su "tour de la venganza" y lanza una amenaza interna en el Partido Republicano: "Recuerden quién fue leal a mí"
El presidente de EE.UU redobla su ofensiva contra republicanos críticos, apoya candidatos ultras y convierte las primarias en una purga pública contra quienes se enfrentaron a él.

Donald Trump ya disimula. Ni un poquito. Parece Rambo con su recortadora.
Lo que durante meses parecía una serie de ataques aislados contra republicanos críticos se ha convertido oficialmente en algo mucho más grande dentro de Estados Unidos: una auténtica campaña de represalias políticas que muchos medios estadounidenses ya describen como el "tour de la venganza".
Y este domingo volvió a dejarlo claro.
El presidente estadounidense utilizó su red social, Truth Social, para lanzar un nuevo mensaje contra varios dirigentes republicanos que se han atrevido a cuestionar algunas de sus decisiones, especialmente en política exterior y en la gestión de la guerra con Irán.
Pero el foco principal estuvo en Texas.
"Fue leal a mí"
Trump salió públicamente en defensa de Ken Paxton, fiscal general de Texas y uno de sus grandes aliados dentro del ala más dura del Partido Republicano.
Paxton se enfrenta esta semana en unas primarias decisivas al senador John Cornyn, veterano dirigente republicano que representa a Texas desde 2002 y que ha mantenido posiciones mucho más moderadas respecto al trumpismo.
Y Trump dejó claro cuál es el criterio que está usando para elegir bando.
"Ken Paxton fue un gran fiscal general, probablemente el mejor del país. También fue muy leal a su presidente favorito: YO", escribió.
Después llegó la frase que muchos interpretan ya como la verdadera línea política de esta nueva etapa trumpista: "Su rival fue muy desleal conmigo".
La gran purga republicana
La estrategia empieza a repetirse una y otra vez.
Trump está utilizando las primarias republicanas para intentar expulsar políticamente a cualquier dirigente que le haya criticado, contradicho o simplemente no haya mostrado suficiente fidelidad durante los últimos años.
Y la fórmula le está funcionando.
El pasado 19 de mayo, la mayoría de candidatos apoyados directamente por él lograron imponerse en diferentes estados de EE.UU, reforzando todavía más su control absoluto sobre el Partido Republicano.
Uno de los ejemplos más simbólicos fue el del senador Bill Cassidy.
Cassidy votó en 2021 a favor de condenar a Trump por el asalto al Capitolio. Ahora acaba de perder las primarias en Luisiana frente a una candidata respaldada directamente por el presidente estadounidense.
El mensaje interno empieza a ser clarísimo: enfrentarse a Trump puede costar la carrera política.
Ni siquiera Irán escapa de la guerra interna
La ofensiva del presidente no se limita ya solo a viejos enemigos.
Este domingo también cargó contra varios senadores republicanos que han criticado el acuerdo tentativo con Irán y las concesiones realizadas por Washington tras meses de tensión militar.
Entre los señalados aparecen figuras muy potentes del propio Partido Republicano como Ted Cruz o Roger Wicker.
Algunos de ellos han cuestionado directamente si tenía sentido lanzar una ofensiva militar contra Irán para acabar negociando después con Teherán en condiciones aparentemente más favorables para la República Islámica.
Trump respondió calificando a esos críticos de "perdedores".
El partido cada vez gira más alrededor de una sola persona
La sensación en Washington empieza a ser cada vez más evidente: el Partido Republicano ya no funciona únicamente como una estructura ideológica tradicional.
Cada vez gira más alrededor de una idea mucho más simple. La lealtad personal a Trump.
Y eso está transformando las primarias republicanas en una especie de examen público de fidelidad al presidente.
El propio Trump lo dejó resumido este domingo sin demasiados rodeos. No habló tanto de programas, leyes o ideología.
Habló de quién fue leal a él… y quién no.
