La infanta Sofía aprovechó sus vacaciones de primavera en Madrid para un plan que nos ha sorprendido
La hija pequeña de los reyes quedó con sus amigas, pero no se fue al cine o a tomar algo, sino que se desplazó a un lugar que fue importante para ella en el pasado.

Mientras la reina Sofía tuvo una Semana Santa llena de apariciones públicas que la llevaron de Mallorca a Cartagena y Murcia. Por su parte, Felipe VI se dejó ver brevemente en la isla balear. En cuanto a la reina y sus hijas, hubo que esperar al Viernes Santo por la noche, cuando acudieron junto al rey a la procesión del Silencio en el madrileño barrio de Carabanchel.
Hasta entonces no se sabía nada de los planes de Letizia, Leonor y Sofía, pero en el caso de la infanta, la explicación estaba en que sus vacaciones habían empezado el 3 de abril, es decir, el mismo Viernes Santo, por lo que hasta ese momento no pudo dejar Lisboa, donde estudia, y regresar a Madrid para ver a su familia.

Tras su aparición sorpresa hubo concierto de Rosalía en la capital de España con las mujeres de la familia, y después de Pascua los reyes retomaron su agenda oficial, y la princesa Leonor volvió a San Javier para proseguir con su formación militar en la Academia del Aire y del Espacio. Pero la infanta Sofía estaba de vacaciones de primavera en La Zarzuela y tenía tiempo, así que quedó con sus amigas.
De visita a su antiguo colegio
Esto lo sabemos porque Diez Minutos publicó unas imágenes de la hija pequeña de Felipe VI durante un plan con amigas. Lo curioso es que no se fueron al cine, al teatro, a tomar algo, a un museo o a practicar deporte, sino que se desplazaron al colegio Santa María de los Rosales de Aravaca, Madrid, donde Sofía estudió hasta que terminó la secundaria y se trasladó a Gales.
Como era una semana lectiva en el Rosales, aprovechó que estaba de vacaciones para saludar a sus antiguos profesores y visitar el colegio en el que pasó tantos años. Allí hizo grandes amigos y parece atesorar muy buenos recuerdos.
En el reportaje se puede ver a la infanta vestida de manera casual, con un jersey y con unos vaqueros, acercándose a la puerta del colegio. Como tardaron en abrir, se puso a mirar por los cristales. Terminó provocando la risa de sus acompañantes y riéndose ella misma.

Finalmente les abrieron y pasaron al interior para ver a sus antiguos profesores, con los que estuvieron un buen rato. A la salida se apreció lo sonriente que estaba la infanta Sofía, a la que se vio con una espontaneidad que poco a poco se va apreciando en los actos públicos a los que acude.
Así, espontánea y divertida fue como se mostró en su segundo acto en solitario en enero de 2026 en una visita a las nuevas instalaciones de Fundación ONCE del Perro Guía. Se notaba que era un compromiso en el que estaba cómoda y donde no se limitaba a ser acompañante. Quedó pendiente ese primer discurso que todavía se le resiste y que seguramente iba a hacer muy bien.
Ahora parece que no volveremos a ver en público a Sofía hasta julio, cuando se entregan los Premios Princesa de Girona. Hasta entonces le quedan unos meses de mucho estudio para completar con éxito su primer año de carrera en el Forward College de Lisboa, donde cursa Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.
