Es cierto lo que dice Ester Muñoz, del PP: la izquierda obtuvo 0 escaños en Hungría, pero porque decidió no presentarse
El partido socialdemócrata húngaro, así como los verdes y el movimiento juvenil Momentum, fundado en 2015, tomaron la difícil decisión de pedir el voto para Péter Magyar al entender que la principal prioridad era "un cambio de gobierno".

¿Puede una persona que se declara de izquierdas alegrarse de la victoria de Péter Magyar en Hungría? O, formulado de otra manera, ¿puede una persona que se declara de izquierdas alegrarse de la derrota de Víktor Orban en Hungría? Quizás la respuesta no sea simple y esté empapada de un sinfín de contradicciones, pero acaso convendría acudir a la izquierda húngara para comprender su satisfacción; una izquierda que, aunque pueda sorprender a más de uno, decidió no presentarse.
Imre Komjáthi es presidente del Partido Socialista Húngaro (MSZP), heredero del comunista Partido Obrero Socialista Húngaro (MSZMP) que gobernó Hungría en plena Guerra Fría, entre 1956 y 1989. Komjáthi, diputado en la última legislatura, explicó hace un tiempo la decisión de su partido de no presentar candidaturas en estas últimas elecciones. ¿Por qué mantenerse fuera y permitir la única presencia de diputados de derecha y extrema derecha en el Parlamento? "Porque el cambio de gobierno es la prioridad", expresó el presidente de los socialdemócratas húngaros. Por ese motivo, el partido pidió a sus votantes que apostaran por "el candidato con mayores probabilidades de lograr un cambio de gobierno", aunque eso supusiera la victoria de un político como Magyar, un excompañero del propio Orban.
Es por esto, en realidad, que los socialistas no obtuvieron ningún diputado en el nuevo Parlamento húngaro, aunque la portavoz del Partido Popular en el Congreso, Ester Muñoz, haya dejado caer que los húngaros han decidido echarlos. Fueron ellos los que se echaron a un lado, al igual que los verdes de Diálogo y LMP. Imre Komjáthi llegó hasta el punto de entender el partido de Péter Magyar, Tisza, como una suerte de "coalición de esperanza". "Muchas personas, independientemente de su afiliación política, lo apoyan con la esperanza de un cambio de gobierno", continuó el presidente de los socialistas.
En esta compleja decisión tuvo mucho que ver la reforma electoral llevada a cabo por Orban, que en estos años cambió las reglas del juego para que los partidos con más votos, sobre todo el suyo, salieran siempre beneficiados.
¿Quiere decir eso que Komjáthi y los suyos han traicionado la ideología que los define, su propia razón de ser como partido? Hay quien lo ve así, pero no ellos. Una vez conocido el resultado, desde el partido socialdemócrata celebraron que su apoyo y el de la izquierda fuera clave. "Este cambio no habría sido posible sin todos los partidos y representantes que pidieron a sus simpatizantes que apoyaran a los candidatos del Partido Tisza, para que Hungría decidiera de una vez por todas derrocar al régimen de extrema derecha", se felicitaron antes de reclamar que "ahora comienza el verdadero trabajo".
"Todos los húngaros que estén pensando en reconstruir la izquierda pueden contar con nosotros en los próximos años. Nuestra tarea ahora es introducir un nuevo sistema electoral, restaurar el estado de derecho, construir un país más justo y social, y devolver al ámbito del gobierno local el protagonismo en la autodeterminación local. Por eso, en el MSZP seguimos trabajando. Contamos con todos para reconstruir la izquierda, así como todos pueden contar con nosotros, el único partido de izquierda responsable en Hungría. El cambio de régimen ha comenzado. Y el trabajo continúa", anunciaron desde el MSZP.
El movimiento Momentum, una organización que nació en 2015 con la pretensión de huir de la disyuntiva izquierda-derecha, tomó la misma determinación que los socialistas. Su asamblea aprobó en 2025 no presentarse a los comicios de 2026 para, también, favorecer un "cambio de régimen". "En los próximos 10 meses, Momentum empleará todos sus recursos para garantizar que se implemente el cambio de gobierno en Hungría y para establecer las garantías del cambio de régimen y la transición democrática, a través de la consulta social más amplia posible", explicaron en un comunicado. La propuesta partió de uno de sus fundadores, András Fekete-Gyor.
"En los últimos meses, he percibido cada vez con mayor frecuencia que Momentum se ha desviado del rumbo que nos propusimos al fundarnos. Cada vez más personas se preocupaban exclusivamente por la supervivencia del partido, y menos se planteaban las preguntas fundamentales: ¿qué pasará con Hungría? ¿Qué sucederá con el cambio de régimen? ¿Qué les ocurrirá a los votantes si nos aferramos egoístamente a nuestras posturas? Según la lógica de un partido tradicional, es comprensible preguntarse qué pasará con el partido. Pero Momentum nunca quiso ser un partido tradicional. Para nosotros, la pregunta nunca fue qué nos pasará a nosotros, sino qué le pasará a Hungría", escribió Fekete-Gyor en redes sociales para concretar su postura.
Hacia el final de su aclaración, el fundador de Momentum lanzaba una pregunta que, sin duda, genera y generará cierta incomodidad en muchos ámbitos de la izquierda: "¿Vale la pena sacrificar otros cuatro años solo para que unos pocos políticos conserven sus puestos privilegiados en la Asamblea Nacional?".
