Mandaron su invitación de boda a Bad Bunny "por si acaso" y acabaron casándose en plena Super Bowl ante 70.000 personas
Dos enfermeros pensaban que, como mucho, recibirían una camiseta firmada. Terminaron dándose el “sí, quiero” durante el espectáculo más visto del mundo.

Hay decisiones que se toman sin demasiadas expectativas. Como enviar una invitación de boda a tu cantante favorito "por si suena la flauta". Eso fue exactamente lo que hicieron Elena Rossel Aparicio y Thomas Lucas Wolter, dos enfermeros del área de Los Ángeles. Lo que nunca imaginaron es todo lo que vendría después, que, así resumido es que acabarían casándose en el descanso de la Super Bowl, ante 70.000 personas y millones viéndolo por televisión.
Todo empezó en octubre del año pasado. Enviaron una invitación al sello discográfico de Bad Bunny en Puerto Rico. No esperaban respuesta. Si acaso, una tarjeta firmada. Thomas es fan del artista y la idea era más un gesto simpático que una estrategia real. Pero los sueños, sueños son. Y, a veces, hay que tener cuidado con lo que se desea, porque puede acabar sucediendo.
Pero el 15 de enero sonó el teléfono. Elena no contestó: pensó que era spam. Luego llegó un mensaje. Después, una llamada. Y una pregunta inesperada: "¿Cuáles son vuestras tallas de zapatillas y ropa?".
"Pensamos: '¡Dios mío, nos va a regalar una camiseta o algo así!'", recordó Thomas después. También les preguntaron si tenían restricciones para viajar. Creyeron que quizá los invitarían a un concierto. La realidad superó todas las expectativas.
Dos días más tarde, en una videollamada con el equipo del artista, llegó la propuesta: Benito quería que se casaran durante su actuación del medio tiempo de la Super Bowl en Santa Clara, en California. Aceptaron sin pensarlo. Ver para creer. Una historia que contar a los hijos, a los nietos y también a tus vecinos.
"Dijeron: 'quiere capturar personas reales, emociones reales, amor real'", explicó Elena. Y eso es exactamente lo que ocurrió.
De hospital a estadio
La historia de la pareja ya tenía su propio guion romántico antes del estadio. Se conocieron en 2018 trabajando en un hospital en California. Perdieron el contacto durante cuatro años. En 2022, ella le escribió. En 2023 empezaron a salir. En octubre de 2024, él le pidió matrimonio.
Y pocos meses después, estaban ensayando en secreto una boda que nadie podía saber que iba a ocurrir.
Durante dos semanas guardaron silencio absoluto. Familiares y amigos sabían que participarían en el espectáculo, pero no cómo. Ellos bromeaban diciendo que serían bailarines.
El día llegó. Elena, de 29 años, eligió un vestido tipo corsé con pequeña cola tras probarse seis diseños. En medio de una tarima gigantesca, el reverendo Antonio Reyes ofició la ceremonia. Bad Bunny firmó como testigo.
"Solo mirarlo me quitó todos los nervios", dijo ella. Thomas, de 32 años, aseguró que no veía el estadio. Solo la veía a ella.
Después llegó la actuación de Lady Gaga, cantante favorita de Elena, que tampoco sabía que formaría parte del espectáculo.
Antes de salir al escenario, el artista se reunió con ellos unos minutos. Intercambiaron regalos: tarjetas de Pokémon para él y una tarjeta en español para el cantante.
Lo más importante no fue el estadio
En medio de luces, millones de espectadores y uno de los eventos más vistos del planeta, Thomas lo resumió con una frase sencilla: "Pasaron muchas cosas geniales, pero lo que más me emociona es que ahora tengo esposa. Una compañera para toda la vida y una mejor amiga para toda la vida".
A veces, el gesto más pequeño, mandar una invitación sin esperar nada, termina convirtiéndose en la historia que contarás siempre.
Y sí, se casaron en la Super Bowl. Pero lo realmente extraordinario fue que, en medio del mayor espectáculo del mundo, solo se estaban mirando el uno al otro. Triunfaron muchas cosas. Y también el amor. Que se besen.
