Multas de hasta 900 euros por llevar tacones en la Acrópolis y 400 euros por arrastrar maletas con ruedas en Roma: las sanciones turísticas que casi nadie conoce en Europa
Desde pasear con la maleta por las escaleras más famosas de Italia hasta conducir en chanclas en España: gestos habituales pueden acabar en sanción sin que el viajero lo sepa.

Viajar por Europa parece algo sencillo. Llegas al aeropuerto, coges tu maleta con ruedas y te vas directo al centro histórico de ¿Roma? ¿París? ¿Atenas?... para empezar a hacer fotos. Pero lo que para muchos turistas es lo más normal del mundo puede acabar en multa. Y no precisamente pequeña.
Veamos algunos ejemplos prácticos. En ciudades como Roma o Portofino, arrastrar una maleta por determinadas zonas puede salir caro. En la capital italiana, bajar o subir con una maleta con ruedas por la Plaza de España está prohibido por las normas de decoro urbano. Las sanciones arrancan en 250 euros y pueden llegar a 400 si se producen daños. La razón no es caprichosa: el mármol histórico no soporta el desgaste continuo de millones de ruedas golpeando sus escalones cada año. Cuidado.
En Portofino, el problema no es solo el ruido o el daño, sino la congestión. El reglamento municipal contempla multas de hasta 500 euros para quienes permanezcan en zonas saturadas con equipaje voluminoso, algo que afecta especialmente a quienes llegan directamente del tren o del ferry y se quedan parados en puntos turísticos. Todo rápido. El fast food del turismo ya está aquí.
Tacones prohibidos en la Acrópolis
Si lo de la maleta sorprende, lo de los tacones aún más. Atención a esto. En Grecia, está prohibido acceder con calzado de tacón fino a monumentos como la Acrópolis de Atenas o el teatro de Epidauro. La sanción puede alcanzar los 900 euros.

El motivo es estructural, o eso dicen: los tacones afilados generan microfracturas en superficies con miles de años de antigüedad. Puede parecer exagerado, pero el impacto acumulado de miles de visitantes diarios provoca un deterioro real en el patrimonio arqueológico.
Chanclas al volante y bikinis en la ciudad
España también tiene su cuota de protagonismo en normas poco conocidas. Conducir con chanclas no está expresamente prohibido, pero la Dirección General de Tráfico (DGT) permite sancionar con hasta 200 euros si el agente considera que el calzado afecta al control del vehículo.
Y luego está el clásico error veraniego: salir del paseo marítimo en bikini. En ciudades como Barcelona existe desde 2011 una ordenanza que prohíbe circular en bañador fuera de la playa, con multas de hasta 300 euros. En Mallorca y el resto de Baleares la sanción puede llegar a 600 euros. En Sorrento, Italia, la cifra ronda los 500 euros. Las normas se aplican tanto a hombres como a mujeres.
Ni dar de comer a las palomas en Venecia
En Venecia, alimentar a las palomas está prohibido desde 2008. La multa puede alcanzar los 500 euros. Las autoridades argumentan que los excrementos dañan las fachadas de mármol y generan elevados costes de limpieza.
Expertos en viajes recomiendan no convertir el primer día en jornada turística si aún se va cargado con maletas. Muchas de estas sanciones sorprenden porque afectan a conductas que parecen normales: caminar con equipaje, vestirse para la playa o elegir calzado elegante.
Europa ha endurecido en los últimos años sus normas de comportamiento turístico para proteger el patrimonio y reducir el impacto del turismo masivo. El problema es que muchos visitantes lo descubren cuando ya es tarde.
Antes de salir rumbo a tu próximo destino, conviene revisar algo más que el clima. Porque la multa puede llegar antes incluso de que empiecen las vacaciones. Y ahora existe una cosa que se llama Internet y en la que siempre hay alguien al que le pasó antes de que te pase a ti.
