Ni bolsos de lujo ni joyas: por qué unos brazos tonificados son el nuevo y exclusivo símbolo de estatus
Esta tendencia refleja, entre otras cosas, que la persona se cuida y hace deporte.

Durante años, la delgadez extrema marcó el ideal estético femenino. Sin embargo, en plena popularización de los fármacos GLP-1, el Ozempic y/o la obsesión por el control del peso, otro rasgo físico está ganando algo de protagonismo entre muchas mujeres: los brazos tonificados.
Y, aunque figuras como Madonna, Grace Jones o Cindy Crawford ya mostraban cuerpos fuertes décadas atrás, el contexto actual es distinto. Entrenadoras como Jasmine Lagudi describen este nuevo ideal como el “físico de chica en forma”: un cuerpo esbelto, definido y funcional, que no busca volumen extremo, pero sí fuerza visible. Según explica, muchas mujeres han perdido el miedo al entrenamiento con pesas tras años repitiendo rutinas cardiovasculares sin resultados claros.
El auge de este tipo de entrenamiento también responde a una mayor conciencia sobre el envejecimiento saludable. Ganar masa muscular se asocia a una mejor salud ósea, un sistema nervioso más fuerte y un menor deterioro cognitivo con el paso del tiempo. En paralelo, el consumo de proteínas se ha normalizado y hasta glamurizado, con batidos, suplementos y dietas diseñadas para favorecer la recuperación muscular.
Este cambio no ha estado exento de controversia. Históricamente, las mujeres con cuerpos musculosos han sido objeto de críticas, burlas y cuestionamientos, especialmente cuando el género se cruza con factores como la raza o la orientación sexual. Deportistas como Serena Williams o figuras públicas como Michelle Obama han relatado cómo sus brazos fuertes fueron utilizados para “marcarlas como diferentes”.

Sin embargo, la moda y la cultura popular parecen estar girando el timón. Las pasarelas recientes han abrazado camisetas de tirantes ceñidas, siluetas atléticas y referencias claras al cuerpo entrenado. Revistas de referencia han llevado a portada a mujeres mostrando sin complejos sus brazos definidos, y grandes casas de moda colaboran cada vez más con atletas profesionales.
Para algunas editoras y creadoras de tendencias, este cambio va más allá de lo visual. “Ya no se trata de reducir el cuerpo, sino de nutrirlo”, señalan en FT. Y es que, en lugar de aspirar únicamente a ser más delgadas, muchas mujeres buscan ahora ser más fuertes.
