Polémica por la nueva política sobre banderas para Eurovisión 2026
La organización sólo aceptará que los espectadores puedan acceder con enseñas nacionales que cumplan con algunos certificados de seguridad. Por ello, habilita una web para comprar banderas autorizadas de cualquier país, incluyendo Palestina.
La organización de Eurovisión 2026 pone coto a la exhibición de banderas durante la retransmisión del festival. En un correo electrónico enviado a las personas que han adquirido entradas para ver algunos de los shows de la próxima edición, que tendrá lugar en Viena (Austria) el próximo mes de mayo, el certamen advierte de que no se les permitirá acceder con banderas que no cumplan con las normas de seguridad del país anfitrión.
En concreto, sólo se autorizará la entrada de banderas con los certificados de seguridad ÖNORM B 3822 / DIN EN 13501-1 o DIN EN 13501-1, que garantizan que están elaboradas con material difícilmente inflamable. Las autoridades austriacas, de acuerdo con el festival, habrían tomado esta decisión tras el pavoroso incendio en Año Nuevo que tuvo lugar en un bar de Crans-Montana (Suiza) y que acabó con 41 personas fallecidas.
Los organizadores han confirmado que cualquiera que lleve su propia bandera al Wiener Stadthalle de Viena, sede del concurso, se le podrá pedir que demuestre que cumple con la certificación requerida al ingresar al lugar. Si no le fuera posible, el festival ha habilitado una página web para comprar previamente banderas que cumplen con esta homologación por 7,50 euros si son pequeñas y 13,50 si son grandes. Los eurofans podrán recogerlas una vez hayan pasado el arco de seguridad en el mismo estadio.
La tienda online permite adquirir banderas de 197 diferentes países, además de la bandera de la UE o la LGTBIQ+. Entre las enseñas nacionales se encuentra la de Palestina, pese a que el festival censuró su presencia en las dos últimas ediciones del concurso en mitad de la polémica participación de Israel por su brutal ofensiva sobre Gaza.
De hecho, en el certamen del año pasado que se celebró en Suiza, diferentes eurofans denunciaron haber sido intimidados por el equipo de seguridad del concurso por mostrar la bandera palestina y algunos incluso fueron expulsados por protestar con ella durante algunos momentos del certamen. En 2024, la UER - ente organizador - prohibió que se pudiera acceder al recinto con banderas que no fueran de países participantes en el concurso, lo que vetaba per se la presencia de banderas palestinas. La decisión, que afectó de igual modo a la bandera de la UE o la LGTBIQ+, provocó numerosas protestas de instituciones europeas y de algunas de las televisiones participantes.
Era la primera vez que Eurovisión ponía una restricción tan fuerte a la entrada de banderas al show, una de las señas de identidad del concurso en sus dos últimas décadas. Hasta entonces, las únicas limitaciones habían tenido relación con las dimensiones de las mismas o la longitud de los mástiles para no interferir en la realización televisiva. En 2016, eso sí, el festival se vio obligada a disculparse con España por incluir la ikurriña en una 'lista negra' de banderas donde se incluía también la del Dáesh o de territorios no reconocidos como Kosovo.
En redes sociales, algunos eurofans han apoyado estas restricciones impuestas por la organización de Eurovisión atendiendo a la seguridad, aunque otros creen que se puede tratar de una estrategia comercial para aumentar los ingresos con la venta de esas banderas a través de un canal oficial.
España no participa este año en Eurovisión como protesta por la inclusión de Israel en el concurso, una decisión que también adoptaron Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia. Es la primera vez desde 1961 que RTVE se ausenta del festival, mientras que la edición de este año será la de menos países participantes desde 2003. En concreto, 35 cadenas públicas pugnarán por hacerse con el preciado micrófono de cristal en la final que tendrá lugar el próximo 16 de mayo y que los eurofans españoles sólo podrán seguir a través de Internet.